lunes, 2 de marzo de 2015

A glass of wine


Me ha dado por recordar canciones de borrachos irlandesas (hay un montón y todas suenan maravillosamente bien). No sé porqué. Este iba a ser un artículo dedicado al grupo y a la fiesta del sabado. A la inauguración de mi piso compartido con Marc en Madrid y, sobre todo, a la familia de amigos que hay montada aquí. Una familia muy Cyanide and  Happyness. Donde llega Lolo y, lo primero que dice es "uy, al salir del curro me encontré un carnet, pero no puede ser tuyo Guille; es de moto". Donde el humor sangrante y las puñaladas gratuitas son la constante, pero siempre con cariño. No sé. Se siente uno muy bien rodeado de esa gente. Ayer fui a ver al Estu perder y, a la vuelta, recogí a Marc y nos vinimos para casa. Me fui a correr y luego cenamos un kebab. Son cosas que parecen una tonteria, pero no lo son. Son la diferencia entre sobrevivir y vivir. Tener gente con la que compartir lo bueno y lo malo, historias para reirte, proyectos (Javi planteó venirnos en Semana Santa a Cádiz), echarse el cable cuando la cosa va apurada. Dicen que los amigos son la familia que uno elige y, hablando de ello el sabado con Estefi, que se pasó por la fiesta, me di cuenta. Y bueno, hay que dar gracias por lo bueno y no lamentar demasiado lo malo. Este fin de semana hay mucho que agradecer.

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