domingo, 18 de enero de 2015

Y Karen vino... y Karen se fue


Vino a Gerona, a ver a un amigo en común que tenemos, pero me lo avisó hace tres meses. Tenía los billetes comprados, era mi excursión de enero para despejarme un poco y hacer algo más que "metro-oficina-casa". Me cambiaron de habitación, me pegaron un resfriado y me he pasado el fin de semana en cama. Fin de la historia.
¿O no? No lo sé. En otra epoca de mi vida, con treinta y tantos de fiebre habría cogido tren y tirado. ¿Me hago viejo? ¿O realista? Ya me he dado demasiadas veces en la cara y, sinceramente, me cuesta sentir ilusión por nada. Sé que, cuando estoy enfermo, me vuelvo extremadamente desagradable. No quiero cargar a nadie con la necesidad de aguantarme, ni quiero pasar una semana (o un mes) de mierda por no haberme curado como debería. Pero todo esto no son más que excusas. El argumento de fondo detrás de esto, igual que detrás de mi escasa atención a los planes de Andrea para venir, a los de Tas, a un posible viaje a ver a Vicen, a volver a Ferrol... es que realmente me da igual. Todo. Y me da un poco de pena por Karen, que estaba toda ilusionada, pero no lo suficiente para que me importe. Saldrá adelante, es una chica dura. Como todos. Tengo una sensación... no acabo de darle forma, pero es una cierta presencia de futilidad. De que no supongo una diferencia en la vida de nadie, de que no tengo importancia. Esta ciudad me hace esto, este trabajo y este entorno. No sé. Voy a pasar de pagina y reflexionar sobre otras cosas. Aún así, me alegro de que Karen se lo haya pasado bien y que esta gente estén contentos. Mola.

No hay comentarios:

Publicar un comentario