Hace tiempo, en una conversación, una amiga me contaba de un colega en común que está organizando su vida para ser rico y tener un montón de dinero. Eso está bien. Pero cuando le preguntan para qué, dice "para mis hijos, el día que los tenga".
A ver, una cosa un poco incompatible, pasarte la vida viajando y trabajando sin relacionarte con nadie... y reunir para el futuro de otras personas. Entiendo que cada uno es libre de vivir como quiera y que, quién sabe, quizás "para mis hijos" significaba "para mi, que yo lo valgo". Pero me ha venido a la cabeza eso pensando que hace ya bastante tiempo que no me afeito "bien". Que de un tiempo a esta parte, alguna vez, he salido a la calle en chandal (algo que nunca he considerado aceptable, salvo para hacer deporte. Ey, cada uno que vaya como quiera. Pero yo no). Que me cuesta entrenar. Y me doy cuenta de que un factor importante para poder avanzar en nuestra vida, para poder crecer y mirar hacia el futuro, es pensar que ese futuro merece la pena. Ese puntito de optimismo, de alegria, que nos empuja hacia delante. Como decía un jefe hace años, "la zanahoria". Porque si al final del camino no hay zanahoria, estamos engañandonos a nosotros mismos para... ¿qué?
Es importante entender esto. En la vida tiene que haber un objetivo al que dirigirnos que nos haga feliz. Porque la entropia es una fuerza poderosisima y atrae, como si fuera la gravedad, siempre hacia abajo.
Voy a afeitarme bien. Solo para recordarme a mí mismo que puedo y que debo. Y a vestirme algo mejor.
Cuidaros. De verdad.
viernes, 14 de febrero de 2025
El hogar es donde viene tu gente
El otro día venía para casa y pensaba... realmente, apenas hemos recibido a un par de amigos en mi casa. De hecho, literalmente dos, que se hicieron un montón de kilometros para venir a pasar una tarde con nosotros al poco de mudarnos y estuvo super bien. Desde entonces no ha venido nadie, en parte por el tiempo, porque está lejos, por mi trabajo... pero realmente, yo no siento esta casa como propia. Entre otras cosas, por eso. En parte porque no tengo un espacio y no hago las cosas que me gustan, en parte porque mentalmente me estoy despidiendo de ella desde que llegué. Y en parte, porque no me imagino a nadie viniendo a visitarme aquí.
A ver, tampoco es que mis antecedentes sean brillantes. En tres años en Madrid, no vino a verme nadie de fuera de la ciudad. Si bien es cierto que, al poco de mudarnos, hicimos fiesta de inauguración y vinieron unos pocos amigos, gente muy buena a la que quiero mucho. Luego a Ira la vinieron a visitar bastantes amigos suyos a lo largo del tiempo, su familia... y si bien la casa no era una casa como para recibir muchas visitas, lo apañamos bastante bien y se construyeron memorias buenas. Era una casa alquilada, pero era nuestra casa y era donde viviamos.
Ahora, no sé si esto podrá llegar a serlo. Me extrañaría. Recuerdo que, hace años, Sabino me decía que el centro de la casa era el sofá del salón. Porque es donde más tiempo pasas, donde recibes a las visitas, vienen los amigos, veis la tele, charlais, haceis cosas juntos. En esta casa, debido al trabajo de Ira, el sofá del salón se ha convertido un poco en SU territorio. Yo no paso mucho por allí. Pero es cierto que esa es una de las cosas en las que habría que trabajar, en entender el espacio compartido como realmente compartido y "tomar" parte de él. Estando en Madrid, en ocasiones, jugamos partidos de Blood Bowl en mi casa. Alguna vez fui a casa de Javi a jugar a L'art de la Guerre o vino él a la mía. Aquí, no concibo eso. Y me acabo de dar cuenta de que es una de esas cosas que me producen rechazo de este sitio, el no recibir invitados, el no ser invitado. El no poder jugar en casa.
Hace un rato me apareció un video sobre el cansancio. Y sobre como parte del cansancio viene de nuestra incapacidad de usar nuestra energia en cosas que nos gusten. Yo pensaba que, ahora que me siento un poco mejor, mi primer impulso es aprovechar esa energia recuperada para crear más energia. Para hacer cosas que me motiven, como una chispa que te permite arrancar y, de esa nueva energia, generar más. Como un motor. Basicamente, es lo que somos. Consumimos y producimos energia y la distribuimos a nuestro entorno y nos viene de vuelta. Transformamos el entorno, no solo porque podemos y queremos sino porque nos hace falta.
Ahora mismo, no sé en que situación estoy con respecto a mi casa. Pero recuerdo que, en el ultimo Airbnb que estuvimos, Ira me decía que tenía muchas ganas de volver a su casa. Y le dije que, para mí, mi casa no aportaba ninguna ventaja con respecto a un Airbnb aleatorio. Sigo pensandolo. Y me pregunto, ¿como hacer para cambiar eso?
A ver, tampoco es que mis antecedentes sean brillantes. En tres años en Madrid, no vino a verme nadie de fuera de la ciudad. Si bien es cierto que, al poco de mudarnos, hicimos fiesta de inauguración y vinieron unos pocos amigos, gente muy buena a la que quiero mucho. Luego a Ira la vinieron a visitar bastantes amigos suyos a lo largo del tiempo, su familia... y si bien la casa no era una casa como para recibir muchas visitas, lo apañamos bastante bien y se construyeron memorias buenas. Era una casa alquilada, pero era nuestra casa y era donde viviamos.
Ahora, no sé si esto podrá llegar a serlo. Me extrañaría. Recuerdo que, hace años, Sabino me decía que el centro de la casa era el sofá del salón. Porque es donde más tiempo pasas, donde recibes a las visitas, vienen los amigos, veis la tele, charlais, haceis cosas juntos. En esta casa, debido al trabajo de Ira, el sofá del salón se ha convertido un poco en SU territorio. Yo no paso mucho por allí. Pero es cierto que esa es una de las cosas en las que habría que trabajar, en entender el espacio compartido como realmente compartido y "tomar" parte de él. Estando en Madrid, en ocasiones, jugamos partidos de Blood Bowl en mi casa. Alguna vez fui a casa de Javi a jugar a L'art de la Guerre o vino él a la mía. Aquí, no concibo eso. Y me acabo de dar cuenta de que es una de esas cosas que me producen rechazo de este sitio, el no recibir invitados, el no ser invitado. El no poder jugar en casa.
Hace un rato me apareció un video sobre el cansancio. Y sobre como parte del cansancio viene de nuestra incapacidad de usar nuestra energia en cosas que nos gusten. Yo pensaba que, ahora que me siento un poco mejor, mi primer impulso es aprovechar esa energia recuperada para crear más energia. Para hacer cosas que me motiven, como una chispa que te permite arrancar y, de esa nueva energia, generar más. Como un motor. Basicamente, es lo que somos. Consumimos y producimos energia y la distribuimos a nuestro entorno y nos viene de vuelta. Transformamos el entorno, no solo porque podemos y queremos sino porque nos hace falta.
Ahora mismo, no sé en que situación estoy con respecto a mi casa. Pero recuerdo que, en el ultimo Airbnb que estuvimos, Ira me decía que tenía muchas ganas de volver a su casa. Y le dije que, para mí, mi casa no aportaba ninguna ventaja con respecto a un Airbnb aleatorio. Sigo pensandolo. Y me pregunto, ¿como hacer para cambiar eso?
miércoles, 12 de febrero de 2025
He perdido iniciativa
Un poco a proposito de lo que hablaba antes, y de la piramide de Marslow emocional, hoy me ha pasado algo curioso. Estoy planeando un viaje y, de repente, me da miedo. "Esto es muy caro", "esto está muy lejos", "¿de verdad lo quiero?" "tengo que coordinar con X, ¿y que hago?".
Cosas que, hace unos años, no me pasaba. Y hablandolo con mi mujer me doy cuenta de que, al haber cedido tanto la iniciativa al trabajo, a ella, a "lo que me viene impuesto", he perdido mucha seguridad en mi mismo, mucha confianza y mucha autoestima. Esa perdida de autoestima es en lo que hay que trabajar, en volver a ser yo mismo. En tener ganas de hacer cosas, en organizarme, en... en recuperar. Pero ahora, más de seis meses del último salto, empiezo a entender un poco lo que tengo alrededor. Y aún no lo veo bien. Pero al menos no lo veo tan mal. Creo que puedo entender algo.
A avanzar. Poco a poco, pero a avanzar.
Cosas que, hace unos años, no me pasaba. Y hablandolo con mi mujer me doy cuenta de que, al haber cedido tanto la iniciativa al trabajo, a ella, a "lo que me viene impuesto", he perdido mucha seguridad en mi mismo, mucha confianza y mucha autoestima. Esa perdida de autoestima es en lo que hay que trabajar, en volver a ser yo mismo. En tener ganas de hacer cosas, en organizarme, en... en recuperar. Pero ahora, más de seis meses del último salto, empiezo a entender un poco lo que tengo alrededor. Y aún no lo veo bien. Pero al menos no lo veo tan mal. Creo que puedo entender algo.
A avanzar. Poco a poco, pero a avanzar.
La salud mental es postural
Hace un rato estaba hablando con los colegas de algo que puede que sea buena cosa dejar por aquí escrit. Algo que, creo, explica porqué en España y en otros sitios la salud mental tiene el prejuicio fruto del desconocimiento que tiene.
La salud mental es postural. Es decir, no te pasa nada, no te pasa nada, y de repente un día te despiertas y... cra, la espalda. Pero no te duele la espalda porque hayas hecho algo malo; te duele la espalda porque llevas diez años sentandote como una gargola. Yo creo que con la cabeza pasa un poco eso. Que tenemos conductas que de por si no son malas, pero que a lo largo de mucho tiempo nos acaba haciendo daño. Y un día de repente, te rompes. ¿Y por qué? Pues te rompes porque llevas tres años mal, aguantando cosas que no deberías aguantar. El equivalente a sentarte como una gargola.
Y claro, esto la gente no lo entiende. "Pero si ayer estaba bien". Claro, ayer estaba bien, pero se ha llevado mal tres años y no lo ha visto nadie.
Y creo que esto es complicado porque, al igual que las cuestiones posturales o biomecanicas, son cosas que llevan mucho tiempo y que están interiorizadas. Es algo orgánico y nos parece natural, aunque no lo es. Y cuando hay que introducir un cambio, este afecta a otros elementos que están conectados y que se ven afectados.
Voy a poner un ejemplo. Yo fui a un podologo deportivo porque me dolía la rodilla. El podologo me dijo "esto arranca de la forma del pie. Primero tenemos que enderezar el pie. Eso provocará que los musculos de la espnilla se alarguen y modifiquen. A su vez, afectara a la rodilla, al cuadriceps, al gluteo..." Yo, que soy un hombre de fé en los buenos profesionales, le dije que adelante. Me dolió mucho y fue complicado, pero es cierto que modificó toda la estructura, no ya de mi pie sino de mi cuerpo. Cambio la forma en la que ando, en la que me siento, en la que miro. Existe una conexión amplia entre sistemas que, cuando modificas uno y vas siguiendo la evolución con los demás, puede provocar cambios enormes para bien.
A la hora de la salud mental, es importante que tengamos un entorno sano. Mucha paciencia y que nos quieran, nos den espacio, nos protejan un poquito y nos ayuden a estar bien para irnos curando. Porque efectivamente, un día estamos agotados y reventados por trabajo y no sabemos porqué. Y porqué hay que buscarlo hace tres años cuando empezó todo a irse a tomar por saco y empezar a reconstruir cosas, pasito a pasito, para estar bien.
La salud mental es postural. Es decir, no te pasa nada, no te pasa nada, y de repente un día te despiertas y... cra, la espalda. Pero no te duele la espalda porque hayas hecho algo malo; te duele la espalda porque llevas diez años sentandote como una gargola. Yo creo que con la cabeza pasa un poco eso. Que tenemos conductas que de por si no son malas, pero que a lo largo de mucho tiempo nos acaba haciendo daño. Y un día de repente, te rompes. ¿Y por qué? Pues te rompes porque llevas tres años mal, aguantando cosas que no deberías aguantar. El equivalente a sentarte como una gargola.
Y claro, esto la gente no lo entiende. "Pero si ayer estaba bien". Claro, ayer estaba bien, pero se ha llevado mal tres años y no lo ha visto nadie.
Y creo que esto es complicado porque, al igual que las cuestiones posturales o biomecanicas, son cosas que llevan mucho tiempo y que están interiorizadas. Es algo orgánico y nos parece natural, aunque no lo es. Y cuando hay que introducir un cambio, este afecta a otros elementos que están conectados y que se ven afectados.
Voy a poner un ejemplo. Yo fui a un podologo deportivo porque me dolía la rodilla. El podologo me dijo "esto arranca de la forma del pie. Primero tenemos que enderezar el pie. Eso provocará que los musculos de la espnilla se alarguen y modifiquen. A su vez, afectara a la rodilla, al cuadriceps, al gluteo..." Yo, que soy un hombre de fé en los buenos profesionales, le dije que adelante. Me dolió mucho y fue complicado, pero es cierto que modificó toda la estructura, no ya de mi pie sino de mi cuerpo. Cambio la forma en la que ando, en la que me siento, en la que miro. Existe una conexión amplia entre sistemas que, cuando modificas uno y vas siguiendo la evolución con los demás, puede provocar cambios enormes para bien.
A la hora de la salud mental, es importante que tengamos un entorno sano. Mucha paciencia y que nos quieran, nos den espacio, nos protejan un poquito y nos ayuden a estar bien para irnos curando. Porque efectivamente, un día estamos agotados y reventados por trabajo y no sabemos porqué. Y porqué hay que buscarlo hace tres años cuando empezó todo a irse a tomar por saco y empezar a reconstruir cosas, pasito a pasito, para estar bien.
martes, 11 de febrero de 2025
Reajuste
Es super curioso como se encaja la vida. Después de un periodo de mucha tensión viene uno de mucho descanso y, de repente, uno va al baño, come, duerme... todo de una forma diferente. Se relaja. Todo es más natural, más sano, más orgánico. El cuerpo entiende cosas que la cabeza apenas empieza a intuir.
Sucede lo mismo con todo. Y me gusta que así sea.
Sucede lo mismo con todo. Y me gusta que así sea.
La fuente de la infelicidad es el deseo
Muchas veces vuelvo a este pensamiento budista, sobre todo cuando me veo en situaciones como ahora. Cuando estoy apretado y recuerdo, como decía Pedro, que "el entorno es siempre hostil. El mundo nos quiere muertos". En estos momentos, me doy cuenta de que la clave pasa por dejar de querer cosas que no puedo tener. De ahí surge la frustración y la frustración es el origen de todas mis tristezas. Querer cosas que no puedo tener.
También es cierto, que la evolución no es buena. He ido bajando la piramide de Marslow a toda velocidad. Hace cinco años, mi problema era que el trabajo estaba lejos. Iba a clase dos días a la semana, entrenaba media hora cada tres días, echaba una partida a la semana, veía a mi familia. Un fin de semana de cada dos podía organizar una excursión, era muy difícil planear vacaciones pero tenía un calendario regular.
Hace unos cuantos me fui a Madrid. Dejé de ir a clase, no tenía tiempo. Entrenaba veinte minutos al día, algún fin de semana más. Echaba una partida cada par de semanas, veía a mi familia cada par de meses. Una vez al mes podía organizarme una excursioncilla, hacía cositas. Las vacaciones se podían organizar, aunque no con demasiado tiempo.
Ahora bueno... no estudio. A veces entreno, espero recuperar el ritmo una vez me organice la cabeza. Si tal, igual juego una vez al mes. Espero organizarme para ver a mi familia. Las excursiones me las organizan o ni me entero. Me considero afortunado si consigo dormir suficiente, comer bien, ir al baño... estoy muy abajo de la piramide de Marslow. En parte porque me han venido una serie de olas y no he sabido reaccionar, en parte porque parece que cuando estoy poniendome de pie y estabilizandome pasa algo y vuelvo a la casilla de salida.
El otro día leí sobre burn out. Sobre gente que es incapaz de funcionar. Algunos de los sintomas para mí son obvios, transtornos del sueño, frío, temblores, cansancio, tensión, indiferencia, baja autoestima, confusión, fallos de memoria, comunicación deficiente. En general, doy todo el cuadro. Y las circunstancias externas no van a cambiar; el horario no va a mejorar, la incertidumbre no va a mejorar, el entorno no va a mejorar. ¿Qué es lo que puede mejorar?
Mi actitud. Mi forma de enfocarlo.
Si no puedo hacer planes, entonces tengo que dejar de intentar hacer planes. Lo siento si la gente espera cosas de mí, ahora mismo no puedo. Quien esté dispuesto a improvisar bienvenido; quién no, pues en otra ocasión será.
Si no puedo hacer lo que me gusta, tendrá que gustarme lo que hago. Trabajar en un entorno más reducido, pasando más tiempo conmigo mismo. Socializar menos. No intentar adaptarme, dado que el entorno no quiere que lo haga y no tengo energía como para obligarle a hacerlo.
Reducir la presión y la dependencia sobre los demás. Nadie está obligado a compartir conmigo, a apoyarme, a enseñarme. Si quiero socializar y quién sea no quiere, pues sin problema. Me busco otro plan. Lo mismo con los viajes. Si quiero ir a algún lado y organizo para ver con alguien, no es a vida o muerte. Que venga o que no, pero voy a sitios que me gusten, donde esté bien solo. Tener un plan B.
El deseo, entendido como necesidad, es un problema. No estamos obligados ni podemos obligar. Una vez entendemos eso y fluimos... todo irá mejor. Así que ese es el objetivo. No depender. No ansiar. No obligar. Simplemente ser y estar. Hasta que llegue la ola que nos permita subir el siguiente peldaño de la piramide de Marslow y, poco a poco, ir recuperando cosas. Porque el burn out va a seguir ahí y las herramientas para resolverlo, ahora mismo, no están a mi alcance. Así que a aguantar. Pero a aguantar bien.
También es cierto, que la evolución no es buena. He ido bajando la piramide de Marslow a toda velocidad. Hace cinco años, mi problema era que el trabajo estaba lejos. Iba a clase dos días a la semana, entrenaba media hora cada tres días, echaba una partida a la semana, veía a mi familia. Un fin de semana de cada dos podía organizar una excursión, era muy difícil planear vacaciones pero tenía un calendario regular.
Hace unos cuantos me fui a Madrid. Dejé de ir a clase, no tenía tiempo. Entrenaba veinte minutos al día, algún fin de semana más. Echaba una partida cada par de semanas, veía a mi familia cada par de meses. Una vez al mes podía organizarme una excursioncilla, hacía cositas. Las vacaciones se podían organizar, aunque no con demasiado tiempo.
Ahora bueno... no estudio. A veces entreno, espero recuperar el ritmo una vez me organice la cabeza. Si tal, igual juego una vez al mes. Espero organizarme para ver a mi familia. Las excursiones me las organizan o ni me entero. Me considero afortunado si consigo dormir suficiente, comer bien, ir al baño... estoy muy abajo de la piramide de Marslow. En parte porque me han venido una serie de olas y no he sabido reaccionar, en parte porque parece que cuando estoy poniendome de pie y estabilizandome pasa algo y vuelvo a la casilla de salida.
El otro día leí sobre burn out. Sobre gente que es incapaz de funcionar. Algunos de los sintomas para mí son obvios, transtornos del sueño, frío, temblores, cansancio, tensión, indiferencia, baja autoestima, confusión, fallos de memoria, comunicación deficiente. En general, doy todo el cuadro. Y las circunstancias externas no van a cambiar; el horario no va a mejorar, la incertidumbre no va a mejorar, el entorno no va a mejorar. ¿Qué es lo que puede mejorar?
Mi actitud. Mi forma de enfocarlo.
Si no puedo hacer planes, entonces tengo que dejar de intentar hacer planes. Lo siento si la gente espera cosas de mí, ahora mismo no puedo. Quien esté dispuesto a improvisar bienvenido; quién no, pues en otra ocasión será.
Si no puedo hacer lo que me gusta, tendrá que gustarme lo que hago. Trabajar en un entorno más reducido, pasando más tiempo conmigo mismo. Socializar menos. No intentar adaptarme, dado que el entorno no quiere que lo haga y no tengo energía como para obligarle a hacerlo.
Reducir la presión y la dependencia sobre los demás. Nadie está obligado a compartir conmigo, a apoyarme, a enseñarme. Si quiero socializar y quién sea no quiere, pues sin problema. Me busco otro plan. Lo mismo con los viajes. Si quiero ir a algún lado y organizo para ver con alguien, no es a vida o muerte. Que venga o que no, pero voy a sitios que me gusten, donde esté bien solo. Tener un plan B.
El deseo, entendido como necesidad, es un problema. No estamos obligados ni podemos obligar. Una vez entendemos eso y fluimos... todo irá mejor. Así que ese es el objetivo. No depender. No ansiar. No obligar. Simplemente ser y estar. Hasta que llegue la ola que nos permita subir el siguiente peldaño de la piramide de Marslow y, poco a poco, ir recuperando cosas. Porque el burn out va a seguir ahí y las herramientas para resolverlo, ahora mismo, no están a mi alcance. Así que a aguantar. Pero a aguantar bien.
A very british history
Ayer me pasó una cosa que me dejó reflexionando un poco. Pongamonos en situación. Cinco de la mañana. Llego al trabajo conduciendo en la lluvia y la oscuridad. Tensisimo, en parte por el cansancio, en parte porque he tenido algún accidente con el coche aquí y las reacciones de la gente, en general, siempre son explosivas. Cada día durante los últimos meses me encuentro el portón blindado abierto y la valla esperando a que me identifique. Ayer llego y el portón blindado está cerrado. Raro. Me acerco y no abren. Me acerco mucho y no abren. Bueno, me paro.
Sale un guardia de seguridad. ¡No te pares tan cerca! ¿Por qué te paras tan cerca?
Sorprendido, respondo: "porque cada día, cuando llego, está abierto"
"¿Me estás diciendo como hacer mi trabajo?"
Y yo, flipando, le contesto que por supuesto que no. Se da la vuelta. Le pregunto si hemos acabado y me puedo marchar. Me gruñe que sí. Y me voy.
Esta anecdota creo que representa bastante mi experiencia en el Reino Unido. Hay normas, pero nadie te las explica. Las cambian sobre la marcha. Cualquier tontería es una excusa para una confrontación a gritos. Todo es estrecho y apretado. La gente está muy frustrada y buscando cualquier excusa para saltar, y saltar mal. En esta ocasión yo al menos mantuve mi posición, no me dejé intimidar y luego, realmente, me encogí de hombros. Yo no tengo la culpa de las frustraciones de la gente y, si después de meses deciden cambiar el protocolo y no avisan a nadie, que no se queje si yo sigo haciendo lo de siempre.
Hoy me decía un colega que busque algo que me guste de aquí y que echaré de menos. Y sinceramente... no echo de menos nada de Madrid. A la gente, y cuando puedo los veo. Es cierto que, con el ritmo de trabajo que llevo, poco veo de aquí más allá de casa-trabajo-trabajo-casa. Pero por ahora, las experiencias como la de ayer son la norma y, sinceramente, ya ni me sorprenden. Simplemente es un poco más de lo de siempre. Lo curioso es que luego, cuando hablas con la gente, te dicen que les gusta mucho el respeto, la educación, el cariño que ven en otros países. Pues, que les impide ser así entre ellos? Cual es la barrera que bloquea el camino a la felicidad?
Oh, los misterios de Albión...
Sale un guardia de seguridad. ¡No te pares tan cerca! ¿Por qué te paras tan cerca?
Sorprendido, respondo: "porque cada día, cuando llego, está abierto"
"¿Me estás diciendo como hacer mi trabajo?"
Y yo, flipando, le contesto que por supuesto que no. Se da la vuelta. Le pregunto si hemos acabado y me puedo marchar. Me gruñe que sí. Y me voy.
Esta anecdota creo que representa bastante mi experiencia en el Reino Unido. Hay normas, pero nadie te las explica. Las cambian sobre la marcha. Cualquier tontería es una excusa para una confrontación a gritos. Todo es estrecho y apretado. La gente está muy frustrada y buscando cualquier excusa para saltar, y saltar mal. En esta ocasión yo al menos mantuve mi posición, no me dejé intimidar y luego, realmente, me encogí de hombros. Yo no tengo la culpa de las frustraciones de la gente y, si después de meses deciden cambiar el protocolo y no avisan a nadie, que no se queje si yo sigo haciendo lo de siempre.
Hoy me decía un colega que busque algo que me guste de aquí y que echaré de menos. Y sinceramente... no echo de menos nada de Madrid. A la gente, y cuando puedo los veo. Es cierto que, con el ritmo de trabajo que llevo, poco veo de aquí más allá de casa-trabajo-trabajo-casa. Pero por ahora, las experiencias como la de ayer son la norma y, sinceramente, ya ni me sorprenden. Simplemente es un poco más de lo de siempre. Lo curioso es que luego, cuando hablas con la gente, te dicen que les gusta mucho el respeto, la educación, el cariño que ven en otros países. Pues, que les impide ser así entre ellos? Cual es la barrera que bloquea el camino a la felicidad?
Oh, los misterios de Albión...
viernes, 7 de febrero de 2025
Contrato social
Hoy me he despertado pensando que no quiero ir a trabajar. Curioso, verdad? Seguro que no os ha pasado nunca. El caso es que, en los ultimos diez años, he estado trabajando en montones de sitios distintos en cosas diferentes. Y en cierto sentido, esta manhana pensaba que no he acabado de estar a gusto practicamente nunca en este tiempo. Y me preguntaba porque.
La conclusion es curiosa. He estado en algunos curros bien y en otros mal… principalmente por la atencion que los jefes han prestado a mi bienestar. Es decir, puedo trabajar muchisimo y tener un monton de problemas, pero si estoy cuidado y respaldado no es tan duro. Y por que para mi eso es tan importante?
Por la forma en que me enseñaron. Estaba pensando en Antonio. En mi primer destino como marinero, en un buque, forjamos el siguiente contrato. Yo daba todo en mi puesto y cumplia con mis obligaciones, sin quejas, comprometido. A cambio, si tenia un problema personal contaba con todo el respaldo de mi jefe. El hombre realmente se preocupaba por mi, por mi familia, por mi estado. Y yo siempre le respondi.
Ese contrato permanece. Es un elemento fundamental de mi concepcion del mundo: no puedo trabajar bien si no estoy bien. Pero en la mayoria de sitios donde he estado me he encontrado con indiferencia, con egoismo o falta de interes. Cuando no ha sido asi, como cuando tuve la suerte de tener como jefe a Lobeiras… eso fue otra historia totalmente distinta. Yo trabajaba muchisimo en condiciones muy desagradables, pero estaba totalmente seguro y tranquilo.
Ultimamente hablo mucho de la piramide de Marslow. De como mi problema en Madrid era el Escalon social, que seria probablemente el Segundo. Pero me olvido de que realmente el Segundo es el Escalon de seguridad. El primero, en el que estoy ahora y me esta costando mucho, es el de las necesidades biologicas basicas. Comer. Dormir. Ahora mismo estoy teniendo problemas para satisfacer esas necesidades, con lo que las demas quedan bastante lejos. Pero en el caso de que las superara, mi grado de compromise con el trabajo ahora mismo esta por los suelos. Hablando en roman palatino, me importa una mierda si mi trabajo desaparece manhana y no tengo ningun sentimiento de pertenencia, de compromiso o de responsabilidad. No es “mi” trabajo, del que siempre he presumido porque firmaba yo y era parte de mi identidad. Es “un” trabajo. Yo voy y vengo y lo que pasa en medio.. pues Bueno, pasa. Que duela lo menos posible.
Es una experiencia nueva para mi y para nada agradable. Y probablemente, es el elemento fundamental de mi desencanto con el trabajo. Se acabo el amor, por asi decirlo. Pero se acabo por una serie de decisiones, consecuencia directa de nuestro entorno y evolucion social y personal. Cada vez somos mas egoistas, mas indiferentes, mas… “frios”.
Hay mucha gente que pertenece a instituciones con una gran impronta personal por cuestiones psicologicas. Muchisimos medicos, profesores, sacerdotes, militares, buscan un sentido en su vida a traves del trabajo. En el momento en que se rompe el contrato social de dicho trabajo, es muy dificil recuperar el compromiso, la dedicacion y la pasion que distingue a un buen profesional de alguien que va a hacer su trabajo. Ciertamente podemos hablar de amor, porque es lo que lleva a la gente a levantarse por la mañana y hacer lo que cree que debe.
No se que pasara conmigo. Ahora mismo tengo una serie de decisiones que tomar y muchas cosas que plantearme. Pero es interesante darse cuenta del origen del problema. En el momento en que te das cuenta de que para tu jefe eres un recurso prescindible (algo que podias saber, pero te lo demuestran), la lealtad reciproca que me ensenharon en Armada se va por la ventana. Y a partir de ahi ya es un salvese quien pueda.
La conclusion es curiosa. He estado en algunos curros bien y en otros mal… principalmente por la atencion que los jefes han prestado a mi bienestar. Es decir, puedo trabajar muchisimo y tener un monton de problemas, pero si estoy cuidado y respaldado no es tan duro. Y por que para mi eso es tan importante?
Por la forma en que me enseñaron. Estaba pensando en Antonio. En mi primer destino como marinero, en un buque, forjamos el siguiente contrato. Yo daba todo en mi puesto y cumplia con mis obligaciones, sin quejas, comprometido. A cambio, si tenia un problema personal contaba con todo el respaldo de mi jefe. El hombre realmente se preocupaba por mi, por mi familia, por mi estado. Y yo siempre le respondi.
Ese contrato permanece. Es un elemento fundamental de mi concepcion del mundo: no puedo trabajar bien si no estoy bien. Pero en la mayoria de sitios donde he estado me he encontrado con indiferencia, con egoismo o falta de interes. Cuando no ha sido asi, como cuando tuve la suerte de tener como jefe a Lobeiras… eso fue otra historia totalmente distinta. Yo trabajaba muchisimo en condiciones muy desagradables, pero estaba totalmente seguro y tranquilo.
Ultimamente hablo mucho de la piramide de Marslow. De como mi problema en Madrid era el Escalon social, que seria probablemente el Segundo. Pero me olvido de que realmente el Segundo es el Escalon de seguridad. El primero, en el que estoy ahora y me esta costando mucho, es el de las necesidades biologicas basicas. Comer. Dormir. Ahora mismo estoy teniendo problemas para satisfacer esas necesidades, con lo que las demas quedan bastante lejos. Pero en el caso de que las superara, mi grado de compromise con el trabajo ahora mismo esta por los suelos. Hablando en roman palatino, me importa una mierda si mi trabajo desaparece manhana y no tengo ningun sentimiento de pertenencia, de compromiso o de responsabilidad. No es “mi” trabajo, del que siempre he presumido porque firmaba yo y era parte de mi identidad. Es “un” trabajo. Yo voy y vengo y lo que pasa en medio.. pues Bueno, pasa. Que duela lo menos posible.
Es una experiencia nueva para mi y para nada agradable. Y probablemente, es el elemento fundamental de mi desencanto con el trabajo. Se acabo el amor, por asi decirlo. Pero se acabo por una serie de decisiones, consecuencia directa de nuestro entorno y evolucion social y personal. Cada vez somos mas egoistas, mas indiferentes, mas… “frios”.
Hay mucha gente que pertenece a instituciones con una gran impronta personal por cuestiones psicologicas. Muchisimos medicos, profesores, sacerdotes, militares, buscan un sentido en su vida a traves del trabajo. En el momento en que se rompe el contrato social de dicho trabajo, es muy dificil recuperar el compromiso, la dedicacion y la pasion que distingue a un buen profesional de alguien que va a hacer su trabajo. Ciertamente podemos hablar de amor, porque es lo que lleva a la gente a levantarse por la mañana y hacer lo que cree que debe.
No se que pasara conmigo. Ahora mismo tengo una serie de decisiones que tomar y muchas cosas que plantearme. Pero es interesante darse cuenta del origen del problema. En el momento en que te das cuenta de que para tu jefe eres un recurso prescindible (algo que podias saber, pero te lo demuestran), la lealtad reciproca que me ensenharon en Armada se va por la ventana. Y a partir de ahi ya es un salvese quien pueda.
miércoles, 5 de febrero de 2025
Madrid estuvo muy bien
Tengo que acordarme aquí de Nico, Alex, Pol, Tofi, Javi, Toño, Javi, Javi, Javi, Charlie, Maria Jose, Iro, Salva, Alex... toda esa gente maravillosa que ha sacado un rato para estar conmigo, a vecs incluso escapandose del trabajo. No os merezco. Sois buenísimos y os quiero un montón. Gracias. Me he sentido super acogido y especial y ha sido un respiro enorme. Gracias. Lastima no haberme echado más fotos para tener más recuerdos, pero os llevo en el corazón. Ha sido genial.
Gracias por la amistad
Estoy pasando un periodo bastante chungo de mi vida, en general. Me he mudado a un sitio que no me gusta, tengo unas condiciones de trabajo que dificultan hacer nada y he cedido el control de una parte enorme de mi vida. Simplemente, me siento y observo. Así pasa una semana, otra... y cuando me doy cuenta no como suficiente, no duermo suficiente. No hago nada, salvo trabajar y dormir. A veces juego videojuegos. No hay una salida. Simplemente son semanas y meses de esto.
En medio de este tiempo, querer hacer cosas se plantea cada vez más difícil. Uno quiere pero... no tiene la energia ni la fuerza ni la voluntad. Fuera, todo el mundo sigue su vida. Tiene horarios. Planes. Agendas. Ese "fuera" incluye incluso a mi pareja. Ella también tiene una vida. Todos tienen una vida, salvo yo y los cuatro idiotas que trabajan conmigo.
Me siento muy solo. Hacía mucho que no estaba así. Cuando estás en el barco, al menos sois un grupo de gente que estáis todos igual. Aquí ni siquiera eso. Y cuando la gente me dice "pero haz esto o haz lo otro" me está imponiendo una situación que no entiende. Todo el mundo lo vé muy fácil... pero todos están fuera. En cierto sentido, es una situación similar a decirle a un enfermo o un adicto que debe hacer. Desde nuestra posición se vé muy obvio, pero es nuestra posición.
Por eso me siento tan agradecido a la gente que extiende la mano y hace lo que puede. A ese mogollón de gente que me quiere, aunque haya muchos días que ni siquiera yo me quiero a mi mismo. Quiero agradeceros a todos vuestra paciencia, comprensión, humor. Sé que soy muy pesado quejandome y que debería serlo menos. Voy a trabajar en eso. Pero valoro muchísimo lo que hacéis y os lo agradezco un montón. Gracias, de corazón.
No sé muy bien que va a pasar con mi vida. No tengo mucho que decir en esto, ni en un sentido o en otro. Supongo que aguantaré hasta que no aguante más. Gracias.
En medio de este tiempo, querer hacer cosas se plantea cada vez más difícil. Uno quiere pero... no tiene la energia ni la fuerza ni la voluntad. Fuera, todo el mundo sigue su vida. Tiene horarios. Planes. Agendas. Ese "fuera" incluye incluso a mi pareja. Ella también tiene una vida. Todos tienen una vida, salvo yo y los cuatro idiotas que trabajan conmigo.
Me siento muy solo. Hacía mucho que no estaba así. Cuando estás en el barco, al menos sois un grupo de gente que estáis todos igual. Aquí ni siquiera eso. Y cuando la gente me dice "pero haz esto o haz lo otro" me está imponiendo una situación que no entiende. Todo el mundo lo vé muy fácil... pero todos están fuera. En cierto sentido, es una situación similar a decirle a un enfermo o un adicto que debe hacer. Desde nuestra posición se vé muy obvio, pero es nuestra posición.
Por eso me siento tan agradecido a la gente que extiende la mano y hace lo que puede. A ese mogollón de gente que me quiere, aunque haya muchos días que ni siquiera yo me quiero a mi mismo. Quiero agradeceros a todos vuestra paciencia, comprensión, humor. Sé que soy muy pesado quejandome y que debería serlo menos. Voy a trabajar en eso. Pero valoro muchísimo lo que hacéis y os lo agradezco un montón. Gracias, de corazón.
No sé muy bien que va a pasar con mi vida. No tengo mucho que decir en esto, ni en un sentido o en otro. Supongo que aguantaré hasta que no aguante más. Gracias.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)