sábado, 13 de mayo de 2017

Que bueno es sentirse bien


Llevo un tiempo, quizás unas semanas, que James me lió para empezar una rutina de algo parecido al crossfit. Uno de los problemas con que se encuentra alguien cuya vida es un desastre como yo, es organizarse una rutina de deporte. En cuanto empiezas a coger algo de forma, pasa algo y lo dejas y cuando quieres volver a cogerlo estás en la casilla de salida. Así una y otra vez.
Aún así, reconozco que me gusta hacer algo de ejercicio, deporte, actividad. Lo que sea. Me gusta pegarme la paliza y sudar, porque así se me queda el cuerpo cansado, la mente cristalina y el alma tranquila. Descanso. Como decía mi madre, "corro para sudar mis demonios". No lo hago con ningún objetivo ni plan, simplemente me siento agobiado o estresado o angustiado o nervioso o... así que me pongo los tenis y me apaleo.
El caso es que el rollo este que me pasó James está muy interesante. Es poco tiempo, muy intenso y da resultados. No sé mucho del tema estético... pero me siento bien conmigo mismo. Subo las escaleras y me canso menos. Ando más erguido. En general, estoy bien. Y eso repercute en mi visión de mi mismo, mi optimismo, mi actitud. Me tomo las cosas de otra manera. Puedo entender la adicción de la gente al deporte, si bien no la comparto, en base a esa reacción química que hace que te veas mejor, te sientas realizado.
Resumiendo. Que dado que te toca vivir en tu cuerpo, cuidalo. Y cuidarlo implica hacer ejercicio, de forma que tu cuerpo esté ágil, fuerte y resistente, para que puedas moverte bien dentro de él y a través de él. Cuidarse, gente. Os digo yo que ayuda a ser feliz.

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