sábado, 13 de enero de 2018
No basta con ser buena persona
El miercoles quedé con una familiar mía que tiene hijos. Charlamos un poco de todo y, entre otras cosas, salió el tema de los estudios. Me comentó que uno de sus hijos no tiene buenas notas "porque vive disociado de la realidad. Entiende que, con no crear problemas y hacer la tarea, ya debería aprobar". Y no es así.
El caso es que, pensaba en eso, cuando hoy me di cuenta de otra cuestión que tendemos a ignorar. No es cuestión de ser bueno o malo. Las cosas no son tan simples. Uno puede ser una bellisima persona y un incompetente. O ser alguien extremadamente bueno haciendo algo que no es para él. Eso no es malo. Simplemente es poco eficaz.
Tenemos que quitarnos de la cabeza la idea de que el rendimiento se mide en una sola variable. Hay que ser más polivalente. Como leí hace poco, si hay por lo menos seis o siete tipos de inteligencia... ¿como que solo empleamos un adjetivo para ello? Algo parecido pasa con esto. No consiste simplemente en ponerle voluntad y esfuerzo... hay que empujar en la dirección correcta.
Y también hay que saber cuando desistir. Cuando uno está empujando un cadáver y dejarlo caer. Y aunque nos dé pena, porque hemos invertido mucho esfuerzo, energia e ilusión... hay que cambiar de rumbo. Y lo que hemos hecho, no se ha perdido. Se ha invertido y de ello podemos sacar experiencias. Esto es bueno. Esto no. Esto funciona. Esto hay que cambiarlo.
Sobre nosotros mismos, claro. Quedarse estudiando por la noche funciona. O lo mejor es después de comer. Hace falta un periodo de silencio. La musica me distrae. Esas cosas son útiles para que, de cara al siguiente desafío, estemos más formados y tengamos un mayor conocimiento de nosotros mismos.
Hay que crecer. Y asumir que, con ser buena persona, no basta. Además, hace falta ser eficaz.
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