viernes, 14 de febrero de 2025

El hogar es donde viene tu gente

El otro día venía para casa y pensaba... realmente, apenas hemos recibido a un par de amigos en mi casa. De hecho, literalmente dos, que se hicieron un montón de kilometros para venir a pasar una tarde con nosotros al poco de mudarnos y estuvo super bien. Desde entonces no ha venido nadie, en parte por el tiempo, porque está lejos, por mi trabajo... pero realmente, yo no siento esta casa como propia. Entre otras cosas, por eso. En parte porque no tengo un espacio y no hago las cosas que me gustan, en parte porque mentalmente me estoy despidiendo de ella desde que llegué. Y en parte, porque no me imagino a nadie viniendo a visitarme aquí.
A ver, tampoco es que mis antecedentes sean brillantes. En tres años en Madrid, no vino a verme nadie de fuera de la ciudad. Si bien es cierto que, al poco de mudarnos, hicimos fiesta de inauguración y vinieron unos pocos amigos, gente muy buena a la que quiero mucho. Luego a Ira la vinieron a visitar bastantes amigos suyos a lo largo del tiempo, su familia... y si bien la casa no era una casa como para recibir muchas visitas, lo apañamos bastante bien y se construyeron memorias buenas. Era una casa alquilada, pero era nuestra casa y era donde viviamos.
Ahora, no sé si esto podrá llegar a serlo. Me extrañaría. Recuerdo que, hace años, Sabino me decía que el centro de la casa era el sofá del salón. Porque es donde más tiempo pasas, donde recibes a las visitas, vienen los amigos, veis la tele, charlais, haceis cosas juntos. En esta casa, debido al trabajo de Ira, el sofá del salón se ha convertido un poco en SU territorio. Yo no paso mucho por allí. Pero es cierto que esa es una de las cosas en las que habría que trabajar, en entender el espacio compartido como realmente compartido y "tomar" parte de él. Estando en Madrid, en ocasiones, jugamos partidos de Blood Bowl en mi casa. Alguna vez fui a casa de Javi a jugar a L'art de la Guerre o vino él a la mía. Aquí, no concibo eso. Y me acabo de dar cuenta de que es una de esas cosas que me producen rechazo de este sitio, el no recibir invitados, el no ser invitado. El no poder jugar en casa.
Hace un rato me apareció un video sobre el cansancio. Y sobre como parte del cansancio viene de nuestra incapacidad de usar nuestra energia en cosas que nos gusten. Yo pensaba que, ahora que me siento un poco mejor, mi primer impulso es aprovechar esa energia recuperada para crear más energia. Para hacer cosas que me motiven, como una chispa que te permite arrancar y, de esa nueva energia, generar más. Como un motor. Basicamente, es lo que somos. Consumimos y producimos energia y la distribuimos a nuestro entorno y nos viene de vuelta. Transformamos el entorno, no solo porque podemos y queremos sino porque nos hace falta.
Ahora mismo, no sé en que situación estoy con respecto a mi casa. Pero recuerdo que, en el ultimo Airbnb que estuvimos, Ira me decía que tenía muchas ganas de volver a su casa. Y le dije que, para mí, mi casa no aportaba ninguna ventaja con respecto a un Airbnb aleatorio. Sigo pensandolo. Y me pregunto, ¿como hacer para cambiar eso?

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