sábado, 28 de octubre de 2017
Fundamentos de trigonometria esferica (sociopolítica)
Llevo una semana curiosa de reacciones desproporcionadas y debates absurdos. Llevo una semana de exigencias personales fuera de lugar, de asunciones excesivamente atrevidas. En resumen, llevo una semana aguantando estupideces. Lo peor del tema es que no son estupideces malvadas, de gente que va a hacer daño, sino estupideces ignorantes, de gente que no sabe de lo que está hablando.
La trigonometria es la ciencia que estudia las relaciones angulares de los triangulos. Un hecho básico en geometria es que, cuanto más alarguemos uno de los extremos, si mantenemos los angulos, más se deberán alargar los otros. Esto se traduce en que, si nos subimos a un quinto piso, podemos ver más lejos que si estamos a nivel de la calle.
Esto sucede a todos los niveles. Si yo tengo conocimiento de diferentes formas de vida, seré más flexible a la hora de comprender las dinamicas vitales de gente que conozco, en lugar de asumir que mi conocimiento es absoluto. Y hacer el imbécil, enfadandome porque un pez no puede volar, cuando volar es lo más normal del mundo para los pájaros. Así mismo, también tendré mayor capacidad de juicio a la hora de transformar mis filias y fobias, mis percepciones, en hechos absolutos objetivos observables por todo el mundo. Como yo tengo frío, hace frío. Con mayúsculas. Aunque yo sea un canario que se encuentra en Ferrol a veinte grados y a mi alrededor todo el mundo vaya en mangas cortas. Así evitaré cosas como decirle a alguien "ven a verme" y enfadarme porque esa persona no tiene vacaciones, o decir "España está fatal", sin molestarme en aportar datos rebatibles o tener un debate.
Pero claro, ese es otro tema. La suma de los ángulos de un triangulo siempre da ciento ochenta grados. No da "lo que yo quiero que dé" ni "todas las opiniones son legítimas". No. El derecho a emitir opiniones no lleva implicito el derecho a que esas opiniones sean aceptadas y comaprtidas. Deben ser debatibles. Las percepciones y los sentimientos son subjetivos; los datos no. Así que en lugar de decir "cualquiera puede venir" o "hay mucha gente pasandolo mal", hablemos de realidades. Numeros. Y ahí podremos entrar en las percepciones personales y comparar. La discrepancia es buena; a mí no me gusta la leche y otra gente la adora. Pero eso no significa ni que la leche sea un producto infame y repugnante ni que a todo el mundo, con mayúsculas, le deba gustar la leche. Pedimos respeto a la diversidad y, en cuanto alguien nos contradice, nos enfadamos y pataleamos. Y entre todos, estamos generando un entorno en el que existe cada vez menos respeto, menos empatia, menos compasión, menos solidaridad. No porque el mundo sea una mierda, sino porque nosotros, todos y cada uno de nosotros, nos estamos esforzando por convertirlo en algo así.
Un poquito de tregua. Un poquito de humor. Quizás no podamos descubrir la cuadratura del círculo... pero podemos emplear los senos y cosenos para averiguar el tamaño del condenado círculo. Y quizás, quién sabe, haciendolo encontremos que esa persona "diferente" no es mi enemigo. Simplemente es alguien que piensa distinto. Y que tener la razón o dejar de tenerla en algo no nos convierte en mejores ni peores personas.
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