domingo, 25 de enero de 2015
Sobre armas y libertad de expresión
A proposito del tema este de Charlie Hebdo, hace unos meses leí un comic titulado "todos son idiotas menos yo", de un autor americano bastante antisistema. Un personaje curioso. En una de las viñetas, aparecía Benjamin Franklin y decía "Fijate si creemos en la sociedad civil, que le damos los medios para destruir al Estado". Recordé la cita del personaje historico, aquello de "aquella sociedad que renuncie a su libertad para tener seguridad no merece ni una ni otra", y lo vi desde una nueva optica. Claro. Los estadounidenses creen tanto en su proyecto de sociedad que no entregan los medios para ejercer la violencia al Estado. Esa es una idea curiosa.
Existe una idea muy extendida entre nosotros, y es la de que "alguien debe hacer algo". ¿Quién es alguien? El otro día leyendo sobre el 11-M me encontré con una historia de un personaje que, subido a una palestra, preguntaba. ¿Qué vas a hacer TU para mejorar tu pais? Porque la libertad de expresión, como tantos derechos que tenemos, no nos han venido por obra y gracia del Espiritu Santo. Han sido ganados a pulso por gente que se ha enfrentado a situaciones muy dificiles, que ha sacrificado mucho y que lo ha conseguido. Y ahora hay que defenderlos.
Esta semana he escuchado sobre una polemica que se ha liado en Canarias. Una murga cantó coplas homofobas. La libertad de expresión debe ser asumida con responsabilidad, entendiendo que uno puede decir lo que quiera, siempre y cuando posteriormente se haga cargo de las consecuencias que eso traiga. Es decir, que si ofendes, preparate para recibir una respuesta en proporción. Pero precisamente la libertad de expresión debe permitir ofender. El carnaval es una fiesta social basada en la anulación de represiones. Es la fiesta del bufón, todo vale. Si permitimos que solo se pueda ofender a determinada gente, entonces estaremos vaciandole de sentido y contenido al carnaval. Por supuesto, el carnaval debe ser sutil. Esa es su gracia. Durante la dictadura, evitó la censura mediante habiles recortes. Pero pedir elegancia y sutileza en la epoca de Gran Hermano y Mujeres Hombres y Viceversa es ser muy poco consciente del entorno en el que nos movemos.
¿En un mundo ideal? Se podría decir lo que se quisiera, entendiendo por un lado sus consecuencias y por otro dando pie a la elegancia. Pero puestos a elegir, yo prefiero sufrir ofensa a cambio de confianza. Leyendo "Vida y destino" Grossman reflexiona sobre la libertad, ese estado natural del ser humano, y cuanto lucha por él. Nietzsche hablaba de la "Voluntad de poder", que es ni más ni menos que la capacidad para definir tu entorno, para desarrollarlo y configurarlo. Todos tenemos eso. Pero si queremos crear un espacio en el que realmente exista libertad de expresión, tenemos que hacerlo desde una definición clara de en que consiste, una idea común y conjunta de cuales son sus limites, si va a haberlo, y hasta que punto vamos a defenderlos. Es decir, unas rules of engagement de la libertad de expresión. Con armas.
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