Estoy en una situación algo complicada. Bueno, llevo mucho tiempo en una situación bastante complicada, el cambio es que ahora soy consciente de ello. Tengo que hacer un montón de cosas, simplemente para no convertirme en una pelota de fango que es incapaz de salir de la cama y enfrentar el día. Lo curioso es que, en cierto sentido, esto ha estado ahí. Pero siempre ha habido algo que lo salvaba en el último momento, como si la cosa fuera realmente terrible pero... uy, a lo justo. Un nuevo amigo. Un concierto. Algo.
Además, también ayudaba el que el nivel de desafío era menor. Estaba pasandome el juego en nivel fácil. Como dijo Rali al conocer Cádiz, "ahora entiendo porqué tu eres tan relajado". Cuando los niveles de más abajo de la pirámide de Marslow son casi seguros, puedes agobiarte por los demás.
Lo curioso es que esto es como mi carrera educativa. He ido bajando la escala social, de empezar en una escuela casi privada (los cursos superiores), para gente de clase alta a acabar en un instituto público de delincuentes. Y esto es parecido. He pasado de "tengo una parte de mi armario dedicado a ropa de deporte y playa; he triunfado en la vida" a "mi prioridad de esta semana es intentar dormir ocho horas seguidas". Y ha sido poco a poco, pasito a pasito. Perdiendo actividades, perdiendo rutinas, perdiendo amigos...
Hasta que llegamos al momento actual. Junio de 2025. Cuando tengo que decidir si voy a cocinar algo para comer a medianoche, o me arriesgo a lo que haya en el comedor y, si no me convence, reforzar con picos y galletas. Donde calculo si poner una lavadora hoy o me hago un té. Donde tengo que hacer una lista para ver si, en las siguientes tres semanas, puedo comprarme un vaso mezclador para quizás ir al gimnasio.
Lo curioso es que la teoría de la rana hirviendo es cierta. Le quitas a alguien un poco ahora. Otro poco luego. Otro poco luego. Y cuando se da cuenta, ha perdido muchísimas cosas y lo va viendo como normal. Hasta que un día, como me ha pasado, te pasas seis semanas en tu ciudad, en tu casa y dices "un momento. Mi normalidad no es normal. Esto es normal." Como le dije a un compañero, trabajar de lunes a viernes, con fines de semana libres y sabiendo que puedo planear algo dentro de un mes, a mi me parecen vacaciones. Y todos Uds lo dais por hecho. Hay algo que no estoy haciendo bien.
Así que bueno. Asumiendo que la situación está complicada y que no va a mejorar, las opciones que se plantean pasan por minimizar daños, intentar soportarlo y escapar a la primera oportunidad. Alinear mi mundo hacia mis objetivos y hacer lo que pueda por sentirme bien. No pierdo la esperanza, existe una remota posibilidad de que las cosas mejoren y mi jefe está trabajando por ello. Pero ahora mismo, la prioridad es navegar. Así que, despertandome de mis cinco horas de sueño, sin haber descansado, me doy cuenta de que estoy triste, desmotivado, agrio. ¿Solución? Come. Cuando no duermes bastante, come. Pero no comas cualquier cosa. Lee e investiga. Porque, si bien en tu entorno sabes que comer, aquí la comida es otra trampa. En mi anterior entorno, ibas a la cantina del trabajo y la comida era buena. Estaba pensada para sostenerte; alguien había hecho un menú equilibrado y tu solo tenías que seguir los pasos.
Aquí, por el contrario, es salvese quien pueda. Con todo. Con la casa, con el coche, con el médico, con la comida. Todo está orientado para que, si no te mueves, te hundas. Así que hay que hacer el esfuerzo y comerte tus vegetales. Y tus huevos. Y tu leche. Porque los aportes de grasas saludables y proteinas no te los va a dar nadie si no te los das tu mismo. Y una vez los tienes en el cuerpo, una vez le has echado gasolina, todo es menos difícil. Se puede aguantar. Un día más, una semana más. Tachando del calendario.
Cuidate. Por dentro y por fuera. Cuida lo que comes, cuida lo que te ejercitas, cuida lo que lees, cuida con quién y como te relaciones. Porque ahora no estás solo disfrutando la comida; ahora estás garantizando tu supervivencia. Y así es como hay que enfrentarlo. Esto no es un paseo por el campo; es una marcha. Y poco a poco, quién sabe, quizás te endurezcas hasta que te duela menos.
Cuidaros mucho. Un abrazo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario