domingo, 25 de enero de 2015

Dentro del sistema


Hoy, tras creo que años, he vuelto a escuchar carnaval "actual". Y lo he hecho un poco arrastrado por la family y un poco por curiosidad, intentando encontrarme a mi mismo. Me he metido en youtube y he ido saltando de grupo a grupo. He visto alguno que me ha gustado, aunque eran poco conocidos porque estoy fuera "del circuito". También he visto otro que me ha recordado a alguien... pero no sé si era.
He escuchado una agrupación que me toca algo de cerca. Y, como me imaginaba, no me ha gustado. Pero ojo, es muy buena. No me ha gustado porque está dentro del sistema, tan dentro del sistema que no podría existir si todo cambiara. Creo que no me estoy explicando. Yo participo de muchas actividades, juego a rol, pinto miniaturas, he hecho algun deporte en grupo, viajo, trabajo... muchas cosas sociales. Es posible definir tu identidad a través de lo que haces, pero en mi caso esa identidad siempre es algo, por así decirlo, "añadido". El cuerpo principal, el nucleo, se define a través de la familia y de una actividad principal, el trabajo o lo que sea que me identifica en el mundo.
Quizás por eso, siempre he rechazado esa gente que vive por y para una sola cosa.
El carnaval de Cádiz, tal y como lo conocí cuando era un pibe, era una afición. La gente era farmaceutica, cartera, dependiente... y aparte, quedaba con sus colegas o su familia y cantaba. Más adelante, con la tele y las promotoras y yo que sé que más, ha evolucionado hacia un negocio, un negocio del espectaculo. Con sus aficionados, sus clubes de seguidores, sus tendencias... todo eso está muy bien, pero no es para mi. Yo, que puedo elegir, me quedo con la parte del carnaval que a mi me dice algo, pero de esa forma.
¿Y por qué no me ha gustado la agrupación? Porque está totalmente dentro del sistema. Vive por y para. Es como el deporte de alta competición, no es para mi. Y precisamente, cuando desde una postura de semi profesional reivindica el espacio amateur es cuando menos me gusta. Curiosamente, hoy he visto una comparsa que yo no sabía si era chirigota o comparsa y eso me ha encantado. Creo que es de los pocos casos que he visto en mi vida en que el genero no esté nada claro. Eso es muy inspirador y me permite creer que existe más gente que piensa del carnaval lo que yo. Interesante.

Sobre armas y libertad de expresión


A proposito del tema este de Charlie Hebdo, hace unos meses leí un comic titulado "todos son idiotas menos yo", de un autor americano bastante antisistema. Un personaje curioso. En una de las viñetas, aparecía Benjamin Franklin y decía "Fijate si creemos en la sociedad civil, que le damos los medios para destruir al Estado". Recordé la cita del personaje historico, aquello de "aquella sociedad que renuncie a su libertad para tener seguridad no merece ni una ni otra", y lo vi desde una nueva optica. Claro. Los estadounidenses creen tanto en su proyecto de sociedad que no entregan los medios para ejercer la violencia al Estado. Esa es una idea curiosa.
Existe una idea muy extendida entre nosotros, y es la de que "alguien debe hacer algo". ¿Quién es alguien? El otro día leyendo sobre el 11-M me encontré con una historia de un personaje que, subido a una palestra, preguntaba. ¿Qué vas a hacer TU para mejorar tu pais? Porque la libertad de expresión, como tantos derechos que tenemos, no nos han venido por obra y gracia del Espiritu Santo. Han sido ganados a pulso por gente que se ha enfrentado a situaciones muy dificiles, que ha sacrificado mucho y que lo ha conseguido. Y ahora hay que defenderlos.
Esta semana he escuchado sobre una polemica que se ha liado en Canarias. Una murga cantó coplas homofobas. La libertad de expresión debe ser asumida con responsabilidad, entendiendo que uno puede decir lo que quiera, siempre y cuando posteriormente se haga cargo de las consecuencias que eso traiga. Es decir, que si ofendes, preparate para recibir una respuesta en proporción. Pero precisamente la libertad de expresión debe permitir ofender. El carnaval es una fiesta social basada en la anulación de represiones. Es la fiesta del bufón, todo vale. Si permitimos que solo se pueda ofender a determinada gente, entonces estaremos vaciandole de sentido y contenido al carnaval. Por supuesto, el carnaval debe ser sutil. Esa es su gracia. Durante la dictadura, evitó la censura mediante habiles recortes. Pero pedir elegancia y sutileza en la epoca de Gran Hermano y Mujeres Hombres y Viceversa es ser muy poco consciente del entorno en el que nos movemos.
¿En un mundo ideal? Se podría decir lo que se quisiera, entendiendo por un lado sus consecuencias y por otro dando pie a la elegancia. Pero puestos a elegir, yo prefiero sufrir ofensa a cambio de confianza. Leyendo "Vida y destino" Grossman reflexiona sobre la libertad, ese estado natural del ser humano, y cuanto lucha por él. Nietzsche hablaba de la "Voluntad de poder", que es ni más ni menos que la capacidad para definir tu entorno, para desarrollarlo y configurarlo. Todos tenemos eso. Pero si queremos crear un espacio en el que realmente exista libertad de expresión, tenemos que hacerlo desde una definición clara de en que consiste, una idea común y conjunta de cuales son sus limites, si va a haberlo, y hasta que punto vamos a defenderlos. Es decir, unas rules of engagement de la libertad de expresión. Con armas.

domingo, 18 de enero de 2015

Espacio temporal


Hace un rato pensaba en algo que me llamó la atención. El miercoles, cenando con unos colegas, salió el tema del carnaval de Cádiz. Tengo un amigo con el que estoy buscando piso para irnos a convivir. Le comenté "este año te libras porque febrero aun estamos buscando, pero el que viene te vas a hartar de Carnaval. " No le echó cuenta y yo tampoco, pero ahora lo pienso y me llama la atención.
¿Os imaginais viviendo con alguien dentro de un año? ¿O trabajando en el mismo sitio dentro de un año? ¿O saliendo con la misma persona? Ojo, lo pregunto desde la perspectiva de un tío de más de treinta años, que ya ha pasado por su porcentaje de rupturas, decepciones, mudanzas e historias varias. Aquella maravillosa adolescencia en que creiamos que seriamos felices para siempre y comeriamos perdices y trabajariamos de lo que nos gustase y hubieramos estudiado y bla bla bla hace muchisimo que se acabó. Hablo desde una perspectiva realista. Y me sorprende que, algo en principio tan sencillo como esto, nos llame la atención. No creo que sea pedir una cosa descabellada, si somos gente competente y nos gusta lo que hacemos, que sigamos haciendo lo mismo en un año. Tampoco me parece una locura mantener amistades o incluso, bueno yo no, una pareja. Pero hemos aceptado, entre los medios que nos venden miedo y nosotros que lo compramos ansiosos, vivir en una constante incertidumbre en la que nada es seguro, todo está por ver, bueno depende, yo no sé, quizás... que un compromiso tan absurdo como ese, escuchar carnaval dentro de un año, nos parece algo lejanisimo.
Que mundo tan raro, coñe.

Y Karen vino... y Karen se fue


Vino a Gerona, a ver a un amigo en común que tenemos, pero me lo avisó hace tres meses. Tenía los billetes comprados, era mi excursión de enero para despejarme un poco y hacer algo más que "metro-oficina-casa". Me cambiaron de habitación, me pegaron un resfriado y me he pasado el fin de semana en cama. Fin de la historia.
¿O no? No lo sé. En otra epoca de mi vida, con treinta y tantos de fiebre habría cogido tren y tirado. ¿Me hago viejo? ¿O realista? Ya me he dado demasiadas veces en la cara y, sinceramente, me cuesta sentir ilusión por nada. Sé que, cuando estoy enfermo, me vuelvo extremadamente desagradable. No quiero cargar a nadie con la necesidad de aguantarme, ni quiero pasar una semana (o un mes) de mierda por no haberme curado como debería. Pero todo esto no son más que excusas. El argumento de fondo detrás de esto, igual que detrás de mi escasa atención a los planes de Andrea para venir, a los de Tas, a un posible viaje a ver a Vicen, a volver a Ferrol... es que realmente me da igual. Todo. Y me da un poco de pena por Karen, que estaba toda ilusionada, pero no lo suficiente para que me importe. Saldrá adelante, es una chica dura. Como todos. Tengo una sensación... no acabo de darle forma, pero es una cierta presencia de futilidad. De que no supongo una diferencia en la vida de nadie, de que no tengo importancia. Esta ciudad me hace esto, este trabajo y este entorno. No sé. Voy a pasar de pagina y reflexionar sobre otras cosas. Aún así, me alegro de que Karen se lo haya pasado bien y que esta gente estén contentos. Mola.

Cuando miras al vacio


Y el vacio te devuelve la mirada. Llevo desde el viernes recluido en la habitación, con un catarro bastante antipatico. Fiebre, mareo... divertidisimo. El viernes me acosté a las cinco para "descansar un poco" y ese poco se convirtió en catorce horas. Ayer conseguí salir un poco de la cama, basicamente para pintar algo y leer. En este tiempo no he tenido mucho animo constructivo ni creativo ni de ningún tipo. He sido una anemona rubia. Cuando uno está así, lo que le pide el cuerpo es que lo mimen y que estén pendiente de uno.
Bueno, no ha sido el caso. Me ha escrito gente con la que suelo hablar a diario pero, al no tener yo animo para empezar conversaciones ni, por supuesto voz, todo ha muerto en buenas intenciones. Ahora hace un ratito me he abrigado, he salido al supermercado a comprar zumo y he vuelto a la habitación. Según iba por la calle me daba cuenta de que, si no empujo las cosas constantemente, se paran. La vida sigue... pero MI vida no. Mi vida es un continuo avanzar hacia... ¿qué? Entre la evasión ociosa y el deber. Soy alguien que cumple los objetivos de otra gente. Bien. ¿Y los míos?
Entonces me doy cuenta de que no tengo objetivos. Que no hay nada que realmente me inspire, que me motive. No tengo ninguna Gran Meta al final del camino, formar una familia, trabajar en tal puesto o en tal sitio, ganar tanto, escribir un libro, ganar una carrera, terminar unos estudios. Nada agita el fuego de mi pecho y me arranca de la cama con un impulso, con un "sí, demonios, a por ello".
Hay que arreglar esto. No puede ser que mires al vacio y el vacio te devuelva la mirada. La vida tiene que ser algo más que ir tachando días del calendario. Sobre todo cuando no hay ningún día subrayado en este.

sábado, 17 de enero de 2015

Unos "piperos"


El domingo pasado me pasé por la cancha del Estu a verlo jugar contra el Manresa. Soy aficionado del Estu desde que era pequeñito, cuando el padre de mi hermano me aficionó al baloncesto, pero soy de esos aficionados irregulares, inconscientes, pasotas, que más que aficionados deberían ser calificados de simpatizantes. Me gusta el equipo, me gusta su actitud y siento una cierta afinidad hacia él, pero no voy a dejar de leer sobre la situación en oriente proximo para enterarme de como le va. Así soy.
El caso es que, desde que estoy en Madrid, cada vez que puedo me paso a ver un partido. Me compro entradas para el fondo de la demencia y me pongo allí, lejillos, a verlo tranquilote. El otro día tuve, un par de asientos detrás, a un individuo de esos que te amargan el día en cualquier lado. El tío entendía, porque sabía de lo que hablaba, pero todo estaba mal, todo era protestar, todo tenia que ser hecho de otra manera... mientras ibamos perdiendo, claro. O mientras no ibamos arrasando. El caso es que cuando acabó el partido me encontré con que el suelo de su asiento estaba lleno de pipas y hoy he caido.
Existe una figura mitica entre los aficionados al Real Madrid a los que se conoce como piperos. Son esos que van al estadio a criticar, a quejarse de todo, a demostrar cuanto saben y, en general, a desahogarse. Siempre me había parecido una figura un tanto ridicula... hasta que he encontrado unos. Otra experiencia más que anotar en mi lista de "cosas que no me gustan del mundo ahí fuera".

domingo, 11 de enero de 2015

El movimiento pendular de la semana


La semana tiende al finde como el finde tiende a la semana y volvemos a empezar. Uno es más largo y rutinario, otro es más intenso y variado, pero realmente son dos partes de una misma pieza.
¿Qué por qué escribo esta chorrada? ¿Y yo que sé? Paso demasiado tiempo en el metro y no hay libros suficientes. Ni chicas ni vida que vivir aquí, este sitio es solo una estación de paso. Make it simple but significant, vamos a intentar que merezca la pena, aunque no sea memorable.

Una recuerdo que me ha traido una peli ayer


Ayer fui al cine a ver "fury" y acabé viendo "the imitation game". Sí, cosas que pasan. La peli empezaba a la hora a la que quedamos -que mitico, ver los horarios segun vas de camino para el cine- y nos tocaba esperar hora y media. Luismi votó que no porque no quería llegar a las tantas a la residencia y así fue. Ya veré Fury otro día.
El caso es que la peli me gustó mucho. Y esta mañana, corriendo, me he acordado de una historia relacionada con ella que no sé si alguna vez habré contado. Uno de los temas de la peli es el de tomar decisiones muy desagradables, que uno sabe que son por un bien superior, aunque en el momento duele y de qué manera.
Como decía antes, no sé si esta historia la he contado. Yo tengo una tía muy peculiar, y cuando digo peculiar quiero decir que las normas que rigen a todo el mundo no van con ella. En mi familia pasa siempre, en cada generación sale uno que va a su aire. En la de mis abuelos fue mi abuelo. Luego viene mi tía. Y en la mía, vaya, me ha tocado a mi. El caso es que mi tía, que es una idealista, se metió en un seminario y luego se salió porque no soportaba la disciplina, ha trabajado con niños casi toda su vida y es, aparte de una bellisima persona, una luchadora nata. Y ahora os voy a contar lo que le pasó.
Hace como treinta años, a mi tía le detectaron un cancer. No sé los detalles medicos, pero si sé que la ingresaron y, según parece, la tenían que operar y extirparle el aparato reproductor. En aquel entonces mi tía tenía veintipocos años y se casaba ese mismo año. Y digo se casaba porque, una vez la operaron, ella rompió el compromiso. El novio, que fue a verla al hospital, le discutió, le dijo que no importaba, que adoptarían, que... pero ella se mantuvo firme. Su argumento, terrible, fue "ahora lo entiendes, pero puede que dentro de diez años no lo entiendas. Mejor nos ahorramos odiarnos después y acabamos como amigos ahora."
Esta historia me la contó mi madre. Y recuerdo que, tanto ella como yo, quedamos asombrados ante todo lo que tuvo que pasarle por dentro a mi tía en ese momento, después de que te operaran sin saber si iba a salir bien o no y si ibas a morir. No os voy a poner lo que yo pienso, sino que cada uno se forme su opinión sobre si lo que mi tía hizo es correcto o no. Yo admiro sobremanera esa... "dureza", que te permite sacrificar tu felicidad presente y quizás futura por algo que consideras que merece ese sacrificio.
Quizás, por ese tipo de historias contadas en un sofá con la tele apagada, yo soy como soy. Quizás eso es lo que me ha permitido llegar a donde estoy y conseguir las cosas que he conseguido. Si Newton decía que él no era más que un hombre que se apoyaba en los hombros de gigantes para ver más lejos, es posible que yo no sea más que un soldado que ha aprendido a pelear viendo a sus mayores hacerlo. 

jueves, 1 de enero de 2015

El medio segundo definitivo


Existe algo muy curioso que habla sobre la forma de funcionar de la mente humana, algo que yo diría que es como caminar sobre hielo muy fino, y que se refleja clarisimamente con los records olimpicos. Durante diez años, nadie es capaz de superar un determinado record. En cambio, una vez superado, a la semana siguiente hay tres personas que lo hacen.
¿Por qué es esto? Nuestra mente nos convence de que algo es imposible y superar ese condicionamiento es el primer desafio. No repetirnos que es posible, sino creerlo. Ayer en "Hamlet", el rey asesino decía "mi boca repite las palabras que mi corazón no elabora". Una vez en nuestro corazón sabemos que algo es cierto, solo debemos atravesar la barrera de los hechos y ejecutar. Como decía una monja cuando yo aún iba al colegio, la mitad del esfuerzo de un trabajo es convencernos de la necesidad de hacerlo y empezar.
Ya crucé ese espacio una vez y, atravesado el puente levadizo, me encontré la puerta cerrada. Ahora contemplo el puente, la puerta y sonrío. En mi mente, he atravesado el puente, la puerta, escalado a la torre y devorado el maldito cochinillo del rey una y cien veces. Sé que, probablemente, el cochino no estará tan bueno como mi mente dice. ¿Y? En mi mente ya estoy derrotado. Sé que esa puerta no se abrirá para mi, con la certeza con que uno sabe que el agua caerá por el tejado o que la pelota rodará cuando sople el viento. Hay cosas que nuestra misma naturaleza dirije a ello, decisiones que tomamos para justificar nuestra forma de ser, o justificaciones de nuestra naturaleza que toman forma de decisiones. El agua no elige ser liquida. Así que yo miro a la torre a lo lejos y me sonrío, porqué sé que, si se abriera la puerta, ya no se volvería a cerrar hasta que esta historia llegara a su conclusión natural. Pero solo hay dos cosas invencibles, la burocracia y esta otra.