martes, 14 de octubre de 2014
La busqueda de la belleza diaria
El otro día recibí un mensaje de una amiga que está viviendo en Japón. Para los que no lo sepais, siento un profundo odio y desprecio por la cultura japonesa, que considero que desarrolla una represión extrema de los individuos, llevando a reacciones totalmente extremas por el exceso de frustración. Pero nunca dejo que mis prejuicios me arruinen una buena historia, así que le pregunté a mi colega cosas buenas y malas de estar ahí y me gustó algo que me dijo. Ella decía estar fascinada por la busqueda japonesa de la belleza diaria. Como, a traves de la autodisciplina, uno buscaba ser siempre elegante, siempre cuidadoso. De ahí interpreté que en la cultura japonesa, incluso el saludo puede ser un arte. Claro que esto no desentona con mi prejuicio y mi odio, pero es un lado positivo que me gusta. Si entendemos la belleza como todo fenomeno que nos produce sensaciones agradables, entonces podría considerarse la belleza como un fin en si mismo.
Yo no llego a tanto, claro. Soy un cinico. Desconfío de las cosas obvias. Pero reconozco que la idea de algo positivo que se extienda más allá de mi me gusta. Yo vivo así, probablemente debido a mi creencia en el destino, en el karma y porque, que demonios, es más comodo vivir así. Intento buscar la bondad diaria, o quizás el bienestar. No sé. Intento que la gente que esté a mi alrededor viva bien, echar una mano. El mundo siempre es mejor cuando todos ponemos un poquito de nuestra parte. Creo.
Pero claro, ese "creo" es un matiz importante. Hablemos del gato de schrödinger. Bueno, mejor no. Mejor digamos que algo puede ser una cosa y su opuesta a la vez, dependiendo de la perspectiva. O sea, el vaso está medio lleno o medio vacio. ¿Por qué o? Realmente está las dos cosas a la vez. Yo me considero un buen chaval. Otras personas me considerarán un sucio cerdo manipulador. Y probablemente ambas tengan razón. El caso es que diariamente me esfuerzo por recordarme a mi mismo que no soy un inutil. Debo haber hecho algo muy malo y lo estoy pagando. Pero... ¿sabeis una cosa? Nada dura para siempre. Ni siquiera la busqueda diaria de la belleza.
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