martes, 18 de agosto de 2020

En nuestra cabeza, siempre tenemos razón

Ese es el problema principal. Que estamos dispuestos a retorcer la realidad hasta que nosotros quedemos por encima. Siempre creemos que los agraviados somos nosotros y los criminales, los otros. Estamos prestos a sentirnos ofendidos y culpar a los demás. Y no tiene porqué ser así. Existe una realidad objetiva independiente de nuestras percepciones y, quizás, en esa realidad no somos siempre tan virtuosos y eficaces. Hay que darle otra pensada a esto. Una pensada larga.

La atención se mide en gestos

Decía Pepe Mújica que cuando una persona te da su tiempo, te está dando lo más valioso que tiene porque eso no lo puede recuperar. La frase no es suya, pero no tengo ganas de ponerme a buscar al autor original. Y es verdad. El tiempo compartido, que parece que no vale nada, es lo más importante que tenemos en esta vida. Y sin embargo... como decía Sabina, y sin embargo. Hay muchísimas formas de afecto que no cuestan nada pero valen muchísimo. Cuando alguien te escucha. Cuando te pregunta como estás. Cuando te deja que le des la chapa durante veinte minutos sobre la desaparición de la republica romana, aunque el tema le da absolutamente igual. Y los regalos. Los regalos son una ciencia. ¿Mucho o poco? ¿Un compromiso o un desperdicio? El regalo es un mensaje y como tal depende muchísimo su interpretación del emisor y del receptor. ¿Qué percibe el emisor? Ahí existen dos elementos, uno el de la percepción del esfuerzo realizado y otra la expectativa de la recepción del mismo. Que curiosamente es inverso en el caso contrario. El que acoge el regalo evalua el valor del mismo y la expectativa de reacción de la otra persona. Es un tema complicado. ¿Qué esperamos al hacer un regalo? ¿Qué nos monten una fiesta o que disimulen sus emociones? Yo por ejemplo, siempre me siento incomódo cuando alguien recibe un regalo mío. No sé como reaccionar ante una emoción exhuberante; en mi familia tendemos a ser sobrios. En cambio para otra gente, esta sobriedad es insultante. A veces, la mejor solución es no complicarse y no hacer regalos. Pero claro, aquí existe el agravio comparativo. Si le compro a un sobrino mío pero a otro no, el mensaje es que valoro a uno sobre otro. También es peligroso, si el emisor no quiere que ese sea el mensaje. De alguna forma, para mí la conclusión de todo este artículo es que socializar es arriesgado. Pero estar solo no es una solución así que a veces, un c

El hogar son ellas

He tenido un fin de semana algo regular y andaba dandole vueltas a algunas cosas. Entre otras, que un amigo se pasó por mi casa el otro día y comentaba que "ahora tiene un tono más hogareño". Sí, no puedo evitarlo. Mi idea de una casa es un espacio donde dejar y hacer cosas y dormir. Basicamente, una mezcla de taller y almacen con una cama. No sé de donde me sale esa concepción tan "prusiana" del espacio. No diré espartana porque no llega a eso, tengo una limitada sensación de color y forma. Muy limitada. Pero desde luego, el minimalismo es lo mío. Ahora es distinto. Pero no solo cambia el espacio. El compartir algo, el apoyarse el uno en el otro... eso da calma. Equilibrio. Es el puerto al que regresar después de navegar. En la mar nunca se está tranquilo. Nunca. Incluso cuando todo parece que está bien... sabes que va a cambiar enseguida. Y ahí fuera hace mucho frío. Da igual que pegue el sol, el viento te enfría y te come el calor corporal. Una persona muere de hipotermia en menos de veinte minutos, excepto en climas muy calidos. Basta una llamada. Un gesto. Un detalle. Y de repente, todo vuelve a estar bien. Decía Rali que los hombres construimos casas y las mujeres construyen hogares. Es verdad.

martes, 11 de agosto de 2020

De vuelta a mi mismo

 

Ayer tuve un día un poco revoltoso emocionalmente. Y al caer en la cama, de repente, se me ocurrió que no puedes dejar que el miedo guíe tus acciones. Y que ese es el problema. Una vez quieres que todos estén bien y te preocupas por todos... dejas de preocuparte de ti mismo. Dejas de disfrutar. Dejas de jugar, de probar, de reírte, de equivocarte. De entender que la única forma de avanzar es probar cosas y la única forma de vivir, es ser fiel a ti mismo. El deber, la obligación, la responsabilidad... están bien cuando son voluntarios. No cuando eres prisionero de decisiones que has tomado o te han obligado a tomar. 

Tampoco somos hojas en el viento. Vivimos en un entorno de relaciones en el cual, a veces, debemos ser menos egoístas y pensar en el grupo. Pero esa es una decisión consciente, voluntaria. 

Ayer me di cuenta de que puedo ser yo mismo y eso no está mal. Puedo ser divertido e idiota, profundo y filosófico. Puedo ser hambriento y sarcástico, dar con una mano y quitar con la otra y no tengo porqué vivir anestesiándome con hobbies que terminan siendo un trabajo y con miedo a dejar de hacer cosas. Ayer entendí que puedo, simplemente, sentarme con un té y un libro y el mundo puede esperar. 

Ayer fue un buen día. Quien lo diría.

PD: Hasta luego, monstruito. Se te echará de menos. Gracias. 

jueves, 6 de agosto de 2020

Dinamicas de poder y micro abusos


Decía un artículo que leí hace tiempo que, para entender las dinámicas de poder, basta con ver que tu jefe entra en tu despacho cuando quiere, pero tu tienes que pedirle permiso para poder entrar en el suyo. De igual manera, las relaciones de amigos, pareja, familiares, compañeros... pueden ser entre iguales o no serlo. Es decir, a veces entráis el uno en la habitación del otro sin pedir permiso, a veces lo pedís. 

Así mismo, la diferencia de poder conlleva una serie de responsabilidades y actitudes. Alguien dijo que toda costumbre se convierte en ley y determinadas personas se acostumbran a ver las cosas de la forma más favorable para ellos. Como el agua, que siempre fluye hacia abajo, las personas buscan el camino de menor resistencia y lo que mejor encaje con su manera de ver el mundo, sus prejuicios, sus actitudes. Eso no está mal, pero a veces conlleva situaciones de abuso.
¿Qué son micro abusos? Piensa. Seguro que se te ocurre alguna situación en que tu das más que la otra persona o que esperan de ti algo "porque siempre lo has hecho". Ten en cuenta que es una relación casi física, la energía que entra por la que sale. Y plantéate como estás, tu, en esa ecuación. ¿Qué pasa con tus deseos, inquietudes, satisfacciones? Hay gente muy generosa y gente más egoísta. ¿Hay abuso? ¿Como darte cuenta?

Porqué nos gusta el victimismo


Hoy hablaba con una colega sobre esto y hay un punto interesante que no se acentúa lo suficiente.
La victima no es responsable, ni del problema ni de la solución. La victima es victima. Merece nuestra empatia, nuestra compasión, nuestro apoyo, nuestra paciencia.
No se puede presionar a la victima. Eso siempre está mal visto y recibe rechazo social.
Así que es muy fácil, cuando estamos en una situación incomoda, jugar la carta de la victima. Entonces de repente ya alguien tiene que darnos una solución, de repente no somos responsables, de repente no tenemos nada que ver. "Alguien" es culpable y sobre él caerá todo el peso de lo que sea.
Por eso es tan interesante hacerse la víctima. Porque es muy cómodo. Hoy leía sobre micromachismos y pensaba... "¿de qué va todo esto?" y va de que alguien ha sido agraviado y exige una compensación. 
Quizás por esto estaría bien que todos hiciéramos un análisis de conciencia y nos diéramos cuenta de que, si bien a corto plazo vivir en la infantilidad y el "¿y qué pasa con lo mío?" puede sernos rentables, a medio y largo plazo es una mierda. Y que si nunca asumimos responsabilidad por nuestras acciones, dificilmente podemos pedir que nos tomen en serio.
La única forma de lealtad que puede existir es la bidireccional. Si uno da respeto pero no lo recibe, está siendo abusado. Si uno recibe respeto pero no lo da, es un abusador. Y a proposito de eso va a ir el siguiente texto. 

Mantente frío


Ayer fue un día bastante bueno dentro de una semana en la que están pasando cosas interesantes. Las nubes de tormenta siguen ahí y, debajo de la quilla, la corriente va aumentando y algo muy grande se mueve. 
Reduce velocidad. No hay prisa. Párate y descansa. Disfruta el momento. Hay una serie de interacciones que se ven interesantes, gente con la que charlas de cosas... de repente, cuando tu estás bien, tu "cotización social" sube terriblemente. 
No mueras de éxito. A veces pasan cosas buenas y, en ese momento, es cuando hay que ser humilde y agradecer. Agradecer a la gente que se preocupa por ti y te valora. No ser rencoroso y decir "¿Donde estabas tu cuando...?". Hay que seguir haciendo aquello que nos gusta y no parar porque, de repente, todo ha cambiado. Hay que entender que, el motivo por el que tenemos éxito, es el mismo por el que ayer no lo teníamos. 
Curioso, ¿verdad? Pero no es tan raro si piensas que todo no depende de ti. Que a veces llueve y a veces hace sol. Y que la clave es mantener una tendencia. Como decía alguien que conocí en internet hace tiempo "desconfío de las palabras, observo las tendencias". 
Ayer estuve viendo un poco de "Generation Kill" y me encantó la frase "stay frosty". Porque nuestras emociones son una fuente fantástica de energía, son un indicio tremendo de lo que pasa a nuestro alrededor y nos dan muchísima información. Pero no son hechos. Hay que trabajar en base a hechos y darnos cuenta de lo que es realidad y lo que existe solo en nuestra cabeza. 
Recuerda quién eres y porqué eres quién eres. Y con eso, adelante. A por lo que queda de semana y el finde. A ello. 

miércoles, 5 de agosto de 2020

Relaciones como intercambios


Hace mucho tiempo tuve que hacer una presentación sobre un texto que decía "La diferencia entre el compañerismo y la amistad es que este no exige reciprocidad". 
Curioso. Y hoy estaba pensando en ese concepto de reciprocidad, al recibir una acusación de "no haber estado allí". Y la verdad es que es cierto... pero que determinadas amistades exigen de ti algo que no dan. Por tanto, no puede haber reciprocidad. Y que algunas amistades, son la crónica de una muerte anunciada. ¿Es triste? No. Es como el cuento del escorpión y la rana. El escorpión no puede dejar de ser el mismo. (Para los que no lo conozcan, es un cuento en el que un escorpión y una rana quieren cruzar un río. El escorpión le propone a la rana que le lleve en su espalda, pero la rana no se fía. Así que el escorpión le promete que no le picará. Cuando van a mitad de camino, le pica. La rana le pregunta porqué, si van a morir ambos y el escorpión contesta que él no puede dejar de ser un escorpión aunque quiera).
Y claro, es obvio como va a acabar la historia antes de que empiece.
Repito. ¿Es triste? Un poco sí. Porque es inevitable pensar que el esfuerzo será valorado. Que si estás quince veces, porque no estés dieciséis no pasa nada. Pero pasa. Claro que sí. Porque a ti te iban a devolver... y nunca te devolvieron. Porque había otras prioridades. Porque las dinámicas de poder funcionan en un sentido y no en dos. Y eso no está mal si eres lo suficientemente inteligente para haberte dado cuenta desde el primer momento y no confundirte. 
Claro que pasa mucho. Hay gente que cree que, en el acto de dar, existe el compromiso de devolver. Es mentira. Son percepciones. Volviendo a refranes, Bruce Lee decía que pensar que la vida te tratará bien porque eres buena persona es como creer que un tigre no te comerá porque eres vegetariano. O como decía el Dr Carabot, ese enorme sabio que tuve la suerte de conocer, "cada uno da lo que tiene". 
Hay gente a la que le hace feliz ayudar a los demás. Gente que encuentra un placer obsceno, perverso, maligno en ello. Y eso no está mal. Pero esa gente tiene que entender que no ayudan a los demás por ellos, sino por uno mismo. Porque a la persona que ayuda le hace feliz. Por tanto, tiene que eliminar el "crédito" que pone sobre los demás, porque si no, vivirá una vida de decepción.
Y curiosamente, existe también lo contrario. Personas que necesitan que les ayuden. Que aunque están llenos de orgullo, seguridad en si mismo... que en el fondo lo que ocultan es sus miedos, son incapaces de salir adelante solos. Y les gusta. Además ofrecen algo que compensa, de alguna forma. No voy a decir que son personalidades "parásito", pero el que algo no nos guste no significa que no exista. Y mientras se identifique a tiempo no hay problema. Hay relaciones extremadamente duras y tóxicas ahí fuera que, de alguna forma, continúan teniendo adeptos. 
Lo que tengo claro y ayer lo vi aún más confirmado, es que no tenemos el pleno control de nuestra vida y nuestras relaciones están condicionadas por nuestras naturalezas. No podemos dejar de ser lo que somos. Y si en algún momento nos relacionamos con personas con las que no somos compatibles... va a ser cuestión de tiempo que eso falle por A o por B, sobre todo a medida que el nivel de exigencia vital (no es tan fácil gestionar tus recursos con treinta que con quince) suba la apuesta. 


sábado, 1 de agosto de 2020

Cargando una vela


Fue en 2011. Aún no hacía ni un año que el peque se había ido y yo seguía dando tumbos, buscando un amor que ya nunca iba a encontrar. En Sofia, una mañana muy rara empezó yendo a comer y recibiendo mi primer huevo de Pascua, que esa noche sería devorado por unos amigos del momento a los que no volví a ver en mi vida. Esa noche, vigilia de Jueves Santo, di vueltas con una vela en torno a una iglesia. Era una tradición allí y me pareció interesante. Recuerdo que llegué a la habitación y escribí que te había sentido, caminando junto a mi, y que estaba deseando verte para contártelo. 
Hace mucho que no hablábamos. ¿Recuerdas el concierto de Cavalera Conspiracy en Madrid? Que bien sonaba Ratamahatta. Casi te veo, saltando en la cama a lo loco escuchándola. Como te gustaba. 
¿Sabes que tienes un sobrino? Le han puesto tu nombre. No sé porqué, ni quiero meterme. No es asunto mío. El caso es que el otro día estaba allí y bueno. Tengo una responsabilidad. No sé porqué pero esa palabra aparece mucho en mi vida últimamente. 
Te echo de menos. A veces siento que ya no me río tanto y que estoy cansado. Otras veces me pregunto porqué tengo estos desajustes, porqué de repente no puedo parar de hacer cosas y otras veces pierdo tiempo con el teléfono o el vacío. A veces mis días son muy largos. Sí, te echo mucho de menos. 
Pero me distraigo, me pierdo. Quería hablarte de esa vela. ¿Sabes que tu sobrino se parece muchísimo a Almu? Tiene ese punto de carácter, de rabia. Recuerdo que tu lo intentabas, lo intentabas, lo intentabas... y al final te enfadabas. Era fácil buscarte las cosquillas cuando uno sabía como, pero costaba mucho enfadarte. Él no es así, se enfada enseguida. Pero es una pequeña maravilla. Cuando llegas y se da cuenta de quién eres se ríe y tiene una risa contagiosa, divertida. Puede pasarse todo el tiempo del mundo entretenido con algo que le guste y se concentra muy fácilmente. 
La abuela está muy contenta. Deberías verla. Ella también te echa mucho de menos, pero de otra manera. Siempre es distinto. 
El día del bautizo de tu sobrino, me tocó llevar una vela. No sé que tal tío soy. La verdad que tampoco sé mucho que tal adulto soy, estoy improvisando. ¡Y llevo ya demasiado! ¿Como se mide el éxito? Según algunos puntos de vista, estoy on fire. Pero no sé. El abuelo o tu me daríais un criterio real, algo a lo que agarrarme.
Ahora mismo, no sé ni lo que soy. Pero cargué la vela como una promesa y seguiré haciéndolo. Quizás no sé hacerme feliz a mi mismo, pero a algunos de vosotros sí. Y eso cuenta como, ¿no?
Un abrazo fuertote fuertote, de esos tuyos. Hasta pronto. 

A Jesucristo lo negaron tres veces

Hoy ha sido un buen día. Has hecho cosas. Has conseguido objetivos. Has tachado un montón de cosas de tu lista, algunas que llevaban mucho tiempo pendientes. 
Y en la noche, no puedes dormir. Te molesta el estomago. Das vueltas en la cama. Hay una pregunta que lleva atravesada en tu garganta desde ayer. 
Por la mañana sonó el teléfono. Otra vez. Y hubo un choque. Pero luego hubo risas. A veces... a veces no sabes. A veces te sientes cansado o confundido. A veces, te sientes solo. Y miras a tu alrededor y sabes que la respuesta está en ti. 
Es curioso. Siempre has defendido que la vida fluye y te lleva a donde te tiene que llevar. Y de repente, te ves ansioso, esperando una respuesta o una aclaración. Un signo. Algo. Pero no va a venir. Porque realmente, en este caso, solo el tiempo va a darte una respuesta. Tu que predicas paciencia, te toca esperar.

Será mejor que me haga un té. Parece que será una noche larga.