Hoy hablaba con una colega sobre esto y hay un punto interesante que no se acentúa lo suficiente.
La victima no es responsable, ni del problema ni de la solución. La victima es victima. Merece nuestra empatia, nuestra compasión, nuestro apoyo, nuestra paciencia.
No se puede presionar a la victima. Eso siempre está mal visto y recibe rechazo social.
Así que es muy fácil, cuando estamos en una situación incomoda, jugar la carta de la victima. Entonces de repente ya alguien tiene que darnos una solución, de repente no somos responsables, de repente no tenemos nada que ver. "Alguien" es culpable y sobre él caerá todo el peso de lo que sea.
Por eso es tan interesante hacerse la víctima. Porque es muy cómodo. Hoy leía sobre micromachismos y pensaba... "¿de qué va todo esto?" y va de que alguien ha sido agraviado y exige una compensación.
Quizás por esto estaría bien que todos hiciéramos un análisis de conciencia y nos diéramos cuenta de que, si bien a corto plazo vivir en la infantilidad y el "¿y qué pasa con lo mío?" puede sernos rentables, a medio y largo plazo es una mierda. Y que si nunca asumimos responsabilidad por nuestras acciones, dificilmente podemos pedir que nos tomen en serio.
La única forma de lealtad que puede existir es la bidireccional. Si uno da respeto pero no lo recibe, está siendo abusado. Si uno recibe respeto pero no lo da, es un abusador. Y a proposito de eso va a ir el siguiente texto.
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