miércoles, 20 de diciembre de 2017

Remando


Andaba pensando que lo de la impaciencia es una maldición singular. Uno viene super motivado, deseando hacer cosas... y de repente le empieza a fallar la gente. Pasa mucho. Y entonces tiene dos opciones, insistir o desistir. O intentar un enfoque alternativo. Lateral. Insistir es obvio que no funciona, la experiencia nos lo enseña. Entonces con el tiempo aprendes a tomarte las cosas con perspectiva, a concentrarte en lo importante. A dejarte llevar.
Otra cosa de la que me dí cuenta en este viaje, hablando ayer con un colega, es que la vida de Marina me hizo acostumbrarme a viajar así. Como en los barcos. Llegas a puerto, te sueltan un par de días, y vuelta. El principio de viaje de este colega mío de ir a un sitio para quedarse... no es el mío. También me di cuenta de que, el modo de navegaciones que hice yo (con un periodo de pausa en medio) ha condicionado mi forma de viajar también. Yo viajo "en campaña". Descanso y desconecto, porque no estoy sometido, pero no me relajo. Si soy sincero... yo creo que no me relajo nunca. Y eso tiene cosas buenas y malas.
En general, los reinicios siempre son dificiles. Pero me gusta que sea así.

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