miércoles, 8 de octubre de 2014
Sobre la disciplina y los colores
Llevo dos semanas dandole vueltas a si apuntarme a una partida de rol con unos colegas. Por un lado los colegas son gente genial y eso me inspira mucho. Por otro lado... es una partida de rol en una especie de Japón feudal. Y no puedo. La cultura japonesa se me atasca. Ese excesivo drama, esa ausencia de humanidad... solo es posible en una cultura terriblemente insular y enrocada en sí misma. Así le sucedió, que primero con el fin de la dinastia Tokugawa y posteriormente con la segunda guerra mundial, enfrentada a la realidad del mundo más allá de sus islas se encontró sin identidad.
Pero no es ese el tema. La cuestión es que no me atrae jugar a rol en ese entorno porque... ya me paso la vida llevando mascaras y sometido a un control de las emociones brutal. Durante los ultimos años he dejado que mis emociones me guiaran, confiando en mi subconsciente para tomar determinadas decisiones. Pero ahora debo reprimirlas, porque estoy en un entorno en el que no se pueden expresar libremente. Lo unico que me faltaba era salir de allí y meterme en una mesa a... representar un entorno similar. Si hombre. Nos ha jodido mayo con el agüita. Si yo precisamente lo que quiero es liberar emociones reprimidas, no reprimirlas aun más!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario