miércoles, 16 de noviembre de 2016

Puedes atrapar el viento


Llevar a casa el mar
Evitar que pase el tiempo
Pero no puedes, no puedes dejar.
No puedo dejar el rock.

Así empezaba una canción de "Los Suaves", de esas que escuchaba cuando llovía e iba para clase queriendome sentir gallego. Eran buenos tiempos. Quizás porque me he criado escuchando cosas como esas, siempre he tenido una cierta tendencia a asumir las cosas como son. A no querer forzar nada, a dejar que todo sea fiel a su propia naturaleza.
Este verano, aparte de a Moe, conocí a Adri. Que es una mochilera impresentable y una mujer maravillosa, con una fuerza increíble. Voy siguiendo sus aventuras por facebook, cual tío Dudo que manda postales. Tengo una carta que le mandaré el día que pare en algún sitio el tiempo suficiente. Adri mola.
Pero Adri, y la gente como Adri, no puede ser retenida. Son nomadas, fuerzas de la naturaleza. En cierto sentido, casi me siento identificado. Yo no soy tan así, en el fondo soy un perro y necesito un amo (que en mi caso es el curro). Los perros son bichos domesticos, necesitan casas, ganados, manadas. Son bastante estables. Pero otra gente no, son autenticos nomadas y no paran más que el tiempo suficiente para recargar energías y seguir.
Por lo que he visto en la última aventura, alguien se ha enamorado de Adri. Es un error. El individuo en cuestión lo pasará mal, pero por elección propia. Una de las cosas que debemos aprender para vivir en sociedad es que no todos somos iguales y que no podemos pedirle a nadie algo que no es capaz de dar. Es injusto para nosotros y para ellos y solo provoca frustración. Y sobre todo, es un error. Tenemos que aceptar que las cosas no son como nos gustaría que fueran, sino como realmente son. Podemos cambiar algunas... pero otras no, porque si las cambiaramos perderían su propia razón de ser, su naturaleza.
Hoy leí algo que me gustó. Decía que el Principito lo lees cuando niño y entiendes el libro. Y lo lees cuando adulto y entiendes el mundo. Para entender esto del amor y atrapar el viento y la frustración, recomiendo la parte donde habla de la rosa. Que maravilla de libro, cuanto dice en tan pocas paginas. Increíble.

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