lunes, 27 de octubre de 2014

No te la juegues con el karma


Es lunes. Se acaba el lunes. Bien. O no.
Ya, soy la indecisión personificada. O mejor dicho, prefiero estar abierto a toda clase de opciones. Así nunca me encasillo demasiado.
Es lunes. Fin de mes. Todo el mundo está cabreado, triste, cansado, deprimido. Algo. Es lunes y no es buena idea desenfundar la sonrisa, a ver si alguien te estrella una tarta (no de las que te gustan) en la cara. Pero yo soy demasiado idiota para no darme cuenta, cuando están cayendo rayos, que mi sombrero cien por cien acero inoxidable me puede buscar problemas. Y así acabo.
¿Mereció la pena? Mereció la pena. Me lo he pasado bien. He aprendido cosas, he conocido gente. Ha sido un buen día. A pesar de que el karma ha golpeado una y otra vez, hasta convertirme en una masa gelatinosa, cansada, triste. Mañana será martes, que es el día duro, y probablemente volveré a la espiral depresiva de mi vida habitual en Madriz. No lo entiendo. ¿Es tan dificil saber valorar las cositas buenas y no calentarse demasiado la cabeza con las malas? ¿Es tan dificil ser amable, agradecido, sonreir? El domingo aprendí buenas cosas. Y no sé... decía una amiga que me veo mejor. Lo estoy. Y el tema es dar lo que tengo, para que todos ganemos algo.

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