viernes, 24 de febrero de 2017

Sobre la certeza de la posesión


Hoy fui a un acto en el trabajo y me di cuenta de algo curioso. No sucede solo en el ámbito de mi trabajo, pero la peculiar situación administrativa del mismo lleva a que se note más que en otros.
Peleamos hasta que tenemos algo, y una vez lo conseguimos creemos que ya está todo hecho. No asumimos el tiempo presente. Somos como niños, que lloran hasta que su madre les da un caramelo y cuando se lo dan, se olvidan de él.
No funciona así. La vida es lucha... pero también es triunfo. Hay que saber asentarse en él. Y hay que saber hacerse merecedor de él constantemente. No vale con aprobar un examen; hay que asentar el conocimiento. No vale con liarse con la chica; hay que seguir haciendola feliz. Cada día. Por eso la vida es lucha, pero por eso también es Victoria. Porque solo aquellos que sigan esforzandose día a día podrán obtener el premio y sentirse bien consigo mismos, crecer, aprender. Cuando dejemos de intentarlo, cuando dejemos de quererlo... entonces lo perderemos. Y estará bien porque habremos dejado de ser merecedores de tenerlo.
Nada es de nadie. Todo lo ganamos cada día. Así que vamos a seguir esforzandonos porque sea así. Vamos a seguir peleando para disfrutarlo. A ello.

No hay comentarios:

Publicar un comentario