Esta mañana, a las cinco y media, tuve una discusión que quizás me la podría haber ahorrado. Mi compañero y gestor, el "manager", llegó y se encontró sumamente decepcionado que yo no me había pasado toda la noche trabajando como a él le gustaría. Es un mundo duro y, lamento decirlo compañero, pero no todo el mundo está aquí para hacer las cosas como a ti te gustarían. Además es curioso, porque una frase que dijo "esto sería fácil si todos pusieran de su parte", es algo que también he escuchado alguna vez a mi señora. Y descubrí una forma maravillosa de contestar a eso.
"Y si mi madre tuviera tres ruedas, sería un triciclo".
Porque efectivamente, el mundo no es como nos gustaría que fuera. Es como es. La gente trabaja en los margenes que tiene y dentro de sus capacidades, y querer que el mundo sea distinto es tan útil como el cenicero de una moto. Uno tiene que arremangarse y aceptar la realidad como viene. Y sobre todo, intentar proyectar nuestras prioridades y que la gente las comparta es una forma muy fácil de meterse en problemas.
Hace muchos años, cuando acabamos nuestra formación, un compañero decidió que su familia estaba por delante de todo. Así que, recién salido de la escuela, con su diploma debajo del brazo, buscó como trabajar lo menos posible y conseguir el menor prestigio profesional. Yo lo observaba (eramos amigos), y pensaba que no lo entendía, pero que probablemente en su cabeza todo tenía sentido. Años después lo entendí. No sé si lo comparto, porque cada uno de nosotros vive la vida conforme a lo que cree que es la mejor manera posible. Pero entiendo que, lo que no es una solución para mí, puede serlo para otras personas.
Eso es algo que, quizás, mi compañero aprenderá con el tiempo. O no. Pero esta mañana le dije, de forma muy educada, que su grado de compromiso me parece magnífico pero que no lo comparto. Yo tengo otras prioridades y, sinceramente, dado el entorno de trabajo en el que me muevo no considero que sea injustificado. Efectivamente, si todos ponemos de nuestra parte el mundo será mejor. Pero me resulta curioso que, cuando la gente usa frases como esas, rara vez se refiere a si mismo. Lo que está diciendo es "yo lo hago todo bien, ¿por qué no lo hacéis como yo?".
Lo cual, desde el otro lado de la barrera, resulta sinceramente poco impresionante.
Así que lo siento. Entiendo que todos vivimos en mundos de nuestra cabeza pero, honestamente, yo no quiero vivir en la de nadie. Ya me llega con la mía, gracías.
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