Fue en 2011. Aún no hacía ni un año que el peque se había ido y yo seguía dando tumbos, buscando un amor que ya nunca iba a encontrar. En Sofia, una mañana muy rara empezó yendo a comer y recibiendo mi primer huevo de Pascua, que esa noche sería devorado por unos amigos del momento a los que no volví a ver en mi vida. Esa noche, vigilia de Jueves Santo, di vueltas con una vela en torno a una iglesia. Era una tradición allí y me pareció interesante. Recuerdo que llegué a la habitación y escribí que te había sentido, caminando junto a mi, y que estaba deseando verte para contártelo.
Hace mucho que no hablábamos. ¿Recuerdas el concierto de Cavalera Conspiracy en Madrid? Que bien sonaba Ratamahatta. Casi te veo, saltando en la cama a lo loco escuchándola. Como te gustaba.
¿Sabes que tienes un sobrino? Le han puesto tu nombre. No sé porqué, ni quiero meterme. No es asunto mío. El caso es que el otro día estaba allí y bueno. Tengo una responsabilidad. No sé porqué pero esa palabra aparece mucho en mi vida últimamente.
Te echo de menos. A veces siento que ya no me río tanto y que estoy cansado. Otras veces me pregunto porqué tengo estos desajustes, porqué de repente no puedo parar de hacer cosas y otras veces pierdo tiempo con el teléfono o el vacío. A veces mis días son muy largos. Sí, te echo mucho de menos.
Pero me distraigo, me pierdo. Quería hablarte de esa vela. ¿Sabes que tu sobrino se parece muchísimo a Almu? Tiene ese punto de carácter, de rabia. Recuerdo que tu lo intentabas, lo intentabas, lo intentabas... y al final te enfadabas. Era fácil buscarte las cosquillas cuando uno sabía como, pero costaba mucho enfadarte. Él no es así, se enfada enseguida. Pero es una pequeña maravilla. Cuando llegas y se da cuenta de quién eres se ríe y tiene una risa contagiosa, divertida. Puede pasarse todo el tiempo del mundo entretenido con algo que le guste y se concentra muy fácilmente.
La abuela está muy contenta. Deberías verla. Ella también te echa mucho de menos, pero de otra manera. Siempre es distinto.
El día del bautizo de tu sobrino, me tocó llevar una vela. No sé que tal tío soy. La verdad que tampoco sé mucho que tal adulto soy, estoy improvisando. ¡Y llevo ya demasiado! ¿Como se mide el éxito? Según algunos puntos de vista, estoy on fire. Pero no sé. El abuelo o tu me daríais un criterio real, algo a lo que agarrarme.
Ahora mismo, no sé ni lo que soy. Pero cargué la vela como una promesa y seguiré haciéndolo. Quizás no sé hacerme feliz a mi mismo, pero a algunos de vosotros sí. Y eso cuenta como, ¿no?
Un abrazo fuertote fuertote, de esos tuyos. Hasta pronto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario