sábado, 24 de febrero de 2018
Ser autentico
Ayer hablaba con una colega por internet que me hacía la siguiente pregunta. Ojo que es difícil.
"¿Es de verdad tan difícil ser buena persona?"
Primero, vamos a decir que "buena persona" es algo terrorífico. ¿Qué significa "bueno"? Gandhi decía que cuando nos preguntan por la bondad, cada persona tiene una respuesta distinta. Pero que sobre lo que es verdad y lo que no, la gente suele coincidir. Así que vamos a dejar de lado el concepto de bueno, que es una trampa mortal, y vamos a concentrarnos en ser autenticos.
¿En qué consiste ser autenticos? En ser coherentes. La adolescente decía que la felicidad es cuando lo que haces, lo que dices y lo que piensas va en el mismo sentido. Eso también está sacado de Gandhi. Y reconozco que, aunque parece muy sencillo, es dificil de narices. Así que la respuesta a la pregunta es sí, efectivamente. Es muy difícil ser buena persona.
Porque implica hacer daño. Porque implica renunciar a cosas. Porque implica sacrificarse. Porque implica tomar decisiones desagradables. Ser autentico implica ser honesto y, como poco intentar, ser justo. Pero ser justo es ser cruel. Es decir a veces cosas que duele oir, es tomar decisiones que te pueden -y probablemente lo hagan- dejarte solo. Es mirar a la cara a alguien y hacerle llorar, porque es lo mejor para él o ella. Aunque luego le apoyes la cabeza en tu hombro, lo cojas de la mano y le expliques donde está la salida y como llegar.
Ser autentico consiste en respetarte a ti mismo. En exigirte más de lo que le exiges a los demás. Consiste en no rendirte, a la vez que asumes que el fracaso es una posibilidad y es muy real. Consiste en ser realista. ¿Sigo? ¿A que mete miedo?
Así que no seamos tan exigentes. Relajemonos. Me encanta esa frase de Perez-Reverte que dice "no siempre Iberia parió leones". Hay que asumir que no todo el mundo puede mantener el nivel y que, precisamente por eso, el nivel es caro. Es dificil. Y eso está bien, porque separa la paja del grano.
Eso sí, hay que ser coherente. Como he dicho antes, hay que exigirse a uno mismo más que a los demás. No es legitimo llegar siempre tarde y enfadarse porque tus amigos no son puntuales. Porque si no damos coherencia, no podemos pedirla. Y hay que asumir que a cada uno se le puede pedir hasta el límite de sus posibilidades. ¿Parece difícil? Lo es. Pero precisamente por eso merece la pena.
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