lunes, 12 de diciembre de 2016
Y entonces, pasa
Me fui a Bulgaria un poco preocupado. ¿Qué me voy a encontrar? Y me encontré lo de siempre y algo más. Amigos que paran el mundo por verme, gente maravillosa llena de fuerza, pasión, ilusión, vida, cinismo. Comida fantástica. Música muy buena por todas partes. Cerveza barata. Paisajes espectaculares.
Y alguien más. Una mujer que me ha hecho sentir bien, con la que he compartido una cena, risas, bromas, cariño. Alguien que me ha dado ilusión, a quién he querido meter en mi vida. Y de repente, todo encajaba. Y todo tenía sentido. E iba bien y no había porqué esforzarse ni hacer nada especial... solo dejarse llevar.
Como siempre, ahí estaba Rali para apuntar lo obvio. Y para darme animo y reírse de mí y conmigo. Que grande es. Está embarazada y volveré en verano a conocer a su progenie. Su novio, Ilian, es un tío fantástico y me alegró mucho volver a verlo. También he conocido a otra gente guay en el hostel y me he vuelto a sumergir en esa vida, bohemia, tan mía de hablar con desconocidos sobre política y filosofia e historia y viajes. He leido otro par de libros. Me he sentido genial.
No sé en que quedará todo esto. Apenas llevo dos días que volví a la oscuridad y ya empieza a soltarse la mano que agarré allí. Pero no recordaba lo bonito que era simplemente ser, simplemente estar. Compartir una caricia, una sonrisa, un beso. Como dice herr Zeke, sabio, "quedese ud con lo bueno". Y eso pienso hacer. Hasta el siguiente salto en este mes, Diciembre, en el que tantas cosas acaban y algunas empiezan. A por ello.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario