domingo, 4 de octubre de 2026

Desenfocado

El jueves me pasé la noche medio en vela. Empecé a tomar unas gomitas de melatonina que me recomendó un médico en San Fernando y son mano de santo; caigo muerto. Llevo teniendo problemas para dormir los dos ultimos años, motivados principalmente por mi trabajo y la situación de incertidumbre en la que vivo siempre. Por los ritmos tan extraños y la forma en que, precisamente, esos ritmos acaban dejandome hecho polvo.
Como decía, el jueves pasé la noche en vela y eso fue una sorpresa, porque las ultimas semanas cuando no he estado trabajando he dormido bien. Mucho. Hace un mes o dos era al revés; la noticia era cuando conseguía dormir. Podía pasarme semanas enteras sin dormir bien una noche, y eso afecta muchísimo al cuerpo, a la cabeza, a la vida.
El caso es que el jueves me desperté algo desorientado. Y me di cuenta de que tenía que hacer cosas que no quería, que tenía prisa, que no me fijaba en lo que hacía, que estaba despistado...
Y se me encendió la bombilla. Ese es el primer paso.
La depresión, como me enseñaron este año, consiste en una falta de conexión. No sientes que lo que haces sirva para algo, que la gente a tu alrededor te entienda, que lo que te hace feliz ya no funciona... en cierto sentido, la depresión es como si vivieras dentro de ti, sin ser tu. Ves tu vida a través de los ojos de otra persona, porque tu no estás al volante. Hay otra persona.
Y eso, empieza, así. Empieza cuando tienes que hacer cosas que no sabes ni porqué, cuando no te fijas en lo que estás haciendo, cuando no te sientes presente. Empieza con una idea, la de que "tengo que hacer esto", en lugar de "quiero hacer esto". Y puede ser tan tonto como elegir lo que desayunas.
Así que me paré. Salí afuera, respiré, y me centré en el momento. Donde estoy. Que quiero hacer. Quién soy. Y dejé fuera todas las prisas, los imperativos, los "debe". Decidí concentrarme en el aquí y en el ahora.
Más o menos funcionó. Hoy otra vez me ha costado dormir. La semana que viene está proyectando una sombra muy grande sobre mi. Como dijera mi jefe el otro día, el domingo estás agobiado porque el lunes tienes que ir al trabajo. Es esa emoción. Pero pasará. Y cuando pase, ahí estaré yo. Como la letanía del miedo Bene Gesserit, hay que dejar que pase y pasarlo, siendo testigo y actor. Y al otro lado, estaremos. Mejor.

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