viernes, 26 de enero de 2018

Soltería


Nada dice "soy un hombre soltero" como comprar un kilo de pasta.  Pensaba en eso mientras observaba a otra gente en el supermercado, por supuesto en horario imposible. ¿Nos habremos convertido en fenomenos de consumo, en productos a dirigir en un sentido o en otro?  Inquietante idea.

domingo, 21 de enero de 2018

This war of mine


El sabado empecé a jugar con un amigo al juego de mesa del titulo. No llegamos a jugar ni la mitad de una partida, pero me encantó el planteamiento. Según mi colega, hay un videojuego en el que se ha inspirado el juego de mesa pero que parte de la misma premisa. Sois civiles atrapados en un conflicto bélico. Hay una guerra y no podéis salir de la ciudad y tenéis que vivir, día a día, como podéis. Intentando plantar un huerto. Conseguir agua. Medicinas. Piezas. Hace frío. Hay merodeadores. Pero además de los problemas de supervivencia tenéis problemas emocionales y físicos. Decía mi colega que, cuando sacaron el juego, los creadores plantearon "La gente juega para divertirse... pero aquí queremos que también reflexionen".
Le dije que lo compartiría. Que hablaría de esto. Me parece algo cojonudo y a lo que no se le da el suficiente movimiento. Todos vivimos obsesionados con nuestro día a día... pero ahí afuera hay guerras. En las que muere gente. Y en las que otra gente sobrevive como puede.
Está bien que nos asomemos a esas realidades.

Los reyes son los padres


El otro día tuve el placer de compartir un ratito con un amigo mío que lleva tiempo creando una familia. Mi amigo es de esa gente esceptica de sí misma, incapaz de pararse un momento a felicitarse a sí mismo por lo bueno que es. El caso es que, con su chiquillo al lado, nos pusimos a compartir historias. Yo le conté la de mi abuelo del otro día y él me contó una vez que, estando en una situación difícil, sus padres se quedaron unos días en casa mientras él trabajaba. Y cuando se fueron, la nevera estaba llena. Pero no llena "como tu y como yo, no. Llena de todo lo que necesitaba". A continuación añadió: "los reyes son los padres. El trabajo de los padres, es hacer magia. Cuando eres pequeño... son tu referencia. Tus idolos. Pero cuando eres mayor y lo ves desde el otro lado, te das cuenta del merito tan increíble que tiene lo que hicieron. Y siguen haciendolo. Porque no paran. Los padres se pasan toda la vida haciendo magia".
Al llegar aquí he vuelto y he llamado a mi madre. Porque quería que escuchara esta historia. Y porque sabía que le iba a gustar. Tenemos que ser conscientes de que, las cosas buenas, hay que compartirlas. Hay que seguir dandole a la gente a nuestro alrededor motivos para que sigan siendo felices, para animarlos. Hay que extender la esperanza. Porque eso, también es hacer magia. Y hace falta mucha más magia.

viernes, 19 de enero de 2018

Un mundo de absolutos


Ayer fui a ver "Star Wars: El último Jedi". Es una peli interesante. Como todas las de Star Wars, contiene muchos mensajes envueltos en una historia épica más o menos entretenida. Tiene varios cambios de ritmo... es una peli que a mí me ha gustado.
Voy a verla casi dos meses después de que saliera. En el cine, aparte de mis colegas, no había casi nadie. Y mientras la veía pensaba "que triste debe ser el mundo de esos colegas míos que han visto esta peli y la odian". A mí me pareció una peli bastante interesante que ofrecía un buen contrapunto a otras historias de la serie. Me pareció madura, responsable. En cambio la mayoría de criticas que he escuchado se quejan de... que no es un relato como las demás. Parece ser que la gente va al cine diciendole al director "quiero que me cuentes esto" y si no se lo cuenta, se enfada. Es un formato de arte un poco curioso, aquel en el cual el consumidor no solo decide lo que le gusta o lo que no, sino que se convierte en mecenas automatico. Y supongo que debe ser bastante sintomatico de la epoca en la que vivimos, donde la hipercomunicación nos da un poder (un "leverage" que dirían los guiris) sobre los productores enormes.
Pero no lo veo. Más que nada porque, al plantear tus deseos con esa vehemencia y eliminar alternativas, te quitas la posibilidad de sorprenderte. De salir de tu zona de confort. De experimentar. Y te quitas la posibilidad de reflexionar, porque si ya sabes si algo te gusta a la vez que lo ves... ¿qué clase de debate existe? Yo las pelis de Star Wars solía verlas con mi madre y analizarlas. Dabamos nuestra opinión y debatiamos sobre cuestiones que planteaban las películas, como la potencia de los padres en la educación de los hijos, el concepto de mal menor, la confrontación de ideas absolutas, lo que imposibilita acuerdos y espacios de debate... Pero la gente quiere ver a sus heroes machacar a los malos y luego irse a casa contentos, sabiendo que el mundo es como debe ser.
La verdad, me alegro de no vivir en las cabezas de gente así. Debe ser muy aburrido.

miércoles, 17 de enero de 2018

No ilusiones


No juegues con la gente. No crees ilusión. Mantente remoto, distante. Sé elegante. Recuerda que no sabes lo que está en la cabeza de la otra persona. Ten cuidado. Sé siempre tu mismo y di aquello que piensas. Pero entiende que hay tantos mundos como cabezas y que cada una es independiente.

Trabaja con hechos, no con posibilidades. Asume responsabilidades. Y entiende que, a veces, la busqueda se justifica a sí misma. No te relajes. No creas que ya has llegado a la meta y puedes dedicarte a descansar. Como decía Kellanved "Cada trono es solo una flecha apuntado al siguiente". Hay que seguir adelante en todos los aspectos de la vida. Incluso en ese.

Así que a por ello. Pero no te preocupes cuando vengan decepciones; las superarás. Entiende que son parte del proceso para hacerte más fino, más selectivo, más duro. Aprende y formate. Y no dejes de creer. Porque cada día es una nueva oportunidad.

sábado, 13 de enero de 2018

Ha pasado un año


Sigo asombrado de la gente que dice "el tiempo pasa volando" o "no me creo que tengo X años". O yo soy demasiado consciente, o la gente demasiado idiota. O una fascinante mezcla de ambos conceptos. El otro día me hablaban del Efecto "Dunning-Kruger", según el cual gente muy incompetente se sobrevalora y al contrario. Creo que nadie es cien por cien exacto en su valoración de si mismo, pero determinados extremos empiezan a parecerme ya excesivos.

Me desvío del tema. Divago. Que clásico. Doblemente vago. Decía en el título que ya ha pasado un año. He releído por donde iba mi cabeza entonces y el cambio es notable. Incluso estético. La vida pasa en muchos niveles y, lo que entonces era una aventura, ahora es rutina. Y me encanta. He descubierto el paso sosegado, cómodo, de fondista, en el cual la rutina llena tus días de cosas interesantes que te hacen sonreír. En el cual una habitación vacía puede convertirse en un hogar, incluso sin calefactores. E insisto, me sigue pareciendo una victoria impresionante.

Hace un año que cambié de ritmo. Ya estoy preparado para el siguiente asalto. Pero mientras tanto, quiero celebrarlo. Porque dos mil diecisiete fue un año de hitos alcanzados y superados y, por una vez, tengo un momento para pararme y brindar a mi salud. Bien hecho. Bien hecho.

No basta con ser buena persona


El  miercoles quedé con una familiar mía que tiene hijos. Charlamos un poco de todo y, entre otras cosas, salió el tema de los estudios. Me comentó que uno de sus hijos no tiene buenas notas "porque vive disociado de la realidad. Entiende que, con no crear problemas y hacer la tarea, ya debería aprobar". Y no es así.
El caso es que, pensaba en eso, cuando hoy me di cuenta de otra cuestión que tendemos a ignorar. No es cuestión de ser bueno o malo. Las cosas no son tan simples. Uno puede ser una bellisima persona y un incompetente. O ser alguien extremadamente bueno haciendo algo que no es para él. Eso no es malo. Simplemente es poco eficaz.
Tenemos que quitarnos de la cabeza la idea de que el rendimiento se mide en una sola variable. Hay que ser más polivalente. Como leí hace poco, si hay por lo menos seis o siete tipos de inteligencia... ¿como que solo empleamos un adjetivo para ello? Algo parecido pasa con esto. No consiste simplemente en ponerle voluntad y esfuerzo... hay que empujar en la dirección correcta.
Y también hay que saber cuando desistir. Cuando uno está empujando un cadáver y dejarlo caer. Y aunque nos dé pena, porque hemos invertido mucho esfuerzo, energia e ilusión... hay que cambiar de rumbo. Y lo que hemos hecho, no se ha perdido. Se ha invertido y de ello podemos sacar experiencias. Esto es bueno. Esto no. Esto funciona. Esto hay que cambiarlo.
Sobre nosotros mismos, claro. Quedarse estudiando por la noche funciona. O lo mejor es después de comer. Hace falta un periodo de silencio. La musica me distrae. Esas cosas son útiles para que, de cara al siguiente desafío, estemos más formados y tengamos un mayor conocimiento de nosotros mismos.
Hay que crecer. Y asumir que, con ser buena persona, no basta. Además, hace falta ser eficaz. 

jueves, 11 de enero de 2018

Verdades crueles


Decía Lord Vetinari, de Mundodisco, que estaba absolutamente en contra de la crueldad injustificada. Ah, pero la crueldad justificada...
Ayer Ronald y yo nos pusimos un poco al día de las Navidades y estuvimos charlando. Y en un momento dado dijo un par de cosas que él mismo dijo que eran pasarse, pero que yo creo que no lo eran. Basura humana. La gente está soltera por un motivo.
¿Es terriblemente cruel? Bueno. En primer lugar, tenemos que aprender que las cosas se llaman por una cosa y dejar de ofendernos tanto. Hay que quitarle carga emocional a los sustantivos y adjetivos. No anularla (logicamente decirle a alguein "imbecil" es insultarle), pero asumirla como lo que es. Que no todos somos perfectos, que no todo lo que hacemos o decimos merece respeto y que, a veces, las cosas salen mal.
Una vez asumido eso, lo que dijo Ronald es de sentido común, casi como la explicación de mi prima de ayer de "yo pago, yo decido". Un tanto de tabla del uno. Nosotros somos chicotes sueltos, extremos de la cadena que no están anclados a nada. Y logicamente, alguien que no quiera estar soltero no se acerca a gente como nosotros. Somos un problema. Pero como hay de todo en la vida, pues habrá gente que piense de forma parecida y se pueda acercar. El problema es el rol social. No es lo que nosotros seamos, es lo que somos dentro de la tribu. La presión social en que vivimos hombres y mujeres es diferente y a nosotros nos marca otros objetivos y presiones. Por tanto, el termino "basura humana" no se refiere a su calidad humana... sino a su clasificación dentro de la tribu. Más bien sería "basura social". Pero es obvio que la gente está soltera por un motivo  y sería absurdo, a estas alturas de la pelicula, querer hacer a la gente lo que no es. Sobre todo por eso, por los imperativos sociales y biologicos que en ellas son más acusados que en nosotros.
Aún así, es una buena reflexión. Me la quedo. Basicamente es una llamada al realismo y hace falta, visto lo que hablé ayer con mi prima sobre como "vivimos apartados de la realidad". Que ese es tema para otro artículo.

sábado, 6 de enero de 2018

More than a drinking buddy

Un amigo mío, Luis, defiende que la gente cumple determinadas funciones. Hay gente con la que irte de fiesta y gente con la que hablar de cosas profundas. Y pocas veces se mezcla.
En cambio, yo discrepo. Hay veces que un colega con el que compartías una afición o una actividad resulta ser alguien que te ofrece muchísimas cosas. Actitud tiempo ganas se combinan para dar forma a una relación que va tomando forma casi sin que te des cuenta. Y alguien con quién compartías cosas muy superficiales pasa a ser una persona importante, un apoyo y una referencia.
Tengo suerte de tener en mi vida gente así. Y tengo suerte de que sean gente genial que sea ambiciosa y quiera crecer, desafiarse, probar cosas.
No creo en las etiquetas para las relaciones. Pero si lo hiciera, mi drinking buddy va camino de convertirse en un hermano para mí. O quizás ya lo es. Y me alegro mucho.

miércoles, 3 de enero de 2018

Los niños recuerdan.

Es una de las cuestiones que siempre me ha inquietado. Como niño relativamente inteligente, siempre odié que los adultos me hablaran como si fuera idiota, solo porque era más pequeño. Que demonios. Soy un adulto y tampoco soy demasiado grande, así que ¿qué puñetera relación tiene la altura con la inteligencia?
Ya de pequeño, no sé si con seis o siete años, discutía de eso con mi madre. Y sin embargo... los niños entierran. La unica forma que tienes de superar episodios traumaticos es naturalizarlos. Asumirlos. Das por hecho que todo el mundo pasa por algo parecido y sigues adelante. O intentas hacer como que no. Y el tiempo, esa lluvia que todo lo erosiona, va gastando algunos detalles y haciendo que surjan a la luz, como depositos de cemento que esconden basura radioactiva.
Pero tu has hecho los deberes. Y no existe esa basura radioactiva sino recuerdos. Y algunos de ellos son hermosos. Es con lo que te quedas. Hoy estaba tomandome un zumo de naranja y pensando en mi compañero de piso alemán, que ahora no está. Él probablemente no tomó zumo de naranja natural cuando era un niño.
Y de repente lo recordé entero. La cocina con el suelo de baldosas, viejisimo. La ventana al patio. La pequeña despensa a la derecha, que convertía el cuadrado de la cocina en una L. La mesa a la izquierda, con el exprimidor eléctrico y mi abuelo peleando con él. Y su sonrisa cuando me veía aparecer, esa sonrisa que recordarla hoy me parte el corazón. Era la sonrisa de alguien que está haciendo lo mejor que puede y sabe, pero que no tiene ni idea de si es suficiente. Solo le pones todas tus ganas y confías, porque no puedes hacer otra cosa. Y me recuerdo medio dormido, preguntandome porqué la cocina está tan vacía, con ese estilo espartano, casi militar, de los que no tienen dinero para muebles nunca, pero la despensa siempre llena. Y ahora yo también sonrío, porque me doy cuenta de que tanto esa sonrisa como esa cocina hicieron mucho de quién yo soy hoy en día. Como ese bollo de pan que me traía al colegio, seco, que asombra a mis colegas porque como pan solo. Porque como dicen, el regalo nunca está dentro del envoltorio, sino en las manos que lo dan. Esas manos asperas y duras, enormes, en las que me encantaba perderme.
A veces, hay que pararse y mirar atrás, para saber lo que tenemos delante. Para dar gracias por lo que fuimos y lo que somos. Porque quizás podría haber sido mejor... pero en su tiempo y lugar, fue perfecto.

Espiral de nostalgia


Llega fin de año y, salvo que estés en la cresta de la ola del cariño y el amor masivo, te acuerdas de gente. Haces reflexión sobre el año (o al menos balance ). Es típico. Y piensas en esa persona a la que no le diste la atención que te gustaría... o aquello que no dijiste... o alguien que te gustaría estuviera contigo...
Y estás a un móvil de distancia de liarla. Como decía el otro día un twit que leí "El no ya lo tengo. Ahora voy a por la humillación". Pensad. Si no ha pasado nada... debe ser por algo. Que ojo. No digo yo que haya que bajar los brazos y rendirse. Si realmente quieres algo o a alguien, pelea por ello. Pero no lo hagas "porque te sientes solo". Eso es absurdo. Nadie quiere ser el premio de consolación de nadie. Hazlo porque esa persona realmente merece la pena, porque aporta algo en tu vida. Y no porque ha llegado un día en concreto y no quieres estar solo.
Aprovechad para pensar. El tiempo de reflexión sirve para eso, para pararse un momento y decir "ey tio. Esto ES importante". Y haced algo. Decidle a la gente que supone una diferencia que lo hacen. Recordadle a aquellos que queréis porqué lo hacéis. Y si hay alguien que no está... decidle adios con la mano. Podéis intentar que esté otro día: no seáis obvios. Las mejores cosas en la vida se consiguen cuando uno no las espera. Sed ese regalo inesperado de año nuevo.
Lo digo porque ya me ha pasado y es un poco... absurdo esos mensajes de alguien a quién hace meses que no ves que "de repente" se acuerda de ti cuando es fin de año y está viendo la tele en pijama deprimido/a.