miércoles, 3 de enero de 2018

Espiral de nostalgia


Llega fin de año y, salvo que estés en la cresta de la ola del cariño y el amor masivo, te acuerdas de gente. Haces reflexión sobre el año (o al menos balance ). Es típico. Y piensas en esa persona a la que no le diste la atención que te gustaría... o aquello que no dijiste... o alguien que te gustaría estuviera contigo...
Y estás a un móvil de distancia de liarla. Como decía el otro día un twit que leí "El no ya lo tengo. Ahora voy a por la humillación". Pensad. Si no ha pasado nada... debe ser por algo. Que ojo. No digo yo que haya que bajar los brazos y rendirse. Si realmente quieres algo o a alguien, pelea por ello. Pero no lo hagas "porque te sientes solo". Eso es absurdo. Nadie quiere ser el premio de consolación de nadie. Hazlo porque esa persona realmente merece la pena, porque aporta algo en tu vida. Y no porque ha llegado un día en concreto y no quieres estar solo.
Aprovechad para pensar. El tiempo de reflexión sirve para eso, para pararse un momento y decir "ey tio. Esto ES importante". Y haced algo. Decidle a la gente que supone una diferencia que lo hacen. Recordadle a aquellos que queréis porqué lo hacéis. Y si hay alguien que no está... decidle adios con la mano. Podéis intentar que esté otro día: no seáis obvios. Las mejores cosas en la vida se consiguen cuando uno no las espera. Sed ese regalo inesperado de año nuevo.
Lo digo porque ya me ha pasado y es un poco... absurdo esos mensajes de alguien a quién hace meses que no ves que "de repente" se acuerda de ti cuando es fin de año y está viendo la tele en pijama deprimido/a.

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