Hoy me he despertado pensando que no quiero ir a trabajar. Curioso, verdad? Seguro que no os ha pasado nunca. El caso es que, en los ultimos diez años, he estado trabajando en montones de sitios distintos en cosas diferentes. Y en cierto sentido, esta manhana pensaba que no he acabado de estar a gusto practicamente nunca en este tiempo. Y me preguntaba porque.
La conclusion es curiosa. He estado en algunos curros bien y en otros mal… principalmente por la atencion que los jefes han prestado a mi bienestar. Es decir, puedo trabajar muchisimo y tener un monton de problemas, pero si estoy cuidado y respaldado no es tan duro. Y por que para mi eso es tan importante?
Por la forma en que me enseñaron. Estaba pensando en Antonio. En mi primer destino como marinero, en un buque, forjamos el siguiente contrato. Yo daba todo en mi puesto y cumplia con mis obligaciones, sin quejas, comprometido. A cambio, si tenia un problema personal contaba con todo el respaldo de mi jefe. El hombre realmente se preocupaba por mi, por mi familia, por mi estado. Y yo siempre le respondi.
Ese contrato permanece. Es un elemento fundamental de mi concepcion del mundo: no puedo trabajar bien si no estoy bien. Pero en la mayoria de sitios donde he estado me he encontrado con indiferencia, con egoismo o falta de interes. Cuando no ha sido asi, como cuando tuve la suerte de tener como jefe a Lobeiras… eso fue otra historia totalmente distinta. Yo trabajaba muchisimo en condiciones muy desagradables, pero estaba totalmente seguro y tranquilo.
Ultimamente hablo mucho de la piramide de Marslow. De como mi problema en Madrid era el Escalon social, que seria probablemente el Segundo. Pero me olvido de que realmente el Segundo es el Escalon de seguridad. El primero, en el que estoy ahora y me esta costando mucho, es el de las necesidades biologicas basicas. Comer. Dormir. Ahora mismo estoy teniendo problemas para satisfacer esas necesidades, con lo que las demas quedan bastante lejos. Pero en el caso de que las superara, mi grado de compromise con el trabajo ahora mismo esta por los suelos. Hablando en roman palatino, me importa una mierda si mi trabajo desaparece manhana y no tengo ningun sentimiento de pertenencia, de compromiso o de responsabilidad. No es “mi” trabajo, del que siempre he presumido porque firmaba yo y era parte de mi identidad. Es “un” trabajo. Yo voy y vengo y lo que pasa en medio.. pues Bueno, pasa. Que duela lo menos posible.
Es una experiencia nueva para mi y para nada agradable. Y probablemente, es el elemento fundamental de mi desencanto con el trabajo. Se acabo el amor, por asi decirlo. Pero se acabo por una serie de decisiones, consecuencia directa de nuestro entorno y evolucion social y personal. Cada vez somos mas egoistas, mas indiferentes, mas… “frios”.
Hay mucha gente que pertenece a instituciones con una gran impronta personal por cuestiones psicologicas. Muchisimos medicos, profesores, sacerdotes, militares, buscan un sentido en su vida a traves del trabajo. En el momento en que se rompe el contrato social de dicho trabajo, es muy dificil recuperar el compromiso, la dedicacion y la pasion que distingue a un buen profesional de alguien que va a hacer su trabajo. Ciertamente podemos hablar de amor, porque es lo que lleva a la gente a levantarse por la mañana y hacer lo que cree que debe.
No se que pasara conmigo. Ahora mismo tengo una serie de decisiones que tomar y muchas cosas que plantearme. Pero es interesante darse cuenta del origen del problema. En el momento en que te das cuenta de que para tu jefe eres un recurso prescindible (algo que podias saber, pero te lo demuestran), la lealtad reciproca que me ensenharon en Armada se va por la ventana. Y a partir de ahi ya es un salvese quien pueda.
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