miércoles, 14 de junio de 2023

Excusas

Hoy venía para casa pensando en que, si algo me enseñó la vida militar es a no poner excusas. Uno localiza un problema, lo soluciona y luego busca como evitar que vuelva a pasar. ¿Culpables? A veces sí, pero más bien desde un punto de vista educativo. Quién fue responsable es importante para entender porqué se ha producido el problema y donde se originó.
Es algo curioso. Después del tiempo suficiente, uno lo tiene tan interiorizado que termina siendo parte de nuestra personalidad. Las cazas de brujas me parecen un desperdicio de energia; no le veo el sentido. Tampoco entiendo a quién ayuda distraer o tirar cortinas de humo, ni la afición a "crucificar" a gente. No sé, es simplemente algo que no se hace.
Y hoy, pensaba en los militares que están en la guerra de Ucrania. No quiero pensar en los mercenarios, los delincuentes, los criminales de todo tipo... quiero pensar en la gente buena. En la gente que pelea por aquello en lo que cree, por su gente, por lo que considera importante. Y mucha de esa gente va a morir o está muriendo. Cada persona que muere es una historia que se apaga. Alguien que no volverá a ver a sus amigos ni a su familia. Como leí el otro día, "Natalia preferiría abrazar a su padre que a su chaqueta, pero su padre pagó el precio". Dejando de lado textos lacrimosos y emocionantes, quiero pensar que aquellos que mueren y murieron lo hicieron con dignidad. Con orgullo. Que, al igual que no pusieron excusas en vida, no las pondrán cuando les piquen el billete. Y que, esa frase que tanto me molestaba antes y tan humilde me hace sentir ahora "slava ukraina, geroiam slava", es cierta. Porque a veces, para poder seguir adelante, tenemos que decirnos a nosotros mismos que hay cosas que son más grandes que uno mismo. Que hay algo en lo que creer. No porque realmente tengamos pruebas... sino porque nuestra identidad, en parte, se construye sobre esos mitos y certezas.
Quiero incluir una nota, que sé que si la lee alguien me costará muchos problemas, que no creo que absolutamente todas y cada una de las personas de un bando sean buenas y todas y cada una de las del otro malas. Aunque en mi cabeza (cada uno lleva ahí lo que elige llevar), solo hay un bando que merece mi respeto, apoyo y admiración. Y el otro... delenda est.
En todo caso, no quiero cerrar este artículo sin una nota de optimismo. Va a haber un día que podamos celebrar la memoria de los que ya no están. Sin excusas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario