martes, 26 de mayo de 2020
Gente que suma
En estos tiempos de alzados en armas contra... contra todo, es agradable encontrarse con alguien que puede sentarse un ratito a reflexionar y tener una conversación "de adultos".
Hoy he tenido esa suerte. Mi anterior beer-budy ha reaparecido en mi vida, apenas un flash, y me ha acompañado al médico y luego hemos estado charlando. Con una Coca Cola delante. Vergüenza de nuestros nietos, deshonor para mi vaca. Pero tiempos desesperados exigen medidas desesperadas y si bebes, no conduzcas. Decenas de anuncios de la DGT, entre el gore y la violencia emocional, nos han convencido de eso y la responsabilidad, a determinadas alturas de la vida, es como el valor; se le supone. Si ni siquiera hemos aprendido eso, dificilmente podremos reclamar otras enseñanzas.
Como iba diciendo, he tenido la suerte de reencontrarme con mi beer budy. Y nos hemos puesto al día sobre "cosas de adultos". No hace tanto hablábamos de viajes, trabajo y aventuras. Ahora las aventuras son otras, los viajes son los que son y miedo me da que dentro de X tiempo acabemos hablando de pañales. Pero es la vida. Vamos avanzando. Lo mejor es que, incluso en momentos como este, seguimos teniendo ese talento para escuchar al otro, comprenderlo, dejarle desahogarse y luego apuntarle nuestra opinión. Con respeto. Sin prisa. Compartiendo la sana distancia de los acontecimientos en la cual, ok, sí, el mundo puede estar ardiendo pero esta losa en concreto solo está tibia y porqué demonios voy a enfadarme, si tengo una cervecita en la mano (o una coca cola) y mi gente está bien. Teniendo las prioridades claras.
Realmente, hay gente que es un bálsamo para tu alma. Gente que comparte contigo una forma de asumir los problemas y las dificultades y, sobre todo, gente que entiende cuando es el momento de tirarle al otro tu basura emocional y cuando, si no te importa, gracias, hay que pedir permiso para compartir según que cosas. Gente que da, pero no pide y gente que no presiona ni empuja.
Mi beer budy ha pasado la cuarentena como ha podido, encerrado en una suerte monacal de ora-et-labora. Que es la mejor forma de asumir tiempos extraños, siendo exquisito con la comida informativa (no, no vais a llenar mi casa de gritos), dedicándose a actividades productivas, evitando el choque (¿que he dejado los platos sucios? Sí, lo he hecho) y concentrado en un horizonte en el que van a pasar cosas buenas. Y la verdad, verlo y escucharlo hoy me ha recordado muchas cosas que se me habían escapado. Decía alguien más listo que yo que, en nuestro interior, siempre sabemos lo que queremos. Pero que nos despistamos, ponemos excusas, no queremos verlo...
Hoy, me han recordado lo que hacemos bien. Y me encanta. Así que muchas gracias y hasta pronto. Y que caigan futbolines y birras y buenos ratos.
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