jueves, 24 de noviembre de 2016
Abrazos con un solo brazo
El sabado me pasó algo muy curioso. Me dieron un abrazo como los doy yo. A la gente le sorprende bastante mi forma de abrazar, y ahora entendí porqué. Es un abrazo con un solo brazo, pegando fuerte la mejilla a la de la otra persona. Y el sabado cuando me devolvieron el detalle, me di cuenta de algo curioso.
Así abrazaba mi hermano.
Jose tenía una mano permanentemente cerrada. Así que te cogía con un solo brazo y llevaba su cara junto a la tuya, para darte un beso enorme. Lo curioso es que ese es mi abrazo de "no compromiso", el de "me caes bien, me alegro de verte". Como con los saludos, yo tengo toda una gama de abrazos que van desde ese -el básico-, hasta el de cruzar los brazos sobre los hombros, hasta el de quedarme por la cintura agarrado. Curiosamente ese lo aprendí de Mar, que se te tiraba contra el pecho, hundía las manos en tus riñones y te estrujaba como si te fuera a partir. Una chica ciertamente intensa.
El detalle sobre los abrazos me sorprendió, pero a la vez me relajó. Me permite afirmarme en algo que llevo mucho tiempo pensando, y es que aquellos que queremos siguen viviendo en nosotros. En pequeños gestos, en expresiones, en formas de pensar. A veces un olor, un paisaje, un pensamiento. A veces, simplemente nuestra forma de sonreír. Pero me alegra pensar que, en esos abrazos de un solo brazo, yo sigo repartiendo por el mundo parte del cariño que él me dio, a mí y a todos los que tuvimos la suerte de conocerlo. Es bueno saber que, sin dejar de ser yo, puedo ser un poco él.
Me alegran mis abrazos de un solo brazo.
domingo, 20 de noviembre de 2016
¿Quién me pone la pierna encima?
Esta ha sido una semana un poco rara, que ha terminado sorprendentemente bien como si fuera un tema con solo de guitarra al final. Sigo resfriado, pero tengo esperanzas para el año que viene y, por primera vez, parece que voy a algún lado. Si Dios quiere (y el tiempo y la maldad del enemigo lo permiten), no repetiré día en el mismo sitio. Empiezo a moverme, gracias sobre todo a mi anterior jefe, que es un ejemplo para mi y una fantástica persona y, para qué ser modestos, a mi capacidad para sacar adelante curro y caer bien en cuanto puesto he estado. Que también tengo que echarme flores a veces, moskis.
El caso es que ayer estuve compartiendo con una buena amiga y me dijo algo que me dejó pensando. "Hay algo en tu vida que te bloquea, pero una vez lo superes todo irá guay porque eres un tío genial". Dejando de lado la segunda parte, que es lo que suele decir una amiga, me planteo la primera pregunta. ¿Qué me está bloqueando? ¿Y como lo evito?
Supongo que a todos nos pasa. Nos planteamos prioridades, ponemos soluciones, vamos dejando cosas de lado. Yo durante mucho tiempo he dejado mi vida personal de lado. Lo primero era trabajar y centrarme, luego ya iremos viendo. Y ahí voy, de curso en curso, de trabajo en trabajo, intentando hacerlo siempre bien y dedicando una cantidad de energia y concentración brutal a ello. Y lo demás, drojas para no explotar. Un ritmo de ora-et-labora moderado, con mis momentos de ocio y mis aventuras ocasionales, pero mentalmente sin salir de la jaula. Y esto no puede ser. Uno tiene que mimarse. No solo para estar bien en el trabajo, sino por el dichoso placer de mimarse.
Quien sabe. Oks decía el otro día que necesito una mujer. Quizás tenga razón, pero nada se consigue mendigando ni porque se necesite. Las cosas se las gana uno. Pero se las gana, sobre todo, siendo feliz y estando bien con uno mismo. Vamos a por ello. Soy optimista. Quiero serlo.
viernes, 18 de noviembre de 2016
La solitaria vida del artista
El otro día me sorprendió muchísimo esa frase de una amiga mía. Estaba estresada por el tema de los plazos y, debido a ello, me decía "¿entiendes ahora por qué la vida del artista es solitaria?".
Solitaria. Ajá. Quizás debería preguntarle a la mujer de un marino que piensa de la soledad del artista. O a la de un camionero. O el miedo que vive la madre de un guardia civil. Lo difícil que es conciliar el sueño para un medico que sea minimamente empatico. Las horas que hecha un profesor bueno fuera del trabajo para preparar las clases. Lo complicado que es hacer una dieta y una rutina de deporte para un cantante de opera, cuya carrera profesional depende del estado de su garganta.
Todos estos son ejemplos aleatorios de personas que conozco, pero seguro que cualquiera de vosotros puede añadir los suyos. Y es que todos tenemos a ser extremadamente egocentricos y creer que nuestra historia es única y especial, diferente. A mí me ha pasado mucho y por eso a veces me he sentido culpable, pensando "¿de qué te quejas? A tu alrededor hay muchísima gente que está mucho peor."
Una amiga está ahora mismo en el hospital con su madre. No sabe si saldrá viva. Ante eso, creo que casi ningún problema que podamos poner ahora en la mesa vale una mierda. Así que, cuando nos planteemos nuestros problemas, seamos un poco reflexivos. Que está bien compartir y todos vivimos limitados a nuestra capacidad para experimentar, sentir y analizar. Pero, aunque sea por respeto, tenemos que empatizar con la persona que tenemos delante a la hora de hablar, no sea que nos encontremos en esa situación que Karen tan bien definió en cierta ocasión.
"No se come delante de pobre".
miércoles, 16 de noviembre de 2016
Puedes atrapar el viento
Llevar a casa el mar
Evitar que pase el tiempo
Pero no puedes, no puedes dejar.
No puedo dejar el rock.
Así empezaba una canción de "Los Suaves", de esas que escuchaba cuando llovía e iba para clase queriendome sentir gallego. Eran buenos tiempos. Quizás porque me he criado escuchando cosas como esas, siempre he tenido una cierta tendencia a asumir las cosas como son. A no querer forzar nada, a dejar que todo sea fiel a su propia naturaleza.
Este verano, aparte de a Moe, conocí a Adri. Que es una mochilera impresentable y una mujer maravillosa, con una fuerza increíble. Voy siguiendo sus aventuras por facebook, cual tío Dudo que manda postales. Tengo una carta que le mandaré el día que pare en algún sitio el tiempo suficiente. Adri mola.
Pero Adri, y la gente como Adri, no puede ser retenida. Son nomadas, fuerzas de la naturaleza. En cierto sentido, casi me siento identificado. Yo no soy tan así, en el fondo soy un perro y necesito un amo (que en mi caso es el curro). Los perros son bichos domesticos, necesitan casas, ganados, manadas. Son bastante estables. Pero otra gente no, son autenticos nomadas y no paran más que el tiempo suficiente para recargar energías y seguir.
Por lo que he visto en la última aventura, alguien se ha enamorado de Adri. Es un error. El individuo en cuestión lo pasará mal, pero por elección propia. Una de las cosas que debemos aprender para vivir en sociedad es que no todos somos iguales y que no podemos pedirle a nadie algo que no es capaz de dar. Es injusto para nosotros y para ellos y solo provoca frustración. Y sobre todo, es un error. Tenemos que aceptar que las cosas no son como nos gustaría que fueran, sino como realmente son. Podemos cambiar algunas... pero otras no, porque si las cambiaramos perderían su propia razón de ser, su naturaleza.
Hoy leí algo que me gustó. Decía que el Principito lo lees cuando niño y entiendes el libro. Y lo lees cuando adulto y entiendes el mundo. Para entender esto del amor y atrapar el viento y la frustración, recomiendo la parte donde habla de la rosa. Que maravilla de libro, cuanto dice en tan pocas paginas. Increíble.
Displaced
Por fin ha acabado. No podía más. O quizás sí, pero no quería. Llega un momento en que uno deja de ser uno mismo y adopta "mentalidad de embarque". Y trabaja sin pensar, come sin pensar, duerme sin pensar... simplemente continua. En esa situación puede pasarse dos días, cinco días, dos semanas, un mes. Da igual. Simplemente entras en la rueda y vas girando.
Pero rompí. Y quería irme y dejarlo todo y mandarlo a la mierda. No soy yo. Mi vida profesional es casco con pincho, orden, disciplina. Horarios y procedimientos y rutinas y relaciones estructuradas y jerarquia y, porque no puedo evitar mezclarlo cual ying y yang, un puntito de irreverencia. Pero solo un puntito.
Mi vida personal, en cambio, es un desastre. Es caos y desorden y mochila y colegas locos e historias absurdas, un personaje distinto para cada situación. Y libros y té y viajes y hobbies e idiomas y nada de provecho. Pero como también aquí necesitamos un puntito de orden, existe la planificación.
Cuando esas cosas se mezclan, me pierdo. No sé quién soy ni donde estoy. No tengo una referencia clara bajo mis pies. Y cuando me veo haciendo cosas que no sé, con gente con la que no confío, en un entorno que no conozco, me agobio. Más si estoy siendo evaluado. Más si me exijo a mi mismo la perfección.
Ha sido una semana horrible. Dentro de un mes bastante malo. Pero seamos optimistas, ya queda menos para un mejor futuro. Y el nivel humano de la gente, los compañeros, los jefes, ha sido increíble. Una y otra vez me sorprendo de lo buenos que son y lo mucho que conocen, actuan y aportan. Gracias. Gracias a todos y vamos a por lo siguiente. Ya queda menos.
martes, 8 de noviembre de 2016
Un beso de Caos
Lo necesitaba. Realmente lo necesitaba. El abrazo de Guille el domingo me avisó que algo no iba bien. Algo estaba roto por dentro y yo no era consciente de ello. A veces nos pasa.
Era lo mejor. Pero por poco me rajé. Estuve con compañeros pero cuando me quedé solo hacía frío y estaba lejos. Y tardaba. Pero tenía que hacerlo.
Y mereció la pena. El otro día hablaba con Olena de como, a veces, una aparente coincidencia es uma señal de la vida de que por ahí vas bien. Me encontré a Javi, un amigo de Cádiz, al que no veía desde antes de la muerte de Jose.
Y Jose estuvo conmigo. Cuando empezaron no sabía por donde saltaría Max. Roots Bloody Roots. Desde el minuto uno. Y fue la locura. Saltos empujomes gritar hasta quedarme ronco... Siguieron el setlist del disco. 20 minutos despues de empezar ya había sonado Ratamahatta, que sambé, salté, grité, reboté. Miré el reloj y no podía creerme que fuera a seguir así. No aguantaría un ritmo así durante dos horas pero... Habia que morir. Y Jose estaba ahí conmigo. Lo sentía.
Me abrazó durante Kaiowas. Y supe que necesito eso. Necesito el trabajo y el casco con el pincho y el no gastar bromas. Y necesito rebotar contra desconocidos mientras Max lo da todo, coger la mochila e irme, inventarme personajes, mezclar idiomas. Necesio vivir de contrastes.
Me siento increíble. Hoy, el piltrafilla y yo hemos vuelto a bailar Ratamahatta. Gracias Max. Gracias por devolverme un rato a mi hermano.
Era lo mejor. Pero por poco me rajé. Estuve con compañeros pero cuando me quedé solo hacía frío y estaba lejos. Y tardaba. Pero tenía que hacerlo.
Y mereció la pena. El otro día hablaba con Olena de como, a veces, una aparente coincidencia es uma señal de la vida de que por ahí vas bien. Me encontré a Javi, un amigo de Cádiz, al que no veía desde antes de la muerte de Jose.
Y Jose estuvo conmigo. Cuando empezaron no sabía por donde saltaría Max. Roots Bloody Roots. Desde el minuto uno. Y fue la locura. Saltos empujomes gritar hasta quedarme ronco... Siguieron el setlist del disco. 20 minutos despues de empezar ya había sonado Ratamahatta, que sambé, salté, grité, reboté. Miré el reloj y no podía creerme que fuera a seguir así. No aguantaría un ritmo así durante dos horas pero... Habia que morir. Y Jose estaba ahí conmigo. Lo sentía.
Me abrazó durante Kaiowas. Y supe que necesito eso. Necesito el trabajo y el casco con el pincho y el no gastar bromas. Y necesito rebotar contra desconocidos mientras Max lo da todo, coger la mochila e irme, inventarme personajes, mezclar idiomas. Necesio vivir de contrastes.
Me siento increíble. Hoy, el piltrafilla y yo hemos vuelto a bailar Ratamahatta. Gracias Max. Gracias por devolverme un rato a mi hermano.
domingo, 6 de noviembre de 2016
Y a veces, cambias
Este está siendo un fin de semana muy raro. De acordarme de gente, de tener ideas extrañas. De no hcer nada y a la vez no parar quieto. Extraño.
En medio de todos esos procesos, ayer me acordé de una amiga. Nos conocemos desdr hace... No sé. Siete años? Cuando yo la conocí era una niña. Una niña interesante, muy fuerte, con mucho carácter. El tiempo ha pasado y hrmos estado muy muy separados, pero al cabo de este hemos recuperado el contacto.
El caso es que veo un cambio brutal en ella. Yo siempre la vi muy 'Deivid' (un amigo mío que es absolutamente standard) y de un tiempo a esta parte parece muy 'yo'. Y eso me hace preguntarme... ¿ Por qué? ¿ Que lleva a una persona a cambiar su perspectiva del mundo y sis actitudes de esa manera ?
¿ Será el trabajo? ¿ Aprender más idiomas, viajar más, las decepciones? En algún momento hacemos evaluación de nuestra vida y vemos que queremos cambiar, pero dudo mucho que sea algo tan estudiado. Los cambios son sutiles y progresivos, un poco hoy, otro poco dentro de semana.
Es un tema que me intriga. Hace mucho Radmila, la hermana de una colega mía, dijo aquello de "la gente no cambia, aprende a comportarse en sociedad", lo que es seguro casi siempre. De ahí mi intriga. ¿Qué puede ser tan traumatico para provocar ese cambio en alguien?
En medio de todos esos procesos, ayer me acordé de una amiga. Nos conocemos desdr hace... No sé. Siete años? Cuando yo la conocí era una niña. Una niña interesante, muy fuerte, con mucho carácter. El tiempo ha pasado y hrmos estado muy muy separados, pero al cabo de este hemos recuperado el contacto.
El caso es que veo un cambio brutal en ella. Yo siempre la vi muy 'Deivid' (un amigo mío que es absolutamente standard) y de un tiempo a esta parte parece muy 'yo'. Y eso me hace preguntarme... ¿ Por qué? ¿ Que lleva a una persona a cambiar su perspectiva del mundo y sis actitudes de esa manera ?
¿ Será el trabajo? ¿ Aprender más idiomas, viajar más, las decepciones? En algún momento hacemos evaluación de nuestra vida y vemos que queremos cambiar, pero dudo mucho que sea algo tan estudiado. Los cambios son sutiles y progresivos, un poco hoy, otro poco dentro de semana.
Es un tema que me intriga. Hace mucho Radmila, la hermana de una colega mía, dijo aquello de "la gente no cambia, aprende a comportarse en sociedad", lo que es seguro casi siempre. De ahí mi intriga. ¿Qué puede ser tan traumatico para provocar ese cambio en alguien?
jueves, 3 de noviembre de 2016
Make up your mind. Libera tu mente
Ayer estaba hablando con una amiga sobre como le molesta que la gente haga preguntas estúpidas. Mi amiga, que no es la más diplomatica de las personas, es sin embargo extremadamente solida, segura, fiable. Y un poco borde, claro. Pero hay alguna gente con la que ese "ser borde" resulta sorprendentemente agradable, como si su hostilidad fuera un espacio en el que sentirse comodo. Me gusta la gente así, que no puede evitarlo.
En cuanto al tema en sí, no tengo una opinión clara. La mayoría de la gente que hace preguntas estupidas al poco de conocerse, o que tiene conversaciones de ascensor, es porque no tiene muy claro como interactuar. Le falta confianza en sí mismo, o experiencia, o empatia. Existe gente que le tiene miedo al silencio compartido, confundiendolo con incomodidad, y prefiere taparlo con ruido a afrontar la experiencia de los "eeeh... esto... que buen día hace, ¿verdad?".
De ahí deduzco que la mayoría de preguntas tontas vienen de nuestra fidelidad exagerada a unos estereotipos socialmente aceptables. Pero esos estereotipos si me parecen atacables. Vivimos en una sociedad donde la sobreexposición nos hace victimas, precisamente, del miedo a la intimidad. Ayer en Black Mirror atisbé un episodio sobre una sociedad utópica donde el éxito se medía en "me gustas" de instagram o similar. Siendo una exageración dramática, no estamos tan lejos. Tinder u otras aplicaciones de contactos han abandonado la idea del perfil y se concentran exclusivamente en la foto. Preveo que se extienda el fenomeno de esas parejas que no se conocen hasta que llevan semanas o meses juntos, y de repente los "Ah, ¿pero tu eras así?".
Y eso se evita haciendo preguntas tontas, dando respuestas bordes y obligandonos a quitarnos las caretas. Como decía el meme ese que subí el otro día "si no quieres respuestas sarcasticas, no hagas preguntas idiotas". Eso sí, no te quedes sin hacer preguntas. Conozcamonos. Y luego que cada uno decida cuanta realidad quiere, necesita o está dispuesto a comprar.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)