domingo, 26 de febrero de 2017
Pablo Raez
Ayer murió Pablo Raez. Para los que como yo, no tengan ni idea de quién es, estaría bien pegarse una sesión de investigación por internet. En diez minutos puede sacar más información de la que podría uno desear porque, curiosamente, el señor Raez se hizo famoso allí. Basicamente, se empeñó en conseguir que la vida fuera mejor, no para él, sino para muchísima otra gente. Y no lo hizo quejandose ni reclamando nada, sino dando ejemplo. Promoviendo actitudes, pensamientos, ideas. Haciendolo con un lenguaje sencillo que cualquiera podía entender, pero con mucha fuerza.
Si hay alguien ahí fuera que lea esto, pegadle un vistazo. El mejor legado de Pablo Raez es su obra. Disfrutadlo, como lo he hecho yo. Y gracias. Muchas gracias.
La derrota que nos hacemos a nosotros mismos
Acabo de volver de la panaderia. Un encuentro casual, como tantos, con una chica desconocida bastante atractiva. Según vienes de vuelta, por tu mente pasan ideas como "una chica así no estará soltera" o "y tu con estas pintas".
Es gracioso, porque algo parecido pasa en casi cualquier aspecto de la vida. ¿Para qué vas a echar un curriculum si total, ya tendrán miles? ¿De qué sirve hacer deporte, si vas a seguir gordo igualmente? Cosas así nos suceden a diario, momentos en que bajamos los brazos antes siquiera de haberlos levantado. Y es un error. Porque las cosas suceden como y cuando tienen que suceder, pero si no le ponemos nuestra parte de esfuerzo, de ganas, de intensidad, no van a pasar. Tenemos que cruzar esa puerta. Tenemos que echar ese curriculum, ponernos los tenis, saludar a la chica e intentar hablar. Porque es parte de un estado mental, de una composición de lugar. Dice el refrán que "dios ayuda a los que se ayudan a si mismos". Bien. Pues a por ello. Porque una vez lo intentes y fracases... te darás cuenta de que tampoco era tan importante. De que tu eres mejor de lo que pensabas, solo por haber sido tan valiente de intentarlo. Y que igual que lo has intentado una, puedes intentarlo más veces.
Esto no es con la chica. Esto es contigo mismo.
viernes, 24 de febrero de 2017
Sobre la certeza de la posesión
Hoy fui a un acto en el trabajo y me di cuenta de algo curioso. No sucede solo en el ámbito de mi trabajo, pero la peculiar situación administrativa del mismo lleva a que se note más que en otros.
Peleamos hasta que tenemos algo, y una vez lo conseguimos creemos que ya está todo hecho. No asumimos el tiempo presente. Somos como niños, que lloran hasta que su madre les da un caramelo y cuando se lo dan, se olvidan de él.
No funciona así. La vida es lucha... pero también es triunfo. Hay que saber asentarse en él. Y hay que saber hacerse merecedor de él constantemente. No vale con aprobar un examen; hay que asentar el conocimiento. No vale con liarse con la chica; hay que seguir haciendola feliz. Cada día. Por eso la vida es lucha, pero por eso también es Victoria. Porque solo aquellos que sigan esforzandose día a día podrán obtener el premio y sentirse bien consigo mismos, crecer, aprender. Cuando dejemos de intentarlo, cuando dejemos de quererlo... entonces lo perderemos. Y estará bien porque habremos dejado de ser merecedores de tenerlo.
Nada es de nadie. Todo lo ganamos cada día. Así que vamos a seguir esforzandonos porque sea así. Vamos a seguir peleando para disfrutarlo. A ello.
miércoles, 22 de febrero de 2017
Actitudes
Llevo una semana regular. Pero he decidido que voy a ser feliz. Y tampoco es tan complicado, siempre y cuando no te vengan a tocar demasiado las narices.
Hoy he salido del trabajo a las seis de la tarde. Pensaba ir a correr, pero me decidí a probar una ruta que me había comentado un compañero. Me perdí. No soy muy bueno con el coche, y de repente me ví entre matas... por una pista de tierra...
Y cuando me dí cuenta estaba precisamente en el sentido contrario a donde debería. Flipé. Un paisaje asombroso. Estuve por sacar una foto, pero tuve miedo de que la policia me detuviera. Aún así fue fantastico. Luego seguí perdido. Lo he pasado bastante mal y he llegado una hora más tarde a casa, echando a perder el día... pero ha merecido la pena. Porque he visto un sitio nuevo, porque he descubierto posibilidades. Porque he abierto mi mente y mi espíritu y me he permitido asombrarme y sentir. Y aunque he tenido miedo, miedo de muchas cosas (de la policia, de llegar tarde, de no saber salir, de estropear el coche y no tener como pagarlo, de quedarme tirado con el coche y no saber explicar como ni donde estoy... ), ha merecido la pena. Y me siento feliz de haber explorado sin querer, de haberme perdido y de seguir perdiendome y aprendiendo y viviendo, incluso de casualidad.
Y mientras venía conduciendo, intentando llegar a tiempo antes de que anocheciera (sin conseguirlo) y no matarme, no paraba de protestar y de gruñir. Y a la vez, estaba super contento. Porque depende de como nos tomemos las cosas, un retraso puede ser una incomodidad y una tortura o una oportunidad y una experiencia. Hay que saber tirar el reloj, el movil y todo y simplemente vivir el momento, como los perros o como los niños.
lunes, 13 de febrero de 2017
Estilos de liderazgo
Existen dos tipos de líderes, basicamente. Los que aumentan y los que reducen. Los líderes son multiplicadores de capacidades. Inspiran, crean y comunican. Generan ambientes y espacios. Construyen.
La diferencia entre estos dos tipos es una cuestión de personalidad y de visión. Un líder que sea empático y ambicioso creará un ambiente proactivo, positivo. Dirigirá hacia delante. Mientras que un líder que sea inseguro o conformista, por citar algunas características, formará otro.
Es un error creer que la tarea condiciona al equipo. Obviamente es así, pero la mjsma tarea puede realizarse por dos equipos totalmente distintos. La motivación y el espíritu de trabajo son cuestiones fundamentales y no vienen inpuestas por nadie. Es un error común em esta sociedad la pasividad. Asumir que los cambios vienen de arriba. Porque así nos quedamos todos parados esperando a que lluevan soluciones.
Nosotros somos motor de cambio. Somos sujeto activo y pasivo de nuestra vida y del entorno de trabajo en el que queramos movernos. Depende de nosotros plantear soluciones, buscar nuevas vias, negociar. Podemos desesperarnos y bajar los brazos... o buscar nuevas formas. Ahí es donde podemos destacar. La clave para esto es saber que queremos y como lo queremos. Que es importante. Como conseguirlo. Una vez tenemos una hoja de ruta y unos objetivos... ya es cuestión de irlos ejecutando. Uno tras otro.
Pero no podemos excusarnos en la estructura de la organización. Quizás el jefe sea una persona X... pero no es el líder. Nosotros podemos ser ese líder que suponga un cambio. Si lo que vemos no nos gusta... podemos intentar cambiarlo.
En Inglaterra, tuve la suerte de tener un jefe fantástico, un tío que decía "parece que esto se te da bien. Hazlo". Cuando nos despedimos y se lo agradecí, me dijo que él creía en "hacer florecer a la gente". Otro jefe que tuve posteriormente trabajaba en la misma dirección. He tenido la suerte, a lo largo de estos años, de contar con compañeros magnificos y gente que me ha inspirado y dado mucho. Quizás por eso, cuando me encuentro en una situación donde lo que tengo es más apariencia que realidad, me rebelo.
Pero todo pasa. Y habrá que cambiar cosas para poder conseguir una situación que nos haga felices. A por ello.
La diferencia entre estos dos tipos es una cuestión de personalidad y de visión. Un líder que sea empático y ambicioso creará un ambiente proactivo, positivo. Dirigirá hacia delante. Mientras que un líder que sea inseguro o conformista, por citar algunas características, formará otro.
Es un error creer que la tarea condiciona al equipo. Obviamente es así, pero la mjsma tarea puede realizarse por dos equipos totalmente distintos. La motivación y el espíritu de trabajo son cuestiones fundamentales y no vienen inpuestas por nadie. Es un error común em esta sociedad la pasividad. Asumir que los cambios vienen de arriba. Porque así nos quedamos todos parados esperando a que lluevan soluciones.
Nosotros somos motor de cambio. Somos sujeto activo y pasivo de nuestra vida y del entorno de trabajo en el que queramos movernos. Depende de nosotros plantear soluciones, buscar nuevas vias, negociar. Podemos desesperarnos y bajar los brazos... o buscar nuevas formas. Ahí es donde podemos destacar. La clave para esto es saber que queremos y como lo queremos. Que es importante. Como conseguirlo. Una vez tenemos una hoja de ruta y unos objetivos... ya es cuestión de irlos ejecutando. Uno tras otro.
Pero no podemos excusarnos en la estructura de la organización. Quizás el jefe sea una persona X... pero no es el líder. Nosotros podemos ser ese líder que suponga un cambio. Si lo que vemos no nos gusta... podemos intentar cambiarlo.
En Inglaterra, tuve la suerte de tener un jefe fantástico, un tío que decía "parece que esto se te da bien. Hazlo". Cuando nos despedimos y se lo agradecí, me dijo que él creía en "hacer florecer a la gente". Otro jefe que tuve posteriormente trabajaba en la misma dirección. He tenido la suerte, a lo largo de estos años, de contar con compañeros magnificos y gente que me ha inspirado y dado mucho. Quizás por eso, cuando me encuentro en una situación donde lo que tengo es más apariencia que realidad, me rebelo.
Pero todo pasa. Y habrá que cambiar cosas para poder conseguir una situación que nos haga felices. A por ello.
martes, 7 de febrero de 2017
Mundo nacional VS Mundo global
Este fin de semana he "anfitrioneado" a una invitada muy maja, una chica coreana que está viajando por España. El caso es que hemos hablado de muchísimas cosas y, entre ellas, me ha llamado la atención algo que ha dicho.
Todo el mundo es igual en cualquier parte del mundo.
Ella dice que la prueba de ello es que su sobrina, y la sobrina de su anterior anfitrión, tienen la misma edad. Y ambas son Minnie Mouse y ambas son muy parecidas. Yo discrepo parcialmente. Somos todos iguales porque no dejamos de ser chimpancés poco peludos y tener necesidades biológicas similares. Pero la respuesta a esas necesidades es lo diferente, sobre todo en el plano abstracto. Los seres humanos somos distintos. Pero somos distintos en tanto y en cuanto nos organizamos en diferentes tribus y esas tribus poseen dinámicas diferentes. Nos adaptamos al medio.
Eso ha sido siempre así... hasta ahora. Vivimos en un mundo global intercomunicado donde todo sucede a una velocidad asombrosa. Esta mañana mismo charlaba con una chica que está en EEUU. Yo me voy a trabajar a las 6 y ella se va a dormir a las medianoche, pero lo hacemos a la vez.
Realmente, ese es el desafío de nuestra época. Lo he dicho varias veces pero lo repito; mi generación vive entre la Globalización y el Nacionalismo (o la teocracia o cualquier otra pulsión diferenciadora). Vivimos entre integrar y disgregar y ese es nuestro conflicto. Yo me relaciono con mucha gente de otros países y uno percibe dos tendencias. Por un lado está ese ser humano global, que habla idiomas, se integra, se mezcla, muy imbuido de valores occidentales... y por otro lado ese ser humano local, que no quiere aprender, ni mezclarse, ni integrarse. Como decía la coreana, somos iguales en todas partes, pero la diferencia es el "sabor". La forma de mostrar ese rechazo a la diferencia.
Yo no creo en la diversidad sin limites. Tampoco creo en nuestra capacidad para aceptar cualquier cosa, ni en la del otro. Somos territoriales como buenos chimpancés. Pero si creo en nuestra capacidad para alcanzar acuerdos, para construir espacios. Como decía ayer hablando con Jose, somos un par de ingenuos. Pero me gusta creer que el futuro será mejor, que aunque sucedan cosas terribles -la Historia humana es una lista de cosas terribles-, también habrá cosas maravillosas y seguiremos evolucionando hacia mayor satisfacción, felicidad, desarrollo. Seguirá habiendo niños y música y películas. Seguiremos contando historias y creando y mezclándonos.
Creo que esta lucha en la que se encuentra el mundo, empujada por el cambio climático y por las propias dinámicas que nos hemos impuesto a nosotros mismos, volverá a demostrar nuestra capacidad para ser monstruos... y para ser héroes. Y quiero ser optimista.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)