Y en la noche, no puedes dormir. Te molesta el estomago. Das vueltas en la cama. Hay una pregunta que lleva atravesada en tu garganta desde ayer.
Por la mañana sonó el teléfono. Otra vez. Y hubo un choque. Pero luego hubo risas. A veces... a veces no sabes. A veces te sientes cansado o confundido. A veces, te sientes solo. Y miras a tu alrededor y sabes que la respuesta está en ti.
Es curioso. Siempre has defendido que la vida fluye y te lleva a donde te tiene que llevar. Y de repente, te ves ansioso, esperando una respuesta o una aclaración. Un signo. Algo. Pero no va a venir. Porque realmente, en este caso, solo el tiempo va a darte una respuesta. Tu que predicas paciencia, te toca esperar.
Será mejor que me haga un té. Parece que será una noche larga.
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