Y te preguntas, ¿qué ha pasado? ¿Quién es ese tío?
Y te miras en el reflejo de la pantalla y te das cuenta de que eres tu. Y que tienes, escrito en la cara, todo lo que ha pasado en este tiempo, que no es precisamente poco. Y sin embargo, te das cuenta de que te gusta lo que ves. Que estás más gastado que entonces, pero también más hecho, más entero. Que no eres tan hermoso, porque has perdido pelo y ganado arrugas, pero que lo compensa la profundidad de la mirada, la serenidad de la expresión. Sabes quien eres. Sabes como has llegado hasta aquí y sabes a donde quieres ir.
Es inevitable echar de menos cosas. También es inevitable sonreírse ante la ingenuidad de aquella epoca. De las cosas que pensabas y sentías, de lo que te parecía importante y lo que no Como la vida te ha ido llevando de un lado para otro. Y en cierto sentido, sentirte agradecido. Todo lo que te ha ido pasando te ha llevado a donde estás ahora y puedes sentirte orgulloso de quién eres, de lo que haces, de como lo haces. Puedes mirarte al espejo y ver que, aunque ya no tienes el pelo largo ni esa cara de picaro, eres un hombre al que puedes respetar y apreciar.
Es bonito recordar y añorar un ratito. Y sobre todo, es bonito poder celebrar todo lo que te ha venido pasando hasta llegar aquí, tanto lo bueno como lo malo.
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