jueves, 24 de noviembre de 2016
Abrazos con un solo brazo
El sabado me pasó algo muy curioso. Me dieron un abrazo como los doy yo. A la gente le sorprende bastante mi forma de abrazar, y ahora entendí porqué. Es un abrazo con un solo brazo, pegando fuerte la mejilla a la de la otra persona. Y el sabado cuando me devolvieron el detalle, me di cuenta de algo curioso.
Así abrazaba mi hermano.
Jose tenía una mano permanentemente cerrada. Así que te cogía con un solo brazo y llevaba su cara junto a la tuya, para darte un beso enorme. Lo curioso es que ese es mi abrazo de "no compromiso", el de "me caes bien, me alegro de verte". Como con los saludos, yo tengo toda una gama de abrazos que van desde ese -el básico-, hasta el de cruzar los brazos sobre los hombros, hasta el de quedarme por la cintura agarrado. Curiosamente ese lo aprendí de Mar, que se te tiraba contra el pecho, hundía las manos en tus riñones y te estrujaba como si te fuera a partir. Una chica ciertamente intensa.
El detalle sobre los abrazos me sorprendió, pero a la vez me relajó. Me permite afirmarme en algo que llevo mucho tiempo pensando, y es que aquellos que queremos siguen viviendo en nosotros. En pequeños gestos, en expresiones, en formas de pensar. A veces un olor, un paisaje, un pensamiento. A veces, simplemente nuestra forma de sonreír. Pero me alegra pensar que, en esos abrazos de un solo brazo, yo sigo repartiendo por el mundo parte del cariño que él me dio, a mí y a todos los que tuvimos la suerte de conocerlo. Es bueno saber que, sin dejar de ser yo, puedo ser un poco él.
Me alegran mis abrazos de un solo brazo.
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