sábado, 16 de noviembre de 2024

No me entiendes

Es curioso, pero es una constante en mi vida. Ayer lo expliqué tal y como era; volví a tener quince años, a hablar super contento de algo que para mí era fascinante, y a recibir como respuesta un ¨¿vas a seguir hablando mucho? No me interesa".
Y de alguna forma, eso me duele más allá de lo que podrían decir las palabras. Supongo que porque yo también estoy muy solo. Me paso el día en el trabajo, con compañeros, pero no con amigos. La última vez que compartí una conversación sobre lo que me gusta, cara a cara, fue hace dos semanas en un trayecto de metro. La última vez que me senté con alguien a hablar de lo que me gusta, fue hace un mes y algo. Ojo, la semana pasada tuve un encuentro con amigos pero... no era yo el protagonista. Supongo que eso también es algo importante; llevo mucho tiempo, probablemente debido a las redes sociales, desarrollando una cierta necesidad de contacto uno contra uno (sí, ya sé que suena muy porno, perdón). Yo quedo con David y hablamos. Quedo con Sergio y hablamos. Quedo con... pero si somos varios, no me importa nada sentarme en la silla del fondo y ver como los demás hablan. Debe ser mi mentalidad de bajista. O quizás siempre he sido así y, ahora que hace mucho que no tengo un amigo con el que irme a pasear y hablar, se me nota más.
Que bichos más raros somos la gente. Cuando no tenemos algo lo queremos y cuando lo tenemos empezamos a querer otra cosa.
Pero sí. Ayer volví a sentirme como un adolescente al que nadie hace caso y a quién nadie entiende. Y lo peor es que no tiene solución. Nadie va a desarrollar una pasión por las cosas que me gustan a mi, salvo que me adore y quiera compartir todo conmigo. Y eso no va a pasar. Así que me toca hacerme a la idea de que soy quién soy y como soy, alimentarme a mi mismo y no exponerme otra vez. ¿Suena absurdo? Quizás. El riesgo de mostrar emociones es que, efectivamente, te expones a que te hagan daño. Y estoy aburrido de que me hagan daño.
El otro día comentaba que, quizás, en mi próximo periodo de descanso me vaya a Madrid. Y se reían. Sin entender, como he dicho muchísimas veces, que yo no tengo un problema con Madrid como ciudad. Yo tengo un problema con vivir en Madrid. ¿Como turista? Encantado. Me resulta muy curioso como la gente insiste en su versión, incluso cuando los hechos le demuestren que esa versión es falsa. Supongo que porque esa versión encaja en su narrativa, en su identidad y en su forma de ver el mundo. Y es más fácil creer que el político X es de tal manera, porque así me justifico, que aceptar el hecho que está delante de nuestros ojos. También hablaban ayer de eso en Evangelion. La cita de Marco Aurelio; todo lo que vemos es una percepción, todo lo que oímos es una opinión.
Pero maldita sea. Me gustaría que, por una vez, esa percepción y esa opinión fueran las mías.

No hay comentarios:

Publicar un comentario