miércoles, 28 de febrero de 2018

Roles de apoyo


Ayer estuve hablando con una buena amiga que está a tope. Como siempre. Algunos de nosotros vivimos para comer palomitas mientras el mundo arde, y otros no pueden evitar coger cubos y querer apagarlo. El caso es que mi amiga me estaba contando sus desafíos y yo, instintivamene, me dediqué a animarla y confiar en que le fuera bien. Y al despedirme, pensé "no puedo evitarlo. Es mi naturaleza."
Alguna gente existe para liderar. Son los que se ponen enfrente de la gente y les dicen lo que hay que hacer. Para ello hace falta visión, carácter, carisma y, sobre todo, una tremenda seguridad en uno mismo. Otros en cambio, nos sentimos más comodos situandonos a la derecha y un poquito por detrás del lider. Simplemente dejando que tome decisiones y apoyandole. Dandole información, consejo, apuntandole cosas que se le escapan. Y nos sentimos bien. Yo en particular soy muy feliz cuando consigo ayudar a alguien, cuando enseño, cuando comparto. No considero que mi labor sea subordinada; tengo mucha libertad en lo que hago. Siempre. Porque la libertad es fruto de la responsabilidad y la responsabilidad es el premio al talento. Como decía mi madre, si no hubiera albañiles los arquitectos no podrían construir nada. Hace falta equilibrar.
Me gusta creer que aporto. Me gusta pensar en equipos y en grupos, en sinergias, en actitudes. Me gusta creer en los multiplicadores.

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