sábado, 1 de agosto de 2020

A Jesucristo lo negaron tres veces

Hoy ha sido un buen día. Has hecho cosas. Has conseguido objetivos. Has tachado un montón de cosas de tu lista, algunas que llevaban mucho tiempo pendientes. 
Y en la noche, no puedes dormir. Te molesta el estomago. Das vueltas en la cama. Hay una pregunta que lleva atravesada en tu garganta desde ayer. 
Por la mañana sonó el teléfono. Otra vez. Y hubo un choque. Pero luego hubo risas. A veces... a veces no sabes. A veces te sientes cansado o confundido. A veces, te sientes solo. Y miras a tu alrededor y sabes que la respuesta está en ti. 
Es curioso. Siempre has defendido que la vida fluye y te lleva a donde te tiene que llevar. Y de repente, te ves ansioso, esperando una respuesta o una aclaración. Un signo. Algo. Pero no va a venir. Porque realmente, en este caso, solo el tiempo va a darte una respuesta. Tu que predicas paciencia, te toca esperar.

Será mejor que me haga un té. Parece que será una noche larga. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario