sábado, 6 de enero de 2018

More than a drinking buddy

Un amigo mío, Luis, defiende que la gente cumple determinadas funciones. Hay gente con la que irte de fiesta y gente con la que hablar de cosas profundas. Y pocas veces se mezcla.
En cambio, yo discrepo. Hay veces que un colega con el que compartías una afición o una actividad resulta ser alguien que te ofrece muchísimas cosas. Actitud tiempo ganas se combinan para dar forma a una relación que va tomando forma casi sin que te des cuenta. Y alguien con quién compartías cosas muy superficiales pasa a ser una persona importante, un apoyo y una referencia.
Tengo suerte de tener en mi vida gente así. Y tengo suerte de que sean gente genial que sea ambiciosa y quiera crecer, desafiarse, probar cosas.
No creo en las etiquetas para las relaciones. Pero si lo hiciera, mi drinking buddy va camino de convertirse en un hermano para mí. O quizás ya lo es. Y me alegro mucho.

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