domingo, 18 de diciembre de 2016
"Le dices lo mismo a todas"
El otro día hablaba con una amiga mía que estaba algo triste. La mujer está pasando una situación personal algo mala y yo la intentaba animar. La verdad que es una chica fantástica así que se lo dije. Y me contestó con un "le dices eso a todas".
A ver. Le contesté que "le digo eso a todas mis amigas. Porque cuando digo que son especiales, realmente quiero decir que lo son". No entiendo porqué tengo que mantener una "exclusividad" de amistades. Realmente, cuando respondemos a un píropo, a un intento de animarnos exigiendo, o rechazando porque no nos parece lo suficientemente bueno... lo que queremos decir realmente es que tenemos miedo. Que tenemos miedo de ilusionarnos, de sentir, de ser felices. Que desconfiamos de nosotros mismos y de la gente a nuestro alrededor. Y así, al protegernos tanto, lo que hacemos es permitir que cosas fantásticas pasen por delante nuestra sin que las cojamos.
Precisamente ayer volví a charlar un ratito con Lady Gato. Y como siempre, fue buenisimo para ambos. Compartimos musica, compartimos emociones, percepciones, reflexiones. Lady Gato volverá a desaparecer un montón de meses. ¿Y qué más da? Es importante compartir cosas buenas, aunque se acaben. Es mejor tener tres días de alegria, aunque luego suframos nostalgia, tristeza y melancolia, que vivir con el miedo a sufrir. Exigir que las cosas sean como queremos "A mí me gusta el pollo un poco más hecho". Cuando dices eso, dejas de disfrutar del pollo como te viene. Vive. Vive ahora. Vive aquí. Vive.
Ayer una amiga mía "violó emocionalmente" a un chaval. Un chico muy tímido. Lo pusieron en grupo y lo obligaron a soportar como decían cosas buenas de él. Al principio, él pensaba que era broma. Pero se dió cuenta de que eran reales y, poco a poco, fue venciendo su timidez. Aportó cosas. Terminaron abrazandose todos. Si ese chico hubiera dicho "le decís eso a todos" y hubiera dejado de escuchar, se habría perdido algo magnifico de sí mismo y un momento mágico.
Tenemos que perder el miedo a sentir. Tenemos que perder el miedo a ser. Solo así podremos ser libres. Solo así podremos desarrollar nuestro potencial y seguir creciendo y creando.
Y yo tengo la inmensa suerte de tener a mi alrededor gente que me ayuda en ello. Aunque yo también piense "eso se lo decís a todos", pero no lo diga. Porque el regalo, como dice el refrán, es siempre las manos del que da. Y hay que seguir dando lo que recibimos y recibiendo lo que damos.
Gracias gente. Muchas gracias.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario