martes, 17 de junio de 2025

Empapado de pasividad

Acabo de "resucitar". Ayer, después de una semana trabajando por las noches, llegué a casa. Me hice un desayuno enorme, el primer té sin prisa en siete días y me puse a organizar cosas. Limpie, leí... descansé. Desayuné tanto y estaba tan agotado (más de veinticuatro horas sin dormir, tras una semana durmiendo 4-6 horas cada día, sin descansar apenas), que no almorcé ni cené. Ayuno intermitente, que le llaman. Vi series o lo intenté, porque me mareaba. A las cuatro-cinco de la tarde me dio un repunte de energia (la hora a la que tiraba para el trabajo) y dejé de estar cansado, tenía ganas de hacer cosas... pero a las siete decidí acostarme y recuperar. A medianoche ya no podía dormir, pero leí, hice un par de ejercicios respiratorios y a las dos me volví a dormir. Hasta las seis y algo, que es una hora bastante normal para despertarse en un ritmo de días.
Resumiendo. Que estoy reiniciando. Después de una semana muy intensa, la numero quince desde el año pasado. Y me he dado cuenta de algo curioso que ya venía observando estos días. Debido al trabajo, debido al ritmo, entro en una dinamica muy pasiva. Me despierto, hago lo que me dicen, me pongo la ropa que debo. Llevo la comida justa para sobrevivir sin que me siente mal (esta, la semana numero quince, he empezado a trabajar en mi dieta de forma más consciente y creo que eso me ha venido muy bien). En mi tiempo "libre", que es ese ratito en el trabajo en el que no tengo nada que hacer, me enzarzo en actividades que pueden ponerse en pausa. Como decía Graeber en Bullshit Jobs, mientras se supone que estás trabajando no puedes sacar un libro y ponerte a escribir o estudiar. Lo cual es absurdo. Yo cuando iba al instituto, en los huecos que me aburría en clase, escribía. Tengo una novela dedicada a mi profesor de física de cuando tenía quince años, que una vez me pilló y, al saber lo que hacía, me dijo "tu dale. Mejor eso que andar molestando".
Aquí tengo que hacer una pausa. No es que yo sea extremadamente inteligente. Es que, cualquier actividad diseñada para treinta personas, por su misma concepción es casi imposible que mantenga la implicación de todos, todo el tiempo. Va a haber huecos libres. En ocasiones, huecos grandes. En mi caso, que venía de un centro donde el nivel academico era muy alto, me estaban explicando cosa que yo ya había hecho. Así que, ¿por qué no aprovechar mi tiempo en algo productivo?
Lo que venía a decir es que, dado que el entorno de trabajo te obliga a mantener una serie de convenciones (si no tienes trabajo, buscatelo o aparenta que estás trabajando. Creo que en Bullshit Jobs le dedican un capítulo entero a esto y a los efectos psicologicos y sociales que tiene, porque no es ninguna tontería), tu capacidad de decisión y ejecución se vé muy limitada. Así que, por pura salud mental, optas por la pasividad. Te metes a leer cosas por internet o, cuando nadie mira, te pones una serie que puedas apagar en un momento. No haces planes. Y, salvo que tengas suerte y haya algún español por allí cerca, tienes conversaciones totalmente de ascensor o no hablas con nadie. Durante horas y horas, que se convierten en días.
Y de repente, se acaba. Y como llevas metido en esa dinámica unos días, sigues. Llegas a casa y te pones una serie. No tienes ganas ni energía de hacer nada, de planear nada. Vives en el momento, no entiendes que puedes planear cosas, ir a sitios, tomar decisiones. Sin darte cuenta, te has convertido en una planta.
Y reinicias. Y hoy empiezo a comentar con gente que podemos vernos, empiezo a ver minis que me gustaría pintar. Los últimos días, ya como quién no quiere la cosa, me asomo a lo que yo llamo "porno de muñequitos". No voy a jugar, pero me gusta ver partidas por internet, fantasear con que yo algún día juego. Ver ejercitos pintados, leer análisis de sistemas de juego... Al igual que el porno, está teñido de soledad y da un poco de tristeza, un poco de vergüenza y un poco de asco. En general, es bastante malsano.
Curiosamente, ser consciente de ello ayuda a enfrentarlo. Y las soluciones para el malestar "clasicas" (ejercicio físico, meditación, sol, alimentación fuerte) ayudan. Pero es una forma de subsistencia, ayuda a pasar el tiempo sumergido. Una vez se acaba, uno mira atrás y suspira. Uf. Conseguí sobrevivir otra semana. Pero no quiero vivir así. No quiero vivir sentado consumiendo contenidos audiovisuales, sin poner nada de mi parte, sin mover las manos, ni la cabeza, ni el cuerpo. No quiero engordar por pasar demasiado tiempo sentado, no quiero que mis articulaciones crujan por no moverme. No quiero que mi alma se estire como un chicle, buscando el suave regazo espiritual de que alguien, quien sea, me hable me valore me aprecie. No quiero sentir que soy un eslabón de la cadena. Como cantaba Iron Maiden, "not a prisoner, I am not a number, and my soul is my own".
Ha pasado. Semana quince. Decimo mes. Ya quedan menos. Vamos a intentar que duela lo menos posible y a seguir cuidandonos. Gracias a todos los que estáis ahí, los que me ayudáis y me queréis. Un abrazo enorme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario