martes, 11 de febrero de 2025

La fuente de la infelicidad es el deseo

Muchas veces vuelvo a este pensamiento budista, sobre todo cuando me veo en situaciones como ahora. Cuando estoy apretado y recuerdo, como decía Pedro, que "el entorno es siempre hostil. El mundo nos quiere muertos". En estos momentos, me doy cuenta de que la clave pasa por dejar de querer cosas que no puedo tener. De ahí surge la frustración y la frustración es el origen de todas mis tristezas. Querer cosas que no puedo tener.
También es cierto, que la evolución no es buena. He ido bajando la piramide de Marslow a toda velocidad. Hace cinco años, mi problema era que el trabajo estaba lejos. Iba a clase dos días a la semana, entrenaba media hora cada tres días, echaba una partida a la semana, veía a mi familia. Un fin de semana de cada dos podía organizar una excursión, era muy difícil planear vacaciones pero tenía un calendario regular.
Hace unos cuantos me fui a Madrid. Dejé de ir a clase, no tenía tiempo. Entrenaba veinte minutos al día, algún fin de semana más. Echaba una partida cada par de semanas, veía a mi familia cada par de meses. Una vez al mes podía organizarme una excursioncilla, hacía cositas. Las vacaciones se podían organizar, aunque no con demasiado tiempo.
Ahora bueno... no estudio. A veces entreno, espero recuperar el ritmo una vez me organice la cabeza. Si tal, igual juego una vez al mes. Espero organizarme para ver a mi familia. Las excursiones me las organizan o ni me entero. Me considero afortunado si consigo dormir suficiente, comer bien, ir al baño... estoy muy abajo de la piramide de Marslow. En parte porque me han venido una serie de olas y no he sabido reaccionar, en parte porque parece que cuando estoy poniendome de pie y estabilizandome pasa algo y vuelvo a la casilla de salida.
El otro día leí sobre burn out. Sobre gente que es incapaz de funcionar. Algunos de los sintomas para mí son obvios, transtornos del sueño, frío, temblores, cansancio, tensión, indiferencia, baja autoestima, confusión, fallos de memoria, comunicación deficiente. En general, doy todo el cuadro. Y las circunstancias externas no van a cambiar; el horario no va a mejorar, la incertidumbre no va a mejorar, el entorno no va a mejorar. ¿Qué es lo que puede mejorar?
Mi actitud. Mi forma de enfocarlo.
Si no puedo hacer planes, entonces tengo que dejar de intentar hacer planes. Lo siento si la gente espera cosas de mí, ahora mismo no puedo. Quien esté dispuesto a improvisar bienvenido; quién no, pues en otra ocasión será.
Si no puedo hacer lo que me gusta, tendrá que gustarme lo que hago. Trabajar en un entorno más reducido, pasando más tiempo conmigo mismo. Socializar menos. No intentar adaptarme, dado que el entorno no quiere que lo haga y no tengo energía como para obligarle a hacerlo.
Reducir la presión y la dependencia sobre los demás. Nadie está obligado a compartir conmigo, a apoyarme, a enseñarme. Si quiero socializar y quién sea no quiere, pues sin problema. Me busco otro plan. Lo mismo con los viajes. Si quiero ir a algún lado y organizo para ver con alguien, no es a vida o muerte. Que venga o que no, pero voy a sitios que me gusten, donde esté bien solo. Tener un plan B.
El deseo, entendido como necesidad, es un problema. No estamos obligados ni podemos obligar. Una vez entendemos eso y fluimos... todo irá mejor. Así que ese es el objetivo. No depender. No ansiar. No obligar. Simplemente ser y estar. Hasta que llegue la ola que nos permita subir el siguiente peldaño de la piramide de Marslow y, poco a poco, ir recuperando cosas. Porque el burn out va a seguir ahí y las herramientas para resolverlo, ahora mismo, no están a mi alcance. Así que a aguantar. Pero a aguantar bien.

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