sábado, 28 de febrero de 2015

Dia de Andalucia en el exilio

Feliz Dia de Andalucia. No suelo presumir de andaluz, porque tampoco me parece que sea nada asi tan increible (solo somos una parte de un todo mas grande y a mi eso me encanta), pero hoy me apetece celebrarlo. Llevo unos cuantos años fuera, pero siempre he tenido mas o menos a mi lado paisanos: en el barco o en la escuela, siempre he tenido cerca gente que entendia mi forma de hablar, los lugares comunes y paisajes, las expresiones.
Ahora no es asi. Pero estoy genial, sigo rodeado de gente buena. Lo que quiero celebrar hoy es que, gracias a internet, hoy estoy lejos pero no estoy lejos. Y menos mal. Igual porque como cuarterón gallego me viene por los dos lados, el drama de la emigracion me ofende como algo personal. Hoy me asomo a facebook y la mayoria de mis amigos del instituto o el colegio estan fuera, escribiendo sobre como añoran el sur, la luz, la gente,. Hoy facebook se llena de Chambao, la niña pastori, los delincuentes. Hoy nos mandamos abrazos los unos a los otros, porque reirse es mejor que llorar y estamos ahí, en la pelea. Porque los chistes de andaluces flojos y vagos son graciosos, pero dejan de serlo cuando te toca irte y llamar a la familia por telefono de vez en cuando.
Yo soy muy afortunado. Vivo a 600 kms y la semana pasada disfruté de mi primer carnaval en ocho años. Puedo llamar todos los dias. Pero hay mucha gente que no lo tiene tan facil, asi que quiero mandarles mi apoyo y pedirles un favor.
Sed Andalucia. Allí donde esteis, haced del mundo un sitio un poquito mejor. Palmitas, bromas, chistes, lo que os apetezca. Yo soy el primero que me rio de los topicos. Llevad Andalucia como una identidad, ser creativos, originales, inteligentes. Reiros cuando los demás se depriman. La bandera es verde porque tiene que haber esperanza y nosotros somos esa esperanza. Asi que a por ello y, eh. Feliz Dia de Andalucia en el Exilio.

jueves, 26 de febrero de 2015

De salvadores salvados


Hay días que... a veces, hay días que. Días en que tus planes se van a tomar por saco, cosas que te hacían ilusión y suponían un cambio en tu vida, aunque no veías claro del todo. Y entonces tu habitual sonrisa y tu capacidad para aguantar de todo y para reirte de la vida y tu esperanza, tu optimismo y, basicamente, tus ganas de escupirle a la vida aunque te mea encima, se vienen un poco abajo. Solo un poco. En días como esos, necesitas algo, alguien, lo que sea. Como decía Lemmy, "todos somos ateos hasta que el avión empieza a caer".
Y entonces aparece. Dicen que Dios aprieta pero no ahoga y es verdad. Y alguien que es un colega de risas y poco más, de repente es ese hombro que necesitas. Y tu que querías apoyar a la gente y salvar al mundo de repente te ves salvado por alguien que, por A o por B, es incluso más duro que tu. Aparte de hacerte un poco más humilde, eso te hace valorar las cosas en su justa medida. No con una gratitud farisea de golples de pecho y explosivas declaraciones, sino con la certeza, interna y segura, de que te están dando lo que te mereces pero que tienes que estar a la altura.
Hay días que merece la pena llevarte una bofetada, solo por volverte a levantar.

P.D: Dedicado a sita Lesya.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Tan español como yo


El otro día me encontré, en facebook, que un compañero mío había subido un artículo de una asociación colombiana contra el maltrato femenino. La asociación había hecho unos montajes con letras de reggaeton y imagenes, muy desagradables, donde se mostraba exactamente lo que decían las letras. Era un artículo denunciando la cultura de abuso y violencia, de dominio, que una parte bastante importante de esa musica abarca y ensalza. Ya había visto ese mismo artículo subido por una colega dominicana y me sorprendió esa faceta, critica socialmente, de mi compañero.
Y me acordé de él cuando estaba preparando las cosas para hoy. ¿Como debe vernos él? Me pregunté. Mi colega es colombiano de nacimiento, correcto, pero tan español como yo. Tiene la nacionalidad, y si la tiene es porque la ha pedido y se la ha ganado. Fin. Yo no soy quién para cuestionar la españolidad de nadie. ¿Como se mide eso? En parte por simplificar, y en parte porque realmente lo creo así, a todos los efectos mi compi es tan español como yo.
Pero claro, también es algo más. Es español Y colombiano, de igual forma que mi educación gallega me hace andaluz Y. Ninguno de nosotros somos un bloque monolitico que sigue una linea de desarrollo vertical, todos tenemos contaminaciones, influencias, mestizajes. Aunque a Joey le joda bastante reconocerlo, él está en clara ventaja sobre todos sus compañeros y colegas que no han salido nunca de la isla. Porque para ellos el mundo es eso, una isla, mientras que él puede cambiar de perspectiva y ver el mundo a través de otra gente, otras culturas.
Mi compi es colombiano Y español, en parte por el idioma. Leyendo sobre los balcanes el otro día hablaban de como alemania superó su dicotomia entre protestantes y católicos para volverse alemania. Pero es que la cultura alemán está ferreamente vertebrada en torno al idioma. Hablaba de eso con Javi el sabado en la Huella en Cádiz: la forma que tengas de nombrar las cosas influye sobre la forma que tienes de pensar sobre ellas. Yo tengo bastantes colegas sudamericanos y no sé si algún amigo. Cierto que no soy excesivamente tribal y no me siento rechazado por lo diferente. Tampoco me siento atraido, esa fase ya pasó. Pero considero que existe una cultura global, y dentro de esa cultura existen matices. Tan español es uno de Madriz con Z como uno de Cádiz, y os lo digo yo que vivo en un chiste ("van un catalán y un andaluz...").
El caso es que, pensando en mi colega, se me ocurrió que algún día me gustaría preguntarle eso. Como nos vé él, español que acaba de llegar, a los españoles que llevamos aquí toda la vida. ¿No le parecerá un poco idiota todas las discusiones que tenemos sobre identidad? Esa balcanización de España, esa espiral descendente hacia un reino de taifas que estamos construyendonos día a día. Que graciosa tiene que verse a través de los ojos de aquel que, tras recorrer un largo camino, llega aquí. Porque os voy a decir una cosa, ni la nacionalidad es una cuestión administrativa, ni es una cuestión biologica. Es una cuestión cultural, y como tal yo estoy dispuesto a admitar como español a cualquiera que acepte mis valores y mi forma de vida, que aporte y sume, independientemente de que haya nacido en Kuala Lumpur o sea de color azul pitufo. Solo así, entendiendo la cultura como algo que engloba y crece, podemos llegar a ser algo que merezca respeto en el mundo.

P.D: Y este artículo se lo dedico a Manzur, que se comió un montón de guardias conmigo sin desesperar (mucho), lo que tiene un merito tremendo.

lunes, 23 de febrero de 2015

Musica y karma


Ayer a la noche estuve discutiendo con mi compi de piso sobre la vida, el destino, el porqué de las cosas. Mi compi es un materialista y cree firmemente que no existe Dios, ni el Karma, ni ninguna "tercera fuerza" que actue sobre sus decisiones. Es interesante, porque luego en los juegos de azar es un desastre.
Yo, en cambio, si creo en el karma. O quizás en Dios. O en todo junto. Yo ceo que existe una tercera fuerza en el mundo que nos afecta, pero que no nos dirige ni condiciona. Hace un momento se me ha ocurrido el simil correcto: hay una musica. Pero esa musica no está fuera de nosotros, está dentro y fuera. Cuando somos sinceros con nosotros mismos, cuando actuamos de acuerdo con nuestra naturaleza, y a la vez seguimos la musica en el ambiente, las cosas salen bien. No es cuestión de poner una vela en una iglesia o darse una serie de vueltas alrededor de un templo, sacrificar una gallina o pintarse la cara... salvo que esa sea nuestra naturaleza y encaje. Es como el tema de la libertad, lo que da uno generosamente crece y da fruto, lo que da interesadamente nos ata a una cadena de intereses y condiciones. Mi colega practica muchas de estas cosas sin creer en ellas, y por eso a veces le pasan cosas geniales. O sea, no hace falta que creas en la musica. Puedes bailarla sin escucharla, si resulta que tus pasos coinciden con lo que está sonando en ese momento. Pero cuando la escuchas, cuando te escuchas a ti mismo... estás enamorado del universo y el universo te devuelve ese amor. No sé explicarlo. Todo esto suena muy raro, pero yo creo en ello. En mi interior, sé lo que es bueno y lo que es malo, sé lo que quiero y como lo quiero y, si me separo de mis miedos, sabré como hacer para seguir construyendo la vida que me gusta, con la gente que me hace sentir bien. Al fin y al cabo, en eso consiste este recorrido. En hacer que merezca la pena, convirtiendolo en una historia digna de ser contada.

P.D: Dedicado a Marc, maldito grinch. Te mereces que las cosas te vayan yendo mejor.

Echando raices


Este fin de semana he vuelto a Cádiz y he tenido mi primer carnaval de verdad en ocho años, casi desde que me dejó Karen. Han venido dos amigos de Madrid, Javi y Marta, y he visto al Luichi. Ha sido un carnaval maravilloso de andar mucho, ver agrupaciones, hartarme de sol, viento, mar y aire. Ha sido fantastico volver al sur y sentir el sur, hablar y oir, sentir.
Pero me doy cuenta de que algo ha cambiado. O quizás mucho ha cambiado. Llevo una semana o dos sin ordenador y me da un poco igual. Tampoco pinto muñequitos, intento establecerme. Quiero comprarme una casa en el sur, aunque eso me suponga dejar de viajar.
¿Y por qué dejar de viajar? Porque me he dado cuenta de que llevo mucho tiempo buscando y no encuentro. Y me he cansado de buscar. A la vez, supongo que me he convencido de que la felicidad no tiene porqué ser tan difícil. No hace falta irse al fin del mundo para conocer a personas maravillosas, aunque es cierto que uno se reinicia, aprende cosas, descubre otra perspectiva. Y esa gente te aporta mucho. Un poco como si fuera un simbolo, este fin de semana ha pasado por delante mía Clemence, de la mano de un chico. No me ha visto y yo la vi a lo lejos, pero era ella. Y no me he ido detrás, claro. Ella ha seguido con su vida y es feliz y me alegro mucho. A mi me toca hacer eso. Dejarme de perseguir tantos sueños, de buscar lo que no hay, de querer hacer cosas raras y trascender. Me apetece sentarme en un sofá con amigos y charlar, como hice ayer. Y quizás sea algo muy dificil, porque todos somos egoistas, todos tenemos agendas, nadie se mueve por nadie... pero nunca eso me ha echado atrás y, ahora que lo tengo, lo valoro porque sé lo que cuesta.

Me quiero comprar una casa aunque eso cambie mi vida. Porque quiero tener un objetivo al que apuntar, aunque sea algo que yo no disfrutaré quizás hasta dentro de muchisimo tiempo. Y porque quiero compartirlo con la gente que supone algo para mi, quiero volver a tener carnavales, quiero levantarme por la mañana y hacerme un té, escuchar musica, invitar amigos, salir a pasear de noche, escribir, leer. Quiero algo que permanezca en mi vida, ampliar mi identidad con un "de...". Ya sé que soy de Cádiz, dado que vivo en un chiste "van un andaluz y un catalán...", pero ahora quiero tener a donde volver. Aunque quizás no vuelva nunca porque... ¿a donde vamos en nuestra vida? A donde estamos bien.

domingo, 15 de febrero de 2015

Posesiones materiales


Estoy leyendome "Vida y destino" y en uno de los pasajes, el protagonista reflexiona sobre como alguna gente vive obsesionada por las posesiones. Todas sus conversaciones giran en torno a tal persona tiene tal cosa, yo quiero tal otra, tengo aquella, esto le pasa a esta cosa...
Yo estoy preparando las cosas para mudarme. Y la verdad es que no tengo gran cosa. La mayoria de mis "posesiones", son bienes de consumo necesarios (ropa, cosas de higiene, etc) o cosas para entretenerme. Basicamente lo mismo que cuando iba a navegar, por un lado lo que me hace falta, por otro los lujos.
No entiendo a la gente que vive obsesionada con ese tipo de cosas. Para mi, existen pocas cosas más placenteras que un salón lleno de amigos, un té fuerte, algo de buena musica. El dinero solo sirve como medio para conseguir un fin, en este caso, facilitar las conexiones. Comida, viajes, ayudar a gente que lo está pasando mal. Pero ya está. A mi entender, las cultuas eslavas pecan de un exceso de ansia en ese sentido, de deseo de bienes materiales. Pero no solo las culturas eslavas. Muchos de nosotros pecamos de confundir el medio con el fin. La tipica frase de "el dinero no da la felicidad, la compra hecha" y cosas así hablan de que no tenemos muy claro que es lo que nos hace falta.
Las cosas con las que me entretengo para no pensar en la de bolsas que tengo que subir durante cuatro pisos...

sábado, 14 de febrero de 2015

Cosas que te dejan pensando


Hoy es San Valentín. Yo no creo en toda esa mierda. Así, en seco, para espiritus sensibles. Como decía Lesia, elegir un día para decirle a tu pareja que la quieres o comprarle un regalo es una chorrada, hazlo cuando te apetezca. Aparte que yo siempre he pensado que las presiones sociales que te obligan a levantar la patita y "el día de", por regla general, suelen ser un mal invento, por las expectativas que generan. Pero me han cogido con el pie cambiado. Carol, mi ex brasileña, me ha estado escribiendo. Está contenta. No exige ni pelea, no me interroga. Me dijo que me quiere, por lo que yo soy, y por lo que es ella cuando está conmigo. Y que yo que quería hacer. La verdad, yo lo pasé bastante mal cuando estuve allí. Y se lo dije. A lo que ella me contestó que, realmente, se sentía como un niño que tiene un juguete nuevo y no quiere soltarlo, que quiere enseñarle a todo el mundo... y al final termina rompiendo el juguete.
No sé. Todo esto son historias de hace casi dos años, así que están caducadas. Los delitos prescriben, como las faltas y todo pasa. Pero me dejó pensando la forma en que lo explicó, tan bien. Seguramente tenga razón. Muchas veces queremos algo con tantas ganas que no sabemos administrarlo y lo echamos a perder. Por eso es importante aprender mesura, prudencia, humildad, moderación. Vivimos en una epoca extraña, en la que hay que aprender no solo el qué sino el como y el cuando, un poco sobre la marcha. A mi también me pasó eso en su momento, dejé que lo que yo quería ver se impusiera a lo que yo estaba viendo. Todos debemos aprender a perdonar.

domingo, 8 de febrero de 2015

Que buena noche


Realmente uno sabe que las cosas van mejor en su vida cuando le pasa un poco lo de ayer. Elli venía a Madrid este fin de semana y se supone que nos ibamos a ver. Como de costumbre cuando viene un amigo de a tomar por saco, yo me puse a su disposición: ella me decía donde y cuando y yo iba. Pero no me decía nada así que yo seguí con mi vida: fui al rastro, quedé con Lolo... y por la noche, harto ya de "¿tu podrías mañana?", y como ya estaba en Quimera con ellos, me fui con Guille y Javi. Marc está malo y Lolo tenía planes, así que el grupo quedó reducido.
Ayer, como de costumbre de un tiempo a esta parte, acabamos en casa de Luis jugando a juegos de mesa. Ellos tres, sus respectivas y yo. Empezamos tomando coca cola y charlando, primero de comida y restaurantes, lo que llevó a hablar de cultura japonesa, lo que llevó a un interesantisimo debate sobre imagen en entorno profesional que terminó en una discusión sobre la Iglesia católica y la cultura occidental. Fue, probablemente, una de las conversaciones más entretenidas e interesantes, tanto por el tono, como por el contenido, como por las proyecciones, que he tenido en meses. Hoy por la mañana soy consciente de lo afortunado que he sido de poder tener un momento así y lo valoro en su justa medida. Gracias. Así no se echan de menos pibas ni historietas adolescentes mías de correr por el mundo detrás de alguna piba. Y lo curioso es que, aunque durante el turno de palabra a veces hubo alguna interrupción, cuando yo hablaba todo el mundo se callaba y era un poco como un discurso. Ayer me sentí muy especial y querido, y mantengo la invitación a Cádiz a los colegas para el finde del veinte, a ver algo de Carnaval, así como la mudanza de la semana que viene. Hace poco que los conozco para llamarlos "mis amigos", pero están muy cerca de ello por calidad humana, intelectual y por admiración personal mía.

viernes, 6 de febrero de 2015

Sobre tu cuerpo y tu interior


El otro día estuve charlando con una vieja amiga sobre la fidelidad y la banalidad del contacto sexual, dentro de todo el espectro de contactos fisicos. Después, hablando con Radi, hice una apologia del alma sobre el cuerpo, del amor platonico y la fascinación. Radi me respondió que el cuerpo también es importante, que cuando uno se siente mal fisicamente el estado animico va detrás. Es cierto. Yo muchas veces he comentado como, cuando no duermo me pongo insoportable, o como el hambre hace que la persona más simpatica se convierta en un ogro gruñón.
Pensaba también en relaciones que he tenido o he podido tener. Más de lo segundo. Y como, en mi interior, existe un nucleo de cobardia ante el fracaso. Pero no por miedo a fracasar, que es algo que le puede pasar a cualquiera: miedo a la humillación del fracaso. Al daño que me voy a hacer a mi mismo. Es algo que en el trabajo me ha provocado un periodo de mi vida terrible, que gracias a Dios ha terminado y ahora empiezo a sentirme eficaz, creativo, util. Vuelvo a crecer, a ser y a estar. Bien.

Pero volviendo al tema, existe una barrera. Ese medio metro más largo del mundo. En parte viene condicionado por la imagen que nos hacemos de nosotros mismos, ese miedo a la humillación del fracaso es algo, en cierto sentido, muy japones. El comportamiento y las expectativas, los canales de comunicación socialmente aceptables. Quien somos. Que somos. ¿Cuanto tiempo me he pasado sin bailar porque, demonios, yo no era de los que bailaban? ¿Por qué evitar una etiqueta nos obliga a ponernos otra? En cierto sentido esa ausencia de debilidad construye una carcel alrededor nuestra de la que no podemos salir.
Pensando en eso, casi entiendo el papel de la geisha. En un entorno donde un hombre tiene que comportarse siempre de acuerdo a un codigo, existe un ansia de liberación. De romper algo, de gritar, de bromear, de portarse como un niño. Yo tengo mis conciertos y mis muñequitos. Un cierto espacio. Pero incluso en ese espacio existe un ansia de ternura. El papel de la geisha es el de la mujer que es cariñosa contigo, atenta, que te escucha y finge admiración (o quizás la siente). Me vienen recuerdos de caricias compartidas y me doy cuenta que el ansia en mi interior no es tanto de sexo como de cariño. Curioso. El otro día leí que Tauro es un horoscopo muy femenino. Curioso. Nunca me había planteado que mi personalidad pudiera venir condicionada por algo así.
En cierto sentido, eso también configura tu actitud y tu forma de pensar. ¿Tu cuerpo te da tendencia a algo o es tu mente la que da tendencia a tu cuerpo?

domingo, 1 de febrero de 2015

Un gran partido


Estoy en un momento un poco raro de mi vida. Cansado. Tenía esperanzas de que esta semana cambiaran las cosas y lo han hecho... pero ahora no tengo tiempo para mi. Esta semana he trabajado unas 70 horas. A eso le sumamos intentar hacer algo de deporte, las clases de ruso y el resfriado y normal que el viernes llegara aquí, fuera a la lavanderia y me acostara. Eso he hecho. La semana pasada fue parecida, pero más deprimente. Y la anterior, con un resfriado. Tiene que haber algo más en la vida.
Y en esas estamos cuando he ido a ver jugar al Estu contra el Joventut. Un clasico, el primero que veía y un sueño de infancia cumplido, ver estos dos equipos. Es otra epoca, claro. El Estu lucha por sobrevivir y en el Joventut ya no hay hermanos Jofresa, ni Villacampa, ni siquiera visten de verde. Es la primera vez que he visto el pabellón tan lleno de gente y me ha encantado.
Pero os voy a contar una cosa. Metí la pata. A primera hora fui a comprar la entrada y, sin darme cuenta, compré la del partido del Madrid. Me sorprendí al llegar a la taquilla y encontrarme unos ocho agentes de seguridad. Pero luego, cuando volvía para intentar devolverla, lo entendí. A la cancha iban skin heads y, esa gente que, sin llevar la cabeza rapada ni botas militares, lo son. Esa gente que divide el mundo en "triunfadores y carne de cañón", incapaz de reconocer un error pero siempre dispuesto a señalar el del otro, esa gente que no abusa, no porque no quiera, sino por miedo al castigo o al que dirán. Esa gente.
¡Que contraste con lo que me encontré a las seis! En primer lugar, niños. Montones de niños con sus padres yendo a la cancha. Y mujeres guapas, mujeres guapas que juegan al baloncesto o entienden del tema, no solo parejas-de obligadas a ir al baloncesto como nosotros a veces nos vemos obligados a ir al cine. Y el ambiente.
El partido empezó duro. Empate en el primer cuarto, empate en el segundo. Muy apretado. Y entre cuartos, el "all star junior". Hijos de las empresas patrocinadoras jugando con niños con discapacidad de uno de los proyectos del Estudiantes. Que maravilla. ¡Y como aplaudió la gente la primera canasta que metieron! Viendo el pabellón lleno animando a los chavales, durante un momento, me sentí agradecidisimo por la generosidad del Estu al regalarle a ese pibe, con esa canasta, un momento de gloria que recordará toda su vida.
Al final ganamos. En el ultimo cuarto nos fuimos de seis y luego apretaron y entraron y ganamos al final. Con un partidazo de Bircevic, de Nacho Martin, de Javi Salgado -aunque lo pitaron a muerte-, de Van Lacke.
Es dificil. Madrid no es Andalucia. Aquí no se es feliz con poca cosa, aquí el baloncesto y la vida necesitan de muchas cosas para disfrutarse. Necesitan del exito, necesitan de la victoria. Que curioso. Yo vengo de un sitio donde lo que se necesita es gente buena con la que compartir, ganas de reirse y de hacer el tonto. Esta ciudad es un sitio aspero y duro. Y sobre todo, es un sitio de paso. Es dificil querer un archipielago hecho de infinitas islas que no se conectan entre sí pero, en la canasta del pibe del All Star Junior y en la alegria de los chavales y, que coño, en lo bien que me lo he pasado hoy, me he reconciliado un poco con esto. Así da gusto.