Sobre esta frase reflexionaba el otro día. Hace seis meses ya que me mudé al piso en el que estoy ahora. Parece que lleve viviendo aquí toda mi vida. Ya he olvidado el anterior piso donde estuve, sus ritmos y rutinas, sus vecinos, el supermercado, el pueblo... todo, ha quedado en el retrovisor como si fuera algo que sucedió hace decadas. Y sin embargo, no hace ni un año.
Es curioso la distorsión del tiempo. Dicen que el tiempo vuela cuando nos lo pasamos bien, pero es mentira. El tiempo vuela cuando te lo pasas intentando sobrevivir y haciendo lo que puedes para no petar. Vuela cuando miras atrás y te preguntas "qué hice yo en el mes de...? Ah. Claro. Eso".
Ha habido momentos buenos. Aunque si me paro a pensarlo, yo salvaría de la primera mitad de 2026... mi cumpleaños y la boda de Toño. Todo lo demás creo que podría quitarse. Bueno, quizás algún momento en Cádiz, pero lo demás puedo borrarlo.
El tiempo pasa. A primeros de año pensé que iba a ser durísimo y lo está siendo. Pero cuando llegue otoño empezaremos a verlo cuesta abajo y... ya no queda tanto. Un poco más. Porque sobre mi trabajo, los compañeros y la situación en general allí... no es tanto que ya no te decepcione, sino que lo aceptas, dejas de planteartelo y simplemente sigues. Total. Ya puedes verle el final y eso hace que sea más fácil.
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