lunes, 12 de septiembre de 2016
Somos idiotas
El otro día estaba sentado en la playa con un libro, super a gusto. Pensaba "la vida debe ser esto", mientras veía ponerse el sol, escuchaba a mi alrededor gente jugando y niños liandola y el trabajo, el dinero, los problemas... estaban a cientos de kilometros. Aún estaba agotado de haberme despedido de un amigo, de la fiesta consecuente y del debate del día posterior. Con tres horas de sueño en la vida uno está bastante tendente a ser comprensivo con algunos estados mentales.
Entonces, en el horizonte apareció una chica que me llamó la atención. Y a su lado, un chico muy bien proporcionado. Hacían una pareja mona. Estaban sentados en la arena charlando de la vida y, al cabo de un rato, me dí cuenta de que los conocía.
Demonios. Somos idiotas. ¿Otra vez? Pero no solo él. Terminamos cayendo. En historias que no son buenas para nosotros, en relaciones que sabemos que no van a ningún lado. Seguimos volviendo a lo que nos hizo sentir bien... ¿y si eso es lo correcto? ¿Y si... tal y como está el patio... quizás es mejor encontrar un poco de alegria donde podamos y mañana Dios dirá?
Si fueramos capaces de hacerlo. Precisamente ese chico, que estaba sentado mirando al mar y al que no volveré a ver, probablemente hasta que vuelva a estar soltero, fue el que una noche me dijo que eramos muñecos en manos de las mujeres, que podían hacer con nosotros lo que quisieramos.
No aprendemos. Desde luego que no aprendemos.
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