domingo, 25 de febrero de 2018
Malos tiempos para los Imperios
Ayer me metí en una conversación con un amigo de un amigo que decía que él estaba en contra de todas las guerras y de la existencia de los ejércitos. Dejando de lado mi opinión personal sobre el tema, me resulta muy interesante el contraste con otras culturas con las que me he encontrado últimamente. El chico yanki que me preguntaba "pero a ver... ¿los catalanes están dispuestos a luchar por su país?" o el artículo sobre la música chechena, y como dentro de la cultura rusa hasta hace poco se le daba tanta importancia a la segunda guerra mundial (para ellos "La gran guerra patria"). Me resultaba interesante porque, a la vez, concuerda con ese debate que está teniendo lugar sobre si en EEUU se debería limitar el acceso a las armas.
Yo sé que aquí casi nunca hablo de política. Y es que realmente son temas muy peligrosos, donde todo lo que digas podrá ser usado en tu contra y donde nadie quiere argumentos, sino simplemente identificación (positiva o fuego). En ese tono de debate, voy a apuntar algo que le debería haber dicho ayer al amigo de mi amigo.
Todos los imperios del mundo han desaparecido cuando, como decía mi colega americano, la gente no estaba dispuesto a luchar por ellos. De hecho el único ejemplo de imperio sin desaparición violenta, exceptuando el bombardeo de la Duma, fue el soviético. Y es algo tan extraño, tan anormal en la historia, que no deja de fascinarme. Como escribió Steven Eriksson, incluso el liquen lucha con la roca para sobrevivir. Nietzsche argumentaba que la existencia se basa en el conflicto, de forma que aquel que se descartaba de la lucha en automático se descartaba de la vida. Me parece admirable y digno de encomio que nos hayamos alejando tanto de la trinchera que podamos pensar que "los ejércitos no son necesarios". Pero un poeta yanki (vuelvo a esta gente) escribió que para que puedan existir derechos, libertades, artes, sociedades... tiene que haber alguien que las proteja y defienda. Alguien que las garantice. Porque cuando no existe, cuando el Estado no posee el monopolio de la violencia, nos encontramos con estados fallidos. Quién habla de paises sin ejércitos debería mirar a Libia o a Somalia, donde efectivamente no existen ejércitos dignos de tal nombre. Y el que opiniones como la del amigo de mi amigo no sean algo marginal, sino ampliamente extendido, nos da una idea de lo, efectivamente, disociados que nos encontramos de la naturaleza del ser humano.
Son malos tiempos para los imperios. Los barbaros ya se asoman en el horizonte.
Como posdata, citaré una firma que leí en un foro y me llamó la atención. O lo que recuerdo de ella
"Dormía seguro, confiado, sabiendo que hombres violentos montaban guardia sobre las murallas"
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