domingo, 11 de noviembre de 2012
En medio de ninguna parte
Había sido un viaje largo y complicado, como todos los viajes que suceden a continuación de mucha actividad. Se había levantado resacoso tras cuatro horas de sueño mal avenido y había saltado de un autobus a otro, con el petate en la espalda y el estomago saltando en algún lugar de su interior.
Hacía frío y llovía. Estaba oscuro y el día parecía no acabar nunca, aunque no había hecho más que empezar. Se metió las manos en los bolsillos de la chaqueta de cuero, se subió la capucha y suspiró.
¿ Qué demonios hacía él ahí ? Una parte de él le respondió. Cumplir con tu deber. Y sintió disgusto porque parecía que no hacía otra cosa en su vida. Establecer compromisos y cumplirlos, como un Curry de Fraggle Rock que construyera un castillo solo para que se lo devoraran, y luego volver a construirlo. ¿ Había alguna meta ? ¿ Algún objetivo ?
Al lado de donde esperaba, un extraño artefacto para promocionar el turismo emitía musica clásica. Parecía Vivaldi o algún otro autor italiano, interesante. A lo lejos se perfilaba la mole de una iglesia, otra iglesia, una plaza, un castillo... no lo sabía. Ya que estaba aquí, aprovecharía para viajar. Para aprender. Para relajarse y olvidar, o quizás para recordar cosas que nunca debió haber olvidado.
Pero ahí estaba. En medio de ninguna parte. A lo lejos, una silueta conocida levantó el brazo para saludarle y allá se dirigió. Todos los caminos empiezan con un paso. Dado que no sabía a donde se dirigía, quizás sería apropiado que empezara esta historia así. En medio de ninguna parte.
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