martes, 13 de noviembre de 2012
Tipos de confianza
Me he llevado dos sorpresas hoy. La primera, un compañero me ha dicho algo que me ha dejado pensando. " A veces, hace falta comerse el coco con algo ". Es un pensamiento interesante. Yo vivo bastante desprendido y no tengo paciencia para que, como diría una colega argentina " me hinchen las bolas ". O en portugués " hencher o saco ". Que viene a ser más o menos lo mismo. Pero quizás mi colega tenga razón y, a veces, está bien tener algo con lo que comerse el coco. Si no afrontamos desafios nunca crecemos, así que hace falta afrontar cosas.
Mi segunda sorpresa es que me he dado cuenta de que confio en un tipo concreto de enfermedad. Confío en ella porque sé como es y sé hasta donde puede llegar. Es consecuente con su personaje y su personaje es una criatura de honor. De un honor retorcido, viscoso, diabolico, pero honor al fin y al cabo. Nos entendemos. La confianza, por lo que estaba pensando hoy, se basa en compartir experiencias y por tanto conocer a la otra persona, o en hacerse una idea muy exacta de como es la otra persona y que podemos esperar de ella. Como con cualquier situación. Nos sentimos seguros cuando conocemos el entorno o cuando hacemos algo que dominamos sobremanera. Me resulta curioso porque, por contraste, no me fio de otra persona. Uno se da cuenta de que alguien ha marcado realmente un hito en su vida cuando las personas que conoce, dentro de un determinado perfil, son comparadas de forma inevitable una y otra vez con esa persona anterior.
Es un tema extraño este de las sorpresas. Al final todo se reduce a aquel grafico que subiera Mariam. La salud es una mezcla de estres, alimentación, ejercicio y descanso. Esas cuatro " patas ", correctamente administradas, nos dan salud y calidad de vida. Así que me voy a dormir, a ver si voy equilibrandome un poco. Gracías por seguir vivos, personajes.
P.D: También ayer estuve charlando con una compañera por la que siento un respeto inmenso. Una cosa curiosa, dado que en mi entorno las mujeres son agrupables en dos grandes grupos: trapos / manipuladoras. Unas son más de lo uno que de lo otro, otras al revés y otras mucho de ambas. Pero en un juego de chicos pocas veces pueden competir en igualdad de condiciones. Ojo, esto no quita que haya algunas que no solo compitan sino que superen, obteniendo por mi parte un reconocimiento apropiado a sus meritos. Pero suelen ser la excepción a la norma.
Volviendo a mi colega, ayer me planteó si una de las ventajas de hablar otro idioma con alguien es que la gente de tu alrededor no te comprende. Y para mi lo es. No lo había pensado pero es cierto. Curioso cuando menos, gracías por la reflexión inquietante artista.
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