Ayer me pasó una cosa que me dejó reflexionando un poco. Pongamonos en situación. Cinco de la mañana. Llego al trabajo conduciendo en la lluvia y la oscuridad. Tensisimo, en parte por el cansancio, en parte porque he tenido algún accidente con el coche aquí y las reacciones de la gente, en general, siempre son explosivas. Cada día durante los últimos meses me encuentro el portón blindado abierto y la valla esperando a que me identifique. Ayer llego y el portón blindado está cerrado. Raro. Me acerco y no abren. Me acerco mucho y no abren. Bueno, me paro.
Sale un guardia de seguridad. ¡No te pares tan cerca! ¿Por qué te paras tan cerca?
Sorprendido, respondo: "porque cada día, cuando llego, está abierto"
"¿Me estás diciendo como hacer mi trabajo?"
Y yo, flipando, le contesto que por supuesto que no. Se da la vuelta. Le pregunto si hemos acabado y me puedo marchar. Me gruñe que sí. Y me voy.
Esta anecdota creo que representa bastante mi experiencia en el Reino Unido. Hay normas, pero nadie te las explica. Las cambian sobre la marcha. Cualquier tontería es una excusa para una confrontación a gritos. Todo es estrecho y apretado. La gente está muy frustrada y buscando cualquier excusa para saltar, y saltar mal. En esta ocasión yo al menos mantuve mi posición, no me dejé intimidar y luego, realmente, me encogí de hombros. Yo no tengo la culpa de las frustraciones de la gente y, si después de meses deciden cambiar el protocolo y no avisan a nadie, que no se queje si yo sigo haciendo lo de siempre.
Hoy me decía un colega que busque algo que me guste de aquí y que echaré de menos. Y sinceramente... no echo de menos nada de Madrid. A la gente, y cuando puedo los veo. Es cierto que, con el ritmo de trabajo que llevo, poco veo de aquí más allá de casa-trabajo-trabajo-casa. Pero por ahora, las experiencias como la de ayer son la norma y, sinceramente, ya ni me sorprenden. Simplemente es un poco más de lo de siempre. Lo curioso es que luego, cuando hablas con la gente, te dicen que les gusta mucho el respeto, la educación, el cariño que ven en otros países. Pues, que les impide ser así entre ellos? Cual es la barrera que bloquea el camino a la felicidad?
Oh, los misterios de Albión...
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