domingo, 15 de junio de 2025

Traga y mastica

O como diría Ira, "no te quejes".
He vuelto a ver GTO, Great Teacher Onizuka, un anime de los 2000. Es una telenovela, claro. El protagonista siempre se sale con la suya y la historia siempre acaba bien. Hay enredos que se podrían evitar si la gente simplemente hablara. En general, es un estilo narrativo muy basico, que sirve como hilo conductor para tratar temas que me parecen super interesantes: el abuso, la soledad, la tristeza, el desarrollo de la identidad, la autoridad, el éxito. La serie me gusta y la recomiendo, por supuesto para gente que entienda que no está viendo una obra de arte de literatura universal (para eso yo recomendaría Evangelion o Elfen Lied). Por supuesto, solo para gente que le guste o, como mucho, no le repugne el anime. Pero me parece que, sin llegar al nivel de trauma y profundidad, es una de las inspiraciones de BoJack Horseman.
Uno de los temas que trata bastante es la cuestión de genero. Algo que en Japón, en esa época, debía ser tremendo. Imagino que todavía lo es, no sé mucho de la sociedad japonesa. El caso es que, constantemente, escuchas "sé un hombre", o "es lo que un hombre hace". Se muestra una figura de masculinidad estoica, heroica, sacrificada. Un concepto de hombre honorable, que hace lo que debe porque es lo que se espera de él. Una de las escenas que me han impactado, en ese sentido, es cuando al protagonista le hacen una encerrona y un amigo le dice ¨Sé quién es responsable de esto". Y él lo calla, muy serio, y le dice que no quiere chivatos alrededor.
Es inspirador. Es inspirador en una época en que todos tenemos agravios y sentimos la superioridad moral de ser victimas. Donde esa figura, la del indignado victimizado, se ha convertido en justificación para todo. Ayer escuchaba una entrevista a Schwarzenneger (a la edad que tiene sigue siendo una maquina. Buenísima su respuesta a si tiene una crisis de mediana edad: "he pasado de decir "I will be back" to "ow! My back!"), en la cual se negaba a apuntar que la gente "se queja mucho". Él decía que hay personas que todo les parece un sufrimiento y se quejan de todo, pero así no se consiguen cosas. Las cosas se consiguen cuando uno enfrenta una situación como si fuera un obstaculo, lo reconoce y planea como superarlo. Lo enfrenta.
Decía Pedro que, la queja que no se convierte en cambio, es un ritual. Hay rituales positivos (hago Duolingo cada día, aunque no creo que sirva para nada más allá de rascarme la frustración de no aprender), pero tenemos que entender lo que son. Si pensamos que un ritual va a producir magicamente un cambio, vamos camino de una decepción. El cambio surge de las acciones, de la evaluación de sus consecuencias y de las siguientes acciones. Es el ciclo de decisión: planeo, ejecuto, analizo, repito. Si no estamos dispuestos a hacer eso, entonces podemos quejarnos pero entendiendo que es simplemente una forma de mover aire.
Ayer pensaba en eso. Que estoy muy cansado, pero todo el mundo a mi alrededor está en una situación similar, o peor. Quizás algunos estén mejor, pero no son el público adecuado para ello. Además, cada uno tiene sus problemas y no necesita que yo venga a compartirle los míos. En el momento en que entiendo eso, dejo de pescar simpatía. Dejo de buscar que alguien me consuele, o me diga que todo va a salir bien, o me diga "pobrecito". Cierro la puerta a cubrir una necesidad interna (mi justificación de lo que hago ante mi mismo), a través de medios externos. Y me evito la frustración.
Así que, si tenéis un ratito, dadle una vuelta a vuestras quejas. Y preguntaros si lo estáis haciendo para aprender y crecer, para buscar soluciones o simplemente porque estáis enfocando la vida de forma reactiva y sois incapaces de avanzar hacía soluciones positivas. Si vuestra queja es un "¡socorro!", entonces quizás tenéis que preguntaros que os tiene tan mal y como arreglarlo. Pero de dentro hacia afuera y viceversa.
Cuidaros mucho. Un saludito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario