Estaba pensando en la paradoja que resulta que algo biologicamente diseñado para ser placentero muestre esa metafora de sociedad ciega en la que vivimos, donde nadie quiere vera realidad ni llamar a las cosas por su nombre mientras, eso sí, se satisfagan mis deseos. Placer o dinero. Pero dadme lo que quiero y dadmelo ahora. Que inquietante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario