lunes, 23 de febrero de 2015

Echando raices


Este fin de semana he vuelto a Cádiz y he tenido mi primer carnaval de verdad en ocho años, casi desde que me dejó Karen. Han venido dos amigos de Madrid, Javi y Marta, y he visto al Luichi. Ha sido un carnaval maravilloso de andar mucho, ver agrupaciones, hartarme de sol, viento, mar y aire. Ha sido fantastico volver al sur y sentir el sur, hablar y oir, sentir.
Pero me doy cuenta de que algo ha cambiado. O quizás mucho ha cambiado. Llevo una semana o dos sin ordenador y me da un poco igual. Tampoco pinto muñequitos, intento establecerme. Quiero comprarme una casa en el sur, aunque eso me suponga dejar de viajar.
¿Y por qué dejar de viajar? Porque me he dado cuenta de que llevo mucho tiempo buscando y no encuentro. Y me he cansado de buscar. A la vez, supongo que me he convencido de que la felicidad no tiene porqué ser tan difícil. No hace falta irse al fin del mundo para conocer a personas maravillosas, aunque es cierto que uno se reinicia, aprende cosas, descubre otra perspectiva. Y esa gente te aporta mucho. Un poco como si fuera un simbolo, este fin de semana ha pasado por delante mía Clemence, de la mano de un chico. No me ha visto y yo la vi a lo lejos, pero era ella. Y no me he ido detrás, claro. Ella ha seguido con su vida y es feliz y me alegro mucho. A mi me toca hacer eso. Dejarme de perseguir tantos sueños, de buscar lo que no hay, de querer hacer cosas raras y trascender. Me apetece sentarme en un sofá con amigos y charlar, como hice ayer. Y quizás sea algo muy dificil, porque todos somos egoistas, todos tenemos agendas, nadie se mueve por nadie... pero nunca eso me ha echado atrás y, ahora que lo tengo, lo valoro porque sé lo que cuesta.

Me quiero comprar una casa aunque eso cambie mi vida. Porque quiero tener un objetivo al que apuntar, aunque sea algo que yo no disfrutaré quizás hasta dentro de muchisimo tiempo. Y porque quiero compartirlo con la gente que supone algo para mi, quiero volver a tener carnavales, quiero levantarme por la mañana y hacerme un té, escuchar musica, invitar amigos, salir a pasear de noche, escribir, leer. Quiero algo que permanezca en mi vida, ampliar mi identidad con un "de...". Ya sé que soy de Cádiz, dado que vivo en un chiste "van un andaluz y un catalán...", pero ahora quiero tener a donde volver. Aunque quizás no vuelva nunca porque... ¿a donde vamos en nuestra vida? A donde estamos bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario