jueves, 23 de junio de 2016

No eres tan importante. Tomatelo con calma



Ayer tuve un día un poco tonto. No sé, a veces pasa. Estas semanas del año siempre se me hacen muy complicadas, muchas cosas que recordar. El caso es que, entre mis conocidos de aquí, hay costumbre de reunir pasta y hacer regalos por los cumpleaños de la gente. Y yo me puse en plan "Bueno... ya hace dos meses de mi cumpleaños. ¿Mi regalo? ¿Hola?".
Realmente no sirve para nada. ¿Voy a pelearme con alguien por esto? No, que tontería. ¿Voy a hacer algo? No. Así pues, si tienes una emoción que te atrapa y te empuja a sentirte mal... déjala ir. La rabia solo es útil cuando hacemos algo constructivo con ella. Cuando se estanca, como el agua, empieza a llenarse de bichos y a darnos problemas. Hay que dejar que todo fluya.
Sobre todo, hay que vivir y vivir bien. Y mantenernos en ese estado de felicidad en el que somos, hacemos y decimos aquello que pensamos. Consecuencia. La felicidad es ser consecuente.

martes, 21 de junio de 2016

Necesidad de historias



El domingo por la tarde quedé con una amiga a la que hacía mucho tiempo que no veía y nos pusimos al día. Me contó que, un antiguo jefe suyo, le metió cuello y la cosa no prosperó. Según ella porque era "demasiado obvio". La reflexión que sacamos de esa situación, según ella, es que las chicas quieren historias. Quieren sentirse valoradas, quieren una anécdota que poder contar.
Yo soy un poco tía y coincido mucho en ese aspecto. Puede que ese sea uno de los motivos por los que estoy solo; falta de literatura.
Curiosamente, esa misma noche salí con Damián a partirlo todo y me vi en una situación antiliteraria. No pude evitar reírme. Era todo tan absurdo... pero claro, fui yo el que me metí en esa historia. A veces, la vida tiene una forma de ser irónica que me fascina. La única forma de llevarlo sin volverse loco, entiendo, es reírse.
Quizás desarrolle esto más adelante. La idea es interesante, pero apenas tengo un boceto. Volveré. Quizás.

domingo, 19 de junio de 2016

Cambia el discurso I. No soy así


Esto es para ti, persona humana que has sido educado en valores y virtudes superiores. Cambia el discurso. Un compañero me dijo una vez "ten cuidado con lo que dices; tu mismo te estás escuchando". ¿Y esto que quería decir? Pues que si repetimos constantemente "Yo soy X", llegaremos a creernos que somos X. Lo seamos o no.
Pues con esto pasa algo parecido. Tu no eres de X o Y manera. Tu eres de la manera que eliges ser. Tienes vicios adquiridos, costumbres. Una naturaleza que nació contigo. Ok. Pero puedes modificar tu comportamiento, tu actitud. Puedes teñirte el pelo, ponerte alzas, pintarte la piel, dejarte barba. Puedes cambiar. Y eso se aplica en todas las areas de la vida.
"No quiero esto". Es distinto de "No soy así". Lo primero implica elección, decisión. Es tu vida. Vivela como te dé la puñetera gana, pero que te haga feliz. Lo segundo suena a decisión inapelable, palabra de Dios te alabamos oyenos. No funciona así. Tu eres así... hasta que decides dejar de serlo. O hasta que la vida no te permite seguir siendolo. Y de repente, decisiones que has tomado durante mucho tiempo se cuestionan. ¿Por qué hice esto cuando debería...?
Error. El remordimiento no sirve para nada. Pero para evitar los remordimientos hay que vivir al día. Hay que vivir satisfecho con uno mismo, siendo consecuente con lo que decimos y hacemos. No valen excusas.
"Es que todo el mundo...". Segundo error. Tu no eres todo el mundo. Ni yo. Ni nadie. "Todo el mundo" es una escala 1/15.000. Si te acercas, ves que no somos tan iguales. Y que esconderte en la masa, esa excusa cobarde y miserable, no te va a servir cuando te mires al espejo por la noche y pienses "Soy tonto/a".
Así que vive. Toma decisiones, equivocate, vuelve a tomar decisiones, vuelve a equivocarte. Aprende de tus errores, o no lo hagas. Observa tus cicatrices, tus arrugas, el testimonio vivo de tu historia en tu cara en el espejo. Y sonríe. Porque eso eres tu. Lo bueno y lo malo que te ha pasado, las decisiones que has tomado y las que tomarás. Tu eres lo que tu haces de tí mismo. Y tu decides. Eliges cada día si ponerte una camiseta azul o roja o verde pistacho, si ir a tal sitio con tus amigos o quedarte en casa mirando el vacio, si leer, escuchar, conocer. Eliges comer una cosa u otra, hacer deporte o quedarte parado. Tu eliges. Tu no eres un conjunto de reglas imposible de cambiar, una visión social. Tu no eres lo que tus padres, tu cultura, tu religión han hecho de ti. Tu eres lo que tu has elegido que eso hiciera de ti porque, a partir de determinado momento de nuestra vida, empezamos a cuestionarnoslo todo. Y a partir de ese momento ya no valen excusas.
Vive. Vive para lamentarlo y para celebrarlo. Y sobre todo, vive para hacerte feliz a ti mismo/a. Que cuando acabe esta historia y te toque pasar al otro lado, lo hagas con una sonrisa que diga "volvería a hacerlo. ¿Incluso los errores? Incluso los errores. Sobre todo los errores."

martes, 14 de junio de 2016

Oda a Catalonia



Este ha sido un buen fin de semana. Llegué muerto, en este tour Primavera '16 que parece no tener fin, tras una semana en la que dormí unas quince horas en tres días, para encontrarme en una habitación sobre la Rambla de Barcelona. Para aquellos que, al igual que yo antes de ir a Almería, lo ignoran, una Rambla no es un invento catalán, sino una calle (normalmente en cuesta) que va a dar al mar. La de Barcelona es fascinante, porque es un espacio por el que pasear... en el centro de una ciudad de 3 millones de habitantes. Una ciudad muy turística, pero con un concepto del turismo que pasa porque la gente viva y deje vivir. A los lados de esa avenida, que corta el mundo, se encuentran los contrastes. Mirando hacia el mar, a la izquierda tenemos el Barrio Gótico y la Catedral, zona chic, modernista, elegante, cara. A la derecha tenemos el Raval (como diría el Cte Rubio, "Basora"), zona con carteles en árabe y lugares fascinantes o poco recomendables. Cerca la Calle Tallers, la Plaza Cataluña... Barcelona es una ciudad por la que se puede andar. Del centro a la estación de tren hay quince minutos en metro y quizás treinta y algo andando.
Me encanta. Adoro esa ciudad de contrastes, de juventud, de mar y montaña y bosque, de vida. De largas avenidas, de edificios modernistas, de árboles y bicicletas. Me encanta.


El sábado descubrí Tarragona. Que resultó ser un pueblo/ciudad de playa, calles estrechas, mucha ruina romana y alguna reconvertida, pasado medieval, historia viva y hermosa. Con Silvia, que fue una anfitriona fantástica y paciente, una colega que explicar y enseñar.
El domingo volví a Gerona. Antes pasé por un restaurante en las montañas, por paisajes que recordaban lejanamente a los Alpes alemanes. Paseé por murallas y catedrales, me escondí a la sombra, compartí cervezas e historias con Jose. Tanto tiempo y siempre bueno.
El lunes estuve en Selva de Mar y Poble Nou con Elena, de Cádiz. Que ha encontrado su sitio allí y está de maravilla, como lo estaría alguien que pudiera desarrollarse y disfrutar. Con su novio, su trabajo, su vida. A diez minutos de la playa, al lado de un bar interesante, con desafíos y experiencias y proyectos. Otra que no vuelve.


Y en general, este fin de semana me dejé fascinar por el paisaje. Por suerte no permití que ningún nativo entrara en mi burbuja de amistad, espacios cómodos, amistad. Ha sido un fin de semana de historias, de momentos, de paisajes y de aprender. Ha sido un fin de semana de leer, disfrutar y relajarme. Y me siento fantástico. Así que muchas gracias a Catalonia por haberme ofrecido tanto, por tan poco. Y hasta la próxima.

Te odio, Castilla



Hoy venía en el bus y pensaba en lo poco que me gusta la gente de Madriz. Lo poco que me gusta el que sean tan mayores, tan secos, tan hostiles. El que sean tan maleducados y agresivos, el que se dé por hecho que no se toman prisioneros.
Y de repente pensé que tampoco me gusta la arquitectura madrileña. Ni la estructura de la ciudad, que haya tan pocos parques, tan pocos paseos. Luego me di cuenta de que tampoco me gusta Toledo, ni Salamanca, ni Burgos, apenas Ávila, Segovia para verla... y que los únicos amigos auténticamente madrileños que tengo (Jose y Marta) son, manda narices, marinos y aventureros.


Pero es inevitable. Una vez un taxista me dijo "¿Ud es de Cádiz? Eso explica porqué es marino" y yo me sentí medio ofendido. Como si no pudiera ser otra cosa. Pero es que, en cierto sentido, no puedes ser otra cosa. Me crié encima del mar, rodeado de agua, en una ciudad donde las cosas van despacio y el ingenio va afilado. Me educaron gallegos recios, a los que la vida les había quitado muchas cosas pero les había dejado una humanidad invencible, tierna, hecha de puñetazos fintados y de caricias con manos ásperas. Me críe en una casa donde no faltaba la luz, entre primos, parques y patios. Mi catolicismo es uno de ir a la iglesia el día antes del examen y no aparecer el resto del año. Como decía Rali después de conocer Cádiz y a mi familia, es fácil entender porqué soy como soy.


Y lo siento, pero Cádiz es las antípodas de Castilla. Por eso me siento más cómodo entre unas ruinas romanas en Tarragona, en una rambla (que gran invento son) paseando entre gente joven y guapa, escuchando dieciocho lenguas, sintiendo el viento en la cara y oliendo a mar. La montaña es muy bonita... para quién la quiera. Y la meseta, las casas señoriales de piedra, esas plazas con arcos que parecen claustros, esa cultura de apariencias, de lo correcto, vive Dios que no es para mí. Yo vengo de una ciudad donde, mientras toda España apedreaba maricones, allí se les reían las gracias y se les tocaba las palmas. Mientras no hagan daño, vive y deja vivir. Quizás por eso los andaluces nos adaptamos tan bien, en Barcelona, en Inglaterra, en Alemania, en Argentina. Donde vayamos, enseguida pasamos a ser parte del paisaje. Vive y deja vivir.




Creo que el titulo es demasiado agresivo. Más que odiar, no te quiero. Quizás por eso mi idea de España es una España plural, de pescadores gallegos, de golfos andaluces, de secos castellanos y recios nórdicos, en vez de esa España monolítica, seca, castellana, que nos uniforma a todos en torno a Madrizzz y resuelve toda conversación con un "las cosas son así porqué son así" tan de "cuando seas mayor lo entenderás", como si el hecho de que hubiera diferentes formas de ver las cosas fuera malo en sí mismo.
Sí. Hay que superar a Castilla. Hay que salir de la meseta.

viernes, 10 de junio de 2016

Odio a los posturas



Con un odio cainita, feroz, despiadado. Los apalearía con bastones de goma, para que no sufrieran y poder seguir apaleándoles más tiempo. Dios. Con la cantidad de cuestiones fascinantes que hay en el mundo, temas en los que se puede profundizar (o directamente ser un cerdo sarcástico). No me explico como puede haber gente que se acoja a una serie de clichés de personalidad como quien sigue un patrón de moda. ¿Realmente somos tan borregos?
Ayer estaba en la cola de un Burry King. Era muy tarde, llevaba horas deambulando buscando una farmacia de guardia -te quiero, Madrid- y lo único que quería era comer, irme a mi casa, lavarme la herida de la operación y dormir. Son días duros, ayer me quedé dormido en una silla esperando al medico y hoy tomaré antihistaminicos. No me explico porqué me da tan fuerte la alergia. El caso es que, ya puestos en situación, detrás mía había una pareja, muy dominados por sus hormonas. Ella, chica liberada, con un perfil muy mediterráneo pero poco griego (piel morena, pelo oscuro corto, delgada con barriga, poco atlética pero muy consciente de su sexualidad, escotazos veraniegos). Él, chico hipster, con ese aspecto entre bohemio parisino y rebajas de Primark, con su combinación de gafas & barba, pelo rizado semítico, camiseta de rayas cual hermano Dalton perdido. Un par de personajes más de los que hay en Madrid rondando la zona de los museos (pero no entrando). No habrían tenido más importancia de no ser por, entre carantoñas y tonteos, debatían los últimos tópicos sobre la liberación de la mujer, intervenciones de Podemos, enfoques periodísticos.
¿Sabéis cuando leéis un foro o los comentarios de una noticia en un periódico y pensáis "esta gente no existe. Son gente normal que dice estas burradas por internet"? Bueno. Corrijo. Existen. Ahí estaban mis colegas, esa gente joven aunque sobradamente preparada (esos jasp que anunciaban creo que Seat), compartiendo opiniones que daban ganas de tirarles un libro a la cabeza. A ver si así, dado que no desarrollarían espíritu crítico ni personalidad propia en la vida, pudieran justificarlo en las lesiones provocadas por la cultura.
Intento ser una persona prudente, por mi salud mental. Evito meterme en debates con gente que sé que no sabe debatir (o directamente escuchar). No tengo una postura política pública, sino privada. Tampoco me meto con el fútbol más que para molestar a mis amigos y la religión es un campo meramente académico para mí. O sea que, mira que es difícil en España, hago todo lo que puedo para no meterme en líos. Aunque reconozco ser de natural polémico y provocador. Pero lo de ayer, estos dos... Dios. Revolvió algo interno en mí, un núcleo de ira y rabia ante el estado de mi país. Ojo, que hablo de este tópico como podría hablar de los compañeros seminaristas de mi hermana y su "van a quemar conventos". Pero incluso explicar esto me parece superfluo. No hay que temer a las etiquetas ni justificarse ante la estupidez.


Seguiré. Trabajo.

jueves, 9 de junio de 2016

Donde chocan el corazón y la mente



El otro día una amiga reflexionaba sobre este tema, sobre que preferir. Y me resultaba bastante curioso, porque hace tiempo que yo abandoné esa lucha. Decía Nietzsche, no recuerdo donde, que el conflicto de Occidente existe entre su virtud apolínea (limpia, lógica, razonable) y su virtud dionisiaca (sucia, emocional, imprevisible). Que del conflicto de ambos cultos y su posterior uso por parte del cristianismo en "bien" y "mal" existen vicios y virtudes burguesas que se perpetúan a día de hoy.
No lo sé. El hecho es que la dualidad ya surge con Platón y su mundo de las ideas perfecto contra el mundo real imperfecto. Y yo que creo que con contemporáneos. En ese sentido me temo que soy algo oriental. Porque, volviendo al tema del asunto, cuando tu mente y tu corazón se comunican claramente y sin filtros... entonces no hay problema. El principal conflicto surge del lenguaje empleado y del mensaje transmitido.
¿ Hay una chica que te gusta pero no te conviene ? Entonces no te gusta. No estás pensando claramente. No es una cuestión de que tu cerebro tire para un lado y tu "corazón" para otro. Es cuestión de que no estás siendo honesto contigo mismo. Quizás por capricho, por miedo a reconocer que te equivocas (orgullo malentendido), por comodidad y pereza. Por lo que sea. El caso es que estás llamando "corazón" a algo que no es eso.
Es verdad lo que decía aquel profesor de Derecho. En nuestro interior siempre sabemos lo que queremos. Cuando dudamos es porque nos distraemos, porque no confiamos, porque tenemos miedo. En este caso, porque nos falta creer en nosotros mismos, nos falta valorarnos. Nos falta reivindicarnos como personas de calidad, que valen y lo saben.
Sí. No creo que exista ningún conflicto "de base" entre nuestra lógica y nuestras emociones, más que la falta de capacidad para ajustar una en la otra, de forma que convivan en armonía. No hace falta rendirse totalmente a una ni a otra. Simplemente encontrar ese espacio (esas "líneas" de las que hablaba Charlie) en las que nosotros estamos más cómodos y somos nosotros mismos. Solo eso.
Tan fácil y tan difícil como eso.

martes, 7 de junio de 2016

Echar de menos



Es una sensación terrible cuando vas por la calle buscando a alguien. Cuando abres la puerta con miedo y a la vez con esperanza. Cuando te preguntas "¿Como estará...?". Cuando tanteas la oscuridad, esperando que una mano agarre la tuya.
En cierto sentido es inevitable. No estamos diseñados para encontrarnos ociosos. Buscamos, proyectamos, creamos. Cuando no tenemos como, volvemos al pasado. A veces nos equivocamos. Seguimos cayendo en una trampa que sabemos nos hará daño, pero es mejor eso que soltarlo. Que enfrentarnos al vacío.
No pasa nada. Podemos asumir que somos falibles, que extrañamos cosas, momentos, sensaciones. Personas. Que las emociones (y la inversión que en ellas hicimos) nos reclaman un interés. Que donde hubo fuego, quedan brasas.


Y eso es todo. Plantearse algo más allá es un error. Sacar un esqueleto de su tumba y pretender que sea la persona que fue es tóxico. Las relaciones fueron. ¿Pueden volver a ser? Claro. El mismo agua no pasa dos veces por debajo del mismo puente. Cuando eso sucede, o el agua o el puente han cambiado. La cuestión es asimilar ese cambio. Pero para ello existe voluntad de crear algo nuevo, olvidando y perdonando. Cerrando.


No puede haber algo nuevo mientras no muera lo viejo. Y no puede morir lo viejo mientras no se le permita morir.
Así que echar de menos no es malo. Envenenarse con melancolía es malo. Y la diferencia, muchas veces, es una mera cuestión de formas.